Luke 19
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Entró en Jericó, e iba pasando. |
| 2 | Y he aquí que un hombre rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, |
| 3 | buscaba ver a Jesús para conocerlo, pero no lo lograba a causa de la mucha gente, porque era pequeño de estatura. |
| 4 | Entonces corrió hacia adelante, y subió sobre un sicomoro para verlo, porque debía pasar por allí. |
| 5 | Cuando Jesús llegó a este lugar, levantó los ojos y dijo: “Zaqueo, desciende pronto, porque hoy es necesario que Yo me hospede en tu casa”. |
| 6 | Y este descendió rápidamente, y lo recibió con alegría. |
| 7 | Viendo lo cual, todos murmuraban y decían: “Se ha ido a hospedar en casa de un varón pecador”. |
| 8 | Mas Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: “Señor, he aquí que doy a los pobres la mitad de mis bienes; y si en algo he perjudicado a alguno le devuelvo el cuádruplo”. |
| 9 | Jesús le dijo: “Hoy se obró salvación a esta casa, porque también él es un hijo de Abrahán. |
| 10 | Vino el Hijo del hombre a buscar y a salvar lo perdido”. |
| 11 | Oyendo ellos todavía estas cosas, agregó una parábola, porque se hallaba próximo a Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios iba a ser manifestado en seguida. |
| 12 | Dijo pues: “Un hombre de noble linaje se fue a un país lejano a tomar para sí posesión de un reino y volver. |
| 13 | Llamó a diez de sus servidores y les entregó diez minas, diciéndoles: “Negociad hasta que yo vuelva”. |
| 14 | Ahora bien, sus conciudadanos lo odiaban, y enviaron una embajada detrás de él diciendo: “No queremos que ese reine sobre nosotros”. |
| 15 | Al retornar él, después de haber recibido el reinado, dijo que le llamasen a aquellos servidores a quienes había entregado el dinero, a fin de saber lo que había negociado cada uno. |
| 16 | Presentose el primero y dijo: “Señor, diez minas ha producido tu mina”. |
| 17 | Le dijo: “Enhorabuena, buen servidor, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe potestad sobre diez ciudades”. |
| 18 | Y vino el segundo y dijo: “Tu mina, Señor, ha producido cinco minas”. |
| 19 | A él también le dijo: “Y tú sé gobernador de cinco ciudades”. |
| 20 | Mas el otro vino diciendo: “Señor, aquí tienes tu mina, que tuve escondida en un pañuelo. |
| 21 | Pues te tenía miedo, porque tú eres un hombre duro; sacas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste”. |
| 22 | Replicole: “Por tu propia boca te condeno, siervo malvado. ¿Pensabas que soy hombre duro, que saco lo que no puse, y siego lo que no sembré? |
| 23 | Y entonces por qué no diste el dinero mío al banco? (Así al menos) a mi regreso lo hubiera yo recobrado con réditos”. |
| 24 | Y dijo a los que estaban allí: “Quitadle la mina, y dádsela al que tiene diez”. |
| 25 | Dijéronle: “Señor, tiene diez minas”. |
| 26 | “Os digo: a todo el que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. |
| 27 | En cuanto a mis enemigos, los que no han querido que yo reinase sobre ellos, traedlos aquí y degolladlos en mi presencia”. |
| 28 | Después de haber dicho esto, marchó al frente subiendo a Jerusalén. |
| 29 | Y cuando se acercó a Betfagé y Betania, junto al Monte de los Olivos, envió a dos de su discípulos, |
| 30 | diciéndoles: “Id a la aldea de enfrente. Al entrar en ella, encontraréis un burrito atado sobre el cual nadie ha montado todavía; desatadlo y traedlo. |
| 31 | Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, diréis así: “El Señor lo necesita”. |
| 32 | Los enviados partieron y encontraron las cosas como les había dicho. |
| 33 | Cuando desataban el burrito, los dueños les dijeron: “Por qué desatáis el pollino?” |
| 34 | Respondieron: “El Señor lo necesita”. |
| 35 | Se lo llevaron a Jesús, pusieron sus mantos encima, e hicieron montar a Jesús. |
| 36 | Y mientras Él avanzaba, extendían sus mantos sobre el camino. |
| 37 | Una vez que estuvo próximo al descenso del Monte de los Olivos, toda la muchedumbre de los discípulos, en su alegría, se puso a alabar a Dios con gran voz, por todos los portentos que habían visto, |
| 38 | y decían: “Bendito el que viene, el Rey en nombre del Señor. En el cielo paz, y gloria en las alturas”. |
| 39 | Pero algunos fariseos, de entre la multitud, dirigiéndose a Él, dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. |
| 40 | Mas Él respondió: “Os digo, si estas gentes se callan, las piedras se pondrán a gritar”. |
| 41 | Y cuando estuvo cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella. |
| 42 | y dijo: “¡Ah si en este día conocieras también tú lo que sería para la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos. |
| 43 | Porque vendrán días sobre ti, y tus enemigos te circunvalarán con un vallado, y te cercarán en derredor y te estrecharán de todas partes; |
| 44 | derribarán por tierra a ti, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo en que has sido visitada”. |
| 45 | Entró en el Templo y se puso a echar a los vendedores, |
| 46 | y les dijo: “Está escrito: «Mi casa será una casa de oración», y vosotros la habéis hecho una cueva de ladrones”. |
| 47 | Y día tras día enseñaba en el Templo. Mas los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando perderle, y también los jefes del pueblo; |
| 48 | pero no acertaban con lo que habían de hacer, porque el pueblo entero estaba en suspenso, escuchándolo. |