Luke 23
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | Y LEVANTÁNDOSE toda la multitud de ellos, lleváronle a Pilato. |
| 2 | Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado pervirtiendo la nación, e impidiendo dar tributo a César, diciendo que él mismo es Cristo un Rey. |
| 3 | Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú [lo] dices. |
| 4 | Y Pilato dijo a los príncipes de los sacerdotes, y al pueblo: Ninguna culpa hallo en este hombre. |
| 5 | Mas ellos porfiaban, diciendo: Él alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí. |
| 6 | Entonces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era galileo. |
| 7 | Y cuando entendió que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días. |
| 8 | Y Herodes, viendo a Jesús, se gozó mucho; porque había mucho que le deseaba ver; porque había oído de él muchas cosas; y tenía esperanza que le vería hacer algún milagro. |
| 9 | Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió. |
| 10 | Y estaban de pie los príncipes de los sacerdotes, y los escribas acusándole con gran vehemencia. |
| 11 | Mas Herodes con sus soldados le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y le volvió a enviar a Pilato. |
| 12 | Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Herodes en el mismo día; porque antes eran enemigos entre sí. |
| 13 | Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo, |
| 14 | Les dijo: Me habéis presentado a éste por hombre que pervierte al pueblo; y, he aquí, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado ninguna culpa en este hombre de aquellas de que le acusáis. |
| 15 | Y ni aun Herodes; porque os envié a él; y he aquí, ninguna cosa digna de muerte ha hecho. |
| 16 | Le castigaré pues, y le soltaré. |
| 17 | (Y tenía necesidad de soltarles uno en la fiesta.) |
| 18 | Y toda la multitud dio voces a una, diciendo: Quita a éste, y suéltanos a Barrabás: |
| 19 | (El cual había sido echado en la cárcel por cierta sedición hecha en la ciudad, y una muerte.) |
| 20 | Y les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús. |
| 21 | Mas ellos volvían a dar voces, diciendo: Crucifíca[le], Crucifícale. |
| 22 | Y él les dijo la tercera vez: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho éste? ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré pues, y [le] soltaré. |
| 23 | Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y las voces de ellos, y de los príncipes de los sacerdotes prevalecieron; |
| 24 | Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían. |
| 25 | Y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y muerte, al cual habían pedido; mas entregó a Jesús a la voluntad de ellos. |
| 26 | Y llevándole, tomaron a un Simón, cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que [la] llevase en pos de Jesús. |
| 27 | Y le seguía grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban, y lamentaban. |
| 28 | Mas Jesús, vuelto a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalem, no lloréis por mí; mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos. |
| 29 | Porque, he aquí, que vendrán días, en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no parieron, y los pechos que no dieron de mamar. |
| 30 | Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. |
| 31 | Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará? |
| 32 | Y llevaban también con él otros dos, malhechores, a matar con él. |
| 33 | Y cuando vinieron al lugar que se llama Calvario, le crucificaron allí; y a los malhechores, uno a la derecha, y otro a la izquierda. |
| 34 | Mas Jesús decía: Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestiduras, echaron suertes. |
| 35 | Y el pueblo estaba de pie mirando: y los príncipes también, con ellos, se burlaban [de él,] diciendo: A otros salvó: sálvese a sí mismo, si él es el Cristo, el escogido de Dios. |
| 36 | Escarnecían de él también los soldados, llegándose, y ofreciéndole vinagre, |
| 37 | Y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. |
| 38 | Y había también una inscripción escrita sobre él con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ÉSTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS. |
| 39 | Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo, y a nosotros. |
| 40 | Y respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun tú temes a Dios, estando en la misma condenación? |
| 41 | Y nosotros, a la verdad, justamente, por que recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. |
| 42 | Y decía a Jesús: Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu reino. |
| 43 | Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso. |
| 44 | Y era como la hora de sexta, y fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. |
| 45 | Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rompió por medio. |
| 46 | Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. |
| 47 | Y cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. |
| 48 | Y toda la multitud de los que estaban presentes a este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos. |
| 49 | Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban de pie lejos mirando estas cosas. |
| 50 | Y, he aquí, un varón llamado José, el cual era consejero, varón bueno, y justo: |
| 51 | (el cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de los judíos: el cual también esperaba el reino de Dios. |
| 52 | Éste llegó a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. |
| 53 | Y bajándolo lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro que era labrado en piedra, en el cual aún ninguno había sido puesto. |
| 54 | Y era día de la preparación, y el sábado amanecía. |
| 55 | Y también las mujeres que habían venido con él de Galilea, le siguieron, y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo. |
| 56 | Y vueltas, aparejaron especias y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento. |