Luke 18
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Les propuso una parábola sobre la necesidad de que orasen siempre sin desalentarse: |
| 2 | “Había en una ciudad un juez que no temía a Dios y no hacía ningún caso de los hombres. |
| 3 | Había también allí, en esta misma ciudad, una viuda, que iba a buscarlo y le decía: “Hazme justicia librándome de mi adversario”. |
| 4 | Y por algún tiempo no quiso; mas después dijo para sí: “Aunque no temo a Dios, ni respeto a hombre, |
| 5 | sin embargo, porque esta viuda me importuna, le haré justicia, no sea que al fin venga y me arañe la cara. |
| 6 | Y el Señor agregó: “Habéis oído el lenguaje de aquel juez inicuo. |
| 7 | ¿Y Dios no habrá de vengar a sus elegidos, que claman a Él día y noche, y se mostraría tardío con respecto a ellos? |
| 8 | Yo os digo que ejercerá la venganza de ellos prontamente. Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿hallará por ventura la fe sobre la tierra?”. |
| 9 | Para algunos, los que estaban persuadidos en sí mismos de su propia justicia, y que tenían en nada a los demás, dijo también esta parábola: |
| 10 | “Dos hombres subieron al Templo a orar, el uno fariseo, el otra publicano. |
| 11 | El fariseo, erguido, oraba en su corazón de esta manera: “Oh Dios, te doy gracias de que no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos, adúlteros, ni como el publicano ese. |
| 12 | Ayuno dos veces en la semana y doy el diezmo de todo cuanto poseo”. |
| 13 | El publicano, por su parte, quedándose a la distancia, no osaba ni aun levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh Dios, compadécete de mí, el pecador”. |
| 14 | Os digo: este bajó a su casa justificado, mas no el otro; porque el que se eleva, será abajado; y el que se abaja, será elevado”. |
| 15 | Y le traían también los niñitos, para que los tocase; viendo lo cual, los discípulos los regañaban. |
| 16 | Pero Jesús llamó a los niños, diciendo: “Dejad a los pequeñuelos venir a Mí: no les impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. |
| 17 | En verdad os digo: quien no recibe el reino de Dios como un niñito, no entrará en él”. |
| 18 | Preguntole cierto dignatario: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para poseer en herencia la vida eterna?” |
| 19 | Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino uno: Dios. |
| 20 | Conoces los mandamientos. “No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre”. |
| 21 | Él repuso: “Yo he cumplido todo esto desde mi juventud”. |
| 22 | A lo cual Jesús replicó: “Una cosa te queda todavía: todo cuanto tienes véndelo y distribuye a pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; y ven y sígueme”. |
| 23 | Al oír estas palabras, se entristeció, porque era muy rico. |
| 24 | Mirándolo, entonces, Jesús dijo: “¡Cuán difícilmente, los que tienen los bienes entran en el reino de Dios! |
| 25 | Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios”. |
| 26 | Y los oyentes dijeron: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?” |
| 27 | Respondió: “Las cosas imposibles para hombres, posibles para Dios son”. |
| 28 | Entonces Pedro le dijo: “Tú ves, nosotros hemos dejado las cosas propias y te hemos seguido”. |
| 29 | Respondioles: “En verdad, os digo, nadie dejará casa o mujer o hermanos o padres o hijos a causa del reino de Dios, |
| 30 | que no reciba muchas veces otra tanto en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna”. |
| 31 | Tomando consigo a los Doce, les dijo: “He aquí que subimos a Jerusalén, y todo lo que ha sido escrito por los profetas se va a cumplir para el Hijo del hombre. |
| 32 | Él será entregado a los gentiles, se burlarán de Él, lo ultrajarán, escupirán sobre Él, |
| 33 | y después de haberlo azotado, lo matarán, y al tercer día resucitará”. |
| 34 | Pero ellos no entendieron ninguna de estas cosas; este asunto estaba escondido para ellos, y no conocieron de qué hablaba. |
| 35 | Cuando iba aproximándose a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, y mendigaba. |
| 36 | Oyendo que pasaba mucha gente, preguntó qué era eso. |
| 37 | Le dijeron: “Jesús, el Nazareno pasa”. |
| 38 | Y clamó diciendo: “Jesús, Hijo de David, apiádate de mí!” |
| 39 | Los que iban delante, lo reprendían para que se callase, pero él gritaba todavía mucho más: “¡Hijo de David, apiádate de mí!” |
| 40 | Jesús se detuvo y ordenó que se lo trajesen; y cuando él se hubo acercado, le preguntó: |
| 41 | “¿Qué deseas que te haga?” Dijo: “¡Señor, que reciba yo la vista!” |
| 42 | Y Jesús le dijo: “Recíbela, tu fe te ha salvado”. |
| 43 | Y en seguida vio, y lo acompañó glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios. |