Luke 4
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Jesús, lleno del Espíritu Santo, dejó el Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto; |
| 2 | (donde permaneció) cuarenta días, y fue tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días; y cuando hubieron transcurrido, tuvo hambre. |
| 3 | Entonces el diablo le dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se vuelva pan”. |
| 4 | Jesús le replicó: “Escrito está: «No solo de pan vivirá el hombre»”. |
| 5 | Después le transportó (el diablo) a una altura, le mostró todos los reinos del mundo, en un instante, |
| 6 | y le dijo: “Yo te daré todo este poder y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y la doy a quien quiero. |
| 7 | Si pues te prosternas delante de mí, Tú la tendrás toda entera”. |
| 8 | Jesús le replicó y dijo: “Escrito está: «Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás»”. |
| 9 | Lo condujo entonces a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo, y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo, |
| 10 | porque está escrito: «Él mandará en tu favor a sus ángeles que te guarden»; |
| 11 | y «ellos te llevarán en palmas, para que no lastimes tu pie contra alguna piedra»”. |
| 12 | Jesús le replicó diciendo: “Está dicho: «No tentarás al Señor tu Dios»”. |
| 13 | Entonces el diablo habiendo agotado toda tentación, se alejó de Él hasta su tiempo. |
| 14 | Y Jesús volvió con el poder del Espíritu a Galilea, y su fama se difundió en toda la región. |
| 15 | Enseñaba en las sinagogas de ellos y era alabado por todos. |
| 16 | Vino también a Nazaret, donde se había criado, y entró, como tenía costumbre el día de sábado, en la sinagoga, y se levantó a hacer la lectura. |
| 17 | Le entregaron el libro del profeta Isaías, y al desarrollar el libro halló el lugar en donde estaba escrito: |
| 18 | “El Espíritu del Señor está sobre Mí, porque Él me ungió; Él me envió a dar la Buena Nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos la liberación, y a los ciegos vista, a poner en libertad a los oprimidos, |
| 19 | a publicar el año de gracia del Señor”. |
| 20 | Enrolló el libro, lo devolvió al ministro, y se sentó; y cuantos había en la sinagoga, tenían los ojos fijos en Él. |
| 21 | Entonces empezó a decirles: “Hoy esta Escritura se ha cumplido delante de vosotros”. |
| 22 | Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras llenas de gracia, que salían de sus labios, y decían: “¿No es Este el hijo de José?” |
| 23 | Y les dijo: “Sin duda me aplicaréis aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm, hazlo aquí también, en tu pueblo”. |
| 24 | Y dijo: “En verdad, os digo, ningún profeta es acogido en su tierra. |
| 25 | En verdad, os digo: había muchas viudas en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo quedó cerrado durante tres años y seis meses, y hubo hambre grande en toda la tierra; |
| 26 | mas a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. |
| 27 | Y había muchos leprosos en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue curado, sino Naamán el sirio”. |
| 28 | Al oír esto, se llenaron todos de cólera allí en la sinagoga; |
| 29 | se levantaron, y, echándolo fuera de la ciudad, lo llevaron hasta la cima del monte, sobre la cual estaba edificada su ciudad, para despeñarlo. |
| 30 | Pero Él pasó por en medio de ellos y se fue. |
| 31 | Y bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba los días de sábado. |
| 32 | Y estaban poseídos de admiración por su enseñanza, porque su palabra era llena de autoridad. |
| 33 | Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y gritó con voz fuerte: |
| 34 | “¡Ea! ¿qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido para perdernos? Ya sé quien eres Tú: el Santo de Dios”. |
| 35 | Y Jesús le increpó diciendo: “¡Cállate y sal de él!” Y el demonio, salió de él, derribándolo al suelo en medio de ellos, aunque sin hacerle daño. |
| 36 | Y todos se llenaron de estupor, y se decían unos a otros: “¿Qué cosa es esta que con imperio y fuerza manda a los espíritus inmundos, y salen?” |
| 37 | Y su fama se extendió por todos los alrededores. |
| 38 | Levantose de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón padecía de una fiebre grande, y le rogaron por ella. |
| 39 | Inclinándose sobre ella increpó a la fiebre, y esta la dejó. Al instante se levantó ella y se puso a atenderlos. |
| 40 | A la puesta del sol, todos los que tenían enfermos, cualquiera que fuese su mal, se los trajeron, y Él imponía las manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba. |
| 41 | Salían también los demonios de muchos, gritando y diciendo: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Y Él los reprendía y no los dejaba hablar, porque sabían que Él era el Cristo. |
| 42 | Cuando se hizo de día, salió y se fue a un lugar desierto. Mas las muchedumbres que se pusieron en su busca, lo encontraron y lo retenían para que no las dejase. |
| 43 | Pero Él les dijo: “Es necesario que Yo lleve también a otras ciudades la Buena Nueva del reino de Dios, porque para eso he sido enviado”. |
| 44 | Y anduvo predicando por las sinagogas de Judea. |