Luke 9
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| v | Valera1602 |
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| 1 | LLAMANDO a sus doce discípu- los, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. |
| 2 | Y los envió para predicar el reino de Dios, y para sanar los enfermos. |
| 3 | Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordones, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas cada uno. |
| 4 | Y en cualquiera casa que entrareis, quedad allí, y salid de allí. |
| 5 | Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos. |
| 6 | Y saliendo ellos, rodeaban por todas las aldeas, predicando el evangelio, y sanando por todas partes. |
| 7 | Y oyó Herodes el tetrarca todas las cosas que hacía, y estaba en duda, porque decían algunos: Que Juan había resucitado de entre los muertos; |
| 8 | Y otros: Que Elías había aparecido; y otros: Que algun profeta de los antiguos había resucitado. |
| 9 | Y dijo Herodes: A Juan yo le decapité: ¿quién pues será éste, de quién yo oigo tales cosas? Y procuraba verle. |
| 10 | Y vueltos los apóstoles, le contaron todas las cosas que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte a un lugar desierto de la ciudad que se llamaba Betsaida. |
| 11 | Y cuando las gentes [lo] supieron, le siguieron; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad de ser curados. |
| 12 | Y el día había comenzado a declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide la multitud, para que yendo a las aldeas y campos de alrededor, se alberguen y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto. 13 Y les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más de cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos nosotros a comprar viandas para toda esta gente. |
| 13 | — |
| 14 | Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: Hacedlos sentar por grupos de cincuenta en cincuenta. |
| 15 | Y así lo hicieron, haciéndolos sentar a todos. |
| 16 | Entonces él tomó los cinco panes, y los dos peces, y mirando al cielo los bendijo, y partió, y dio a sus discípulos para que pusiesen delante de la multitud. |
| 17 | Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobró, doce canastos de pedazos. |
| 18 | Y aconteció, que estando él solo orando, estaban con él los discípulos, y les preguntó, diciendo: ¿Quién dicen las gentes que yo soy? |
| 19 | Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. |
| 20 | Y él les dijo: ¿Mas vosotros, quién decís que yo soy? Entonces respondiendo Simón Pedro, dijo: El Cristo de Dios. |
| 21 | Entonces él amonestándolos, [les] mandó que a nadie dijesen esto, |
| 22 | Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y que sea desechado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. |
| 23 | Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame. |
| 24 | Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, éste la salvará. |
| 25 | Porque ¿qué aprovecha al hombre, si ganare todo el mundo, y se pierda él a sí mismo, o se destruye a sí mismo? |
| 26 | Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de este tal el Hijo del hombre se avergonzará cuando vendrá en su gloria, y del Padre, y de los santos ángeles. |
| 27 | Y os digo de verdad, que hay algunos de los que están de pie aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reino de Dios. |
| 28 | Y aconteció, como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, y a Juan, y a Jacobo, y subió a un monte a orar. |
| 29 | Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra; y su vestidura blanca y resplandeciente. |
| 30 | Y, he aquí, dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés, y Elías, |
| 31 | Que aparecieron en gloria, y hablaban de su fallecimiento, el cual él había de cumplir en Jerusalem. |
| 32 | Y Pedro y los que estaban con él, estaban cargados de sueño; y como despertaron, vieron su gloria, y a los dos varones que estaban de pie con él. |
| 33 | Y aconteció, que apartándose ellos de él, Pedro dice a Jesús: Maestro, bien es que nos estemos aquí; y hagamos tres tabernáculos, uno para ti, y uno para Moisés, y uno para Elías; no sabiendo lo que se decía. |
| 34 | Y estando él hablando esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor, entrando ellos en la nube. |
| 35 | Y vino una voz de la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado, a él oíd. |
| 36 | Y pasada aquella voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto. |
| 37 | Y aconteció el día siguiente, que descendiendo ellos del monte, un gran gentío le salió al encuentro; |
| 38 | Y, he aquí, que un hombre de la multitud clamó, diciendo: Maestro; ruégote que veas a mi hijo, el único que tengo. |
| 39 | Y, he aquí, un espíritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza de modo que echa espuma, y apenas se aparta de él quebrantándole. |
| 40 | Y rogué a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. |
| 41 | Y respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá. |
| 42 | Y como aún se acercaba, el demonio le derribó, y [le] despedazó; mas Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y le volvió a su padre. |
| 43 | Y todos estaban atónitos del gran poder de Dios. Y mientras que todos se maravillaban de todas las cosas que Jesús hacía, él dijo a sus discípulos: |
| 44 | Poned vosotros en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres. |
| 45 | Mas ellos no entendían esta palabra; y les era encubierta para que no la entendiesen, y temían de preguntarle de esta palabra. |
| 46 | Entonces entraron en disputa, cuál de ellos sería el mayor. |
| 47 | Mas Jesús, viendo los pensamientos del corazón de ellos, tomó un niño, y le puso junto a sí, |
| 48 | Y les dijo: Cualquiera que recibiere este niño en mi nombre, a mí recibe; y cualquiera que [me] recibiere a mí, recibe al que me envió; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, éste será grande. |
| 49 | Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre, y se lo vedamos, porque no sigue con nosotros. |
| 50 | Jesús le dijo: No se lo vedéis, porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. |
| 51 | Y aconteció [que] cuando se cumplió el tiempo en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir a Jerusalem. |
| 52 | Y envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una ciudad de los samaritanos, a fin de preparar para él. |
| 53 | Mas no le recibieron, porque su rostro era de hombre que iba a Jerusalem. |
| 54 | Y cuando sus discípulos Jacobo y Juan vieron [esto], dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como también hizo Elías? |
| 55 | Entonces volviendo él, les reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois: |
| 56 | Porque el Hijo del hombre no es venido para destruir las vidas de los hombres, sino para salvar[las]. Y se fueron a otra aldea. |
| 57 | Y aconteció que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, [yo] te seguiré donde quiera que fueres. |
| 58 | Y le dijo Jesús: Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline [su] cabeza. |
| 59 | Y él dijo a otro: Sígueme. Mas él dijo: Señor, déjame que primero vaya, y entierre a mi padre. |
| 60 | Y Jesús le dijo: Deja los muertos que entierren a sus muertos; mas tú ve, y predica el reino de Dios. |
| 61 | Entonces también dijo otro: Seguirte he, Señor: mas déjame que me despida primero de los que están en mi casa. |
| 62 | Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mirare atrás, es apto para el reino de Dios. |