Luke 18
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| v | RV2019 |
|---|---|
| 1 | Y les propuso también una parábola, para enseñar que es menester orar siempre, y no desalentarse, |
| 2 | Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía a Dios, ni respetaba a hombre alguno. |
| 3 | Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Házme justicia de mi adversario. |
| 4 | Mas él no quiso por algún tiempo: empero después de esto, dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre; |
| 5 | Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia; porque no venga siempre y al fin me muela. |
| 6 | Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto. |
| 7 | ¿Y Dios no defenderá a sus escogidos que claman a él día y noche, aunque sea longánimo acerca de ellos? |
| 8 | Os digo que los defenderá presto. Empero el Hijo del hombre, cuando viniere, ¿hallará fe en la tierra? |
| 9 | ¶ Y dijo también a unos, que confiaban de sí como justos, y menospreciaban a los otros, esta parábola: |
| 10 | Dos hombres subieron al templo a orar, el uno Fariseo, y el otro publicano. |
| 11 | El Fariseo puesto en pie oraba consigo de esta manera: Dios, te hago gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros; ni aun como este publicano. |
| 12 | Ayuno dos veces en la semana: doy diezmos de todo lo que poseo. |
| 13 | Mas el publicano estando lejos, no quería, ni aun alzar los ojos al cielo; mas hería su pecho, diciendo: Dios, ten misericordia de mí, pecador. |
| 14 | Os digo que éste descendió a su casa justificado más bien que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado. |
| 15 | ¶ Y traían también a él niños para que les tocase, lo cual viéndolo sus discípulos, les reñían. |
| 16 | Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejád los niños venir a mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios. |
| 17 | De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él. |
| 18 | ¶ Y le preguntó un príncipe, diciendo: ¿Maestro bueno, qué haré para poseer la vida eterna? |
| 19 | Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices, bueno? ninguno hay bueno, sino uno solo, Dios. |
| 20 | Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra a tu padre, y a tu madre. |
| 21 | Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud. |
| 22 | Y Jesús oído esto, le dijo: Aun una cosa te falta: todo lo que tienes, véndelo, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. |
| 23 | Entonces él, oídas estas cosas, se entristeció sobre manera, porque era muy rico. |
| 24 | Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios, los que tienen riquezas! |
| 25 | Porque más fácil cosa es entrar un camello por un ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios. |
| 26 | Y los que lo oían, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo? |
| 27 | Y él les dijo: Lo que es imposible acerca de los hombres, posible es acerca de Dios. |
| 28 | Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido. |
| 29 | Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, |
| 30 | Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. |
| 31 | ¶ Y Jesús tomando aparte los doce, les dijo: He aquí, subimos a Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del Hijo del hombre. |
| 32 | Porque será entregado a los Gentiles, y será escarnecido, e injuriado, y escupido; |
| 33 | Y después que le hubieren azotado, le matarán; mas al tercero día resucitará. |
| 34 | Mas ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta; y no entendían lo que se decía. |
| 35 | ¶ Y aconteció, que acercándose él de Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando, |
| 36 | El cual como oyó la multitud que pasaba, preguntaba qué era aquello. |
| 37 | Y le dijeron: que Jesús Nazareno pasaba. |
| 38 | Entonces dio voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. |
| 39 | Y los que iban delante, le reñían para que callase; empero él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí. |
| 40 | Jesús entonces parándose, mandó traerle a sí. Y como él llegó, le preguntó, |
| 41 | Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea yo. |
| 42 | Y Jesús le dijo: Ve: tu fe te ha hecho salvo. |
| 43 | Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo como vio esto, dio alabanza a Dios. |