Luke 5
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| v | Platense1951 |
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| 1 | Y sucedió que la muchedumbre se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios, estando Jesús de pie junto al lago de Genesaret. |
| 2 | Y viendo dos barcas amarradas a la orilla del lago, cuyos pescadores habían descendido y lavaban sus redes, |
| 3 | subió en una de aquellas, la que era de Simón, y rogó a este que la apartara un poco de la tierra. Y sentado, enseñaba a la muchedumbre desde la barca. |
| 4 | Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Guía adelante, hacia lo profundo, y echad las redes para pescar”. |
| 5 | Respondiole Simón y dijo: “Maestro, toda la noche estuvimos bregando y no pescamos nada, pero, sobre tu palabra, echaré las redes”. |
| 6 | Lo hicieron, y apresaron una gran cantidad de peces. Pero sus redes se rompían. |
| 7 | Entonces hicieron señas a los compañeros, de la otra barca, para que viniesen a ayudarles. Vinieron, y se llenaron ambas barcas, a tal punto que se hundían. |
| 8 | Visto lo cual, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús, y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque yo soy un pecador!” |
| 9 | Es que el estupor se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la pesca que habían hecho juntos; |
| 10 | y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Pedro. Y Jesús dijo a Simón: “No temas; desde ahora pescarás hombres”. |
| 11 | Llevaron las barcas a tierra y, dejando todo, se fueron con Él. |
| 12 | Encontrándose Él en cierta ciudad, presentose un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jesús se postró rostro en tierra, y le hizo esta oración: “Señor, si Tú lo quieres, puedes limpiarme”. |
| 13 | Alargando la mano, lo tocó y dijo: “Quiero; sé limpiado”. Y al punto se le fue la lepra. |
| 14 | Y le encargó que no lo dijera a nadie, sino (le dijo): “Muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que prescribió Moisés, para testimonio a ellos”. |
| 15 | Y difundiéndose más y más la fama de Él, las muchedumbres afluían en gran número para oírle y hacerse curar de sus enfermedades; |
| 16 | pero Él se retiraba a los lugares solitarios, para hacer oración. |
| 17 | Un día estaba ocupado en enseñar, y unos fariseos y maestros de la Ley estaban ahí sentados, habiendo venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea, así como de Jerusalén, y el poder del Señor le impelía a sanar. |
| 18 | Y sucedió que unos hombres, que traían postrado sobre un lecho un paralítico, trataban de ponerlo dentro y colocarlo delante de Él. |
| 19 | Y como no lograban introducirlo a causa de la apretura de gentes, subieron sobre el techo y por entre las tejas bajaron al enfermo, con la camilla, en medio (de todos), frente a Jesús. |
| 20 | Viendo la fe de ellos, dijo: “Hombre, tus pecados te son perdonados”. |
| 21 | Comenzaron entonces los escribas y los fariseos a pensar: “¿Quién es Este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?” |
| 22 | Mas Jesús, conociendo bien los pensamientos de ellos, respondioles diciendo: |
| 23 | “¿Qué estáis pensando en vuestro corazón? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda?” |
| 24 | ¡Y bien! para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra potestad de perdonar pecados —dijo al paralitico— “A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y ve a tu casa”. |
| 25 | Al punto se levantó, a la vista de ellos, tomó el lecho sobre el cual había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios. |
| 26 | Y todos quedaron sobrecogidos de asombro y glorificaban a Dios; y penetrados de temor decían: “Hemos visto hoy cosas paradójicas”. |
| 27 | Después de esto se fue, y fijándose en un publicano llamado Leví, que estaba en la recaudación de los tributos, le dijo: “Sígueme”. |
| 28 | Y este, dejándolo todo, se levantó y le siguió. |
| 29 | Ahora bien, Leví le ofreció un gran festín en su casa, y había allí un grupo numeroso de publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos; |
| 30 | y los fariseos y los escribas de entre ellos se pusieron a murmurar contra los discípulos de Jesús y decían: “¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y los pecadores?” |
| 31 | Respondió Jesús y les dijo: “No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. |
| 32 | Yo no he venido para convidar al arrepentimiento a los justos sino a los pecadores”. |
| 33 | Entonces le dijeron: “Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen súplicas, e igualmente los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben”. |
| 34 | Mas Jesús les dijo: “¿Podéis hacer ayunar a los compañeros del esposo, mientras está con ellos el esposo? |
| 35 | Un tiempo vendrá, en que el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán”. |
| 36 | Y les dijo también una parábola: “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para ponerlo (de remiendo), a un vestido viejo; pues si lo hace, no solo romperá el nuevo, sino que el pedazo cortado al nuevo no andará bien con el viejo. |
| 37 | Nadie, tampoco, echa vino nuevo en cueros viejos; pues procediendo así, el vino nuevo hará reventar los cueros, y se derramará, y los cueros se perderán. |
| 38 | Sino que el vino nuevo ha de echarse en cueros nuevos. |
| 39 | Y nadie que bebe de lo viejo quiere luego de lo nuevo, porque dice: “el viejo es excelente”. |