Luke 22
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| v | RV2019 |
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| 1 | Y estaba cerca el día de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua. |
| 2 | Y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas procuraban como le matarían; mas tenían miedo del pueblo. |
| 3 | Y entró Satanás en Júdas, que tenía por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce. |
| 4 | Y fue, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de como se le entregaría. |
| 5 | Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero. |
| 6 | Y prometió; y buscaba oportunidad para entregarle a ellos sin estar presente la multitud. |
| 7 | ¶ Y vino el día de los panes sin levadura, en el cual era menester matar la pascua. |
| 8 | Y envió a Pedro, y a Juan, diciendo: Id, aparejádnos la pascua, para que comamos. |
| 9 | Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la aparejemos? |
| 10 | Y él les dijo: He aquí, como entraréis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguídle hasta la casa donde entrare; |
| 11 | Y decíd al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer la pascua con mis discípulos? |
| 12 | Entonces él os mostrará un gran cenadero aderezado, aparejádla allí. |
| 13 | Y yendo ellos halláronlo todo como les había dicho; y aparejaron la pascua. |
| 14 | Y como fue hora, se sentó a la mesa; y con él los doce apóstoles. |
| 15 | Y les dijo: Con deseo he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca. |
| 16 | Porque os digo, que no comeré más de ella, hasta que sea cumplido en el reino de Dios. |
| 17 | Y tomando la copa, habiendo hecho gracias, dijo: Tomád esto, y distribuídlo entre vosotros. |
| 18 | Porque os digo, que no beberé del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. |
| 19 | Y tomando pan, habiendo hecho gracias, lo rompió, y les dio, diciendo: éste es mi cuerpo, que por vosotros es dado; hacéd esto en memoria de mí. |
| 20 | Asimismo también la copa, después que hubo cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros se derrama. |
| 21 | Con todo eso, he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. |
| 22 | Y a la verdad el Hijo del hombre va según lo que está determinado; empero ¡ay de aquel hombre por el cual es entregado! |
| 23 | Ellos entonces comenzaron a preguntar entre sí, cual de ellos sería el que había de hacer esto. |
| 24 | ¶ Y hubo también entre ellos una contienda, quién de ellos parecía ser el mayor. |
| 25 | Entonces él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores: |
| 26 | Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que precede, como el que sirve. |
| 27 | Porque ¿cuál es mayor, el que se asienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se asienta a la mesa? mas yo soy entre vosotros como el que sirve. |
| 28 | Empero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones: |
| 29 | Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordenó a mí; |
| 30 | Para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino; y os asentéis sobre tronos juzgando a las doce tribus de Israel. |
| 31 | ¶ Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí, que Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; |
| 32 | Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte; y tú cuando te conviertas, confirma a tus hermanos. |
| 33 | Y él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo, tanto a la cárcel, como a la muerte. |
| 34 | Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy, antes que tú niegues tres veces que me conoces. |
| 35 | Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada. |
| 36 | Entonces les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa, tómela; y también su alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y cómprela. |
| 37 | Porque os digo, que aun es menester que se cumpla en mí aquello que está escrito: Y con los malos fue contado; porque lo que está escrito de mí, su cumplimiento tiene. |
| 38 | Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí, dos espadas hay aquí. Y él les dijo: Basta. |
| 39 | ¶ Y saliendo, se fue, según su costumbre, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron. |
| 40 | Y como llegó a aquel lugar, les dijo: Orád para que no entréis en tentación. |
| 41 | Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, oró, |
| 42 | Diciendo: Padre, si quieres, pasa esta copa de mí, empero no se haga mi voluntad, mas la tuya. |
| 43 | Y le apareció un ángel del cielo esforzándole. |
| 44 | Y estando en agonía, oraba más intensamente; y fue su sudor como gotas grandes de sangre, que descendían hasta la tierra. |
| 45 | Y como se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo de tristeza. |
| 46 | Y les dijo: ¿Qué, dormís? Levantáos, y orád que no entréis en tentación. |
| 47 | ¶ Estando aun hablando él, he aquí, una multitud de gente, y el que se llamaba Júdas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se llegó a Jesús, para besarle. |
| 48 | Entonces Jesús le dijo: ¿Júdas, con un beso entregas al Hijo del hombre? |
| 49 | Y viendo los que estaban junto a él lo que había de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos con espada? |
| 50 | Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote, y le quitó la oreja derecha. |
| 51 | Y respondiendo Jesús, dijo: Dejád hasta aquí. Y tocando su oreja, le sanó. |
| 52 | Dijo después Jesús a los príncipes de los sacerdotes, y a los capitanes del templo, y a los ancianos que habían venido contra él: ¿Cómo a ladrón habéis salido con espadas y con palos? |
| 53 | Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas. |
| 54 | ¶ Y prendiéndole, le trajeron, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguía de lejos. |
| 55 | Y habiendo encendido fuego en medio del atrio, y sentándose todos al derredor, se sentó también Pedro entre ellos. |
| 56 | Y como una criada le vio que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en él, dijo: Y éste con él era. |
| 57 | Entonces él lo negó, diciendo: Mujer, no le conozco. |
| 58 | Y un poco después viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy. |
| 59 | Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él; porque es Galileo. |
| 60 | Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y luego, estando aun él hablando, el gallo cantó. |
| 61 | Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le había dicho. Antes que el gallo dé voz me negarás tres veces. |
| 62 | Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente. |
| 63 | Y los hombres que tenían a Jesús, burlaban de él, hiriéndole. |
| 64 | Y cubriéndole herían su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te hirió? |
| 65 | Y decían otras muchas cosas injuriándole. |
| 66 | Y como fue de día, se juntaron los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron a su concilio, |
| 67 | Diciendo: ¿Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creereis; |
| 68 | Y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis; |
| 69 | Mas desde ahora el Hijo del hombre se asentará a la diestra del poder de Dios. |
| 70 | Y dijeron todos: ¿Luego tú eres el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros lo decís, que yo soy. |
| 71 | Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio deseamos? porque nosotros lo hemos oído de su boca. |