Mark 10
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Partiendo de allí, fue al territorio de Judea y de Transjordania. De nuevo, las muchedumbres acudieron a Él, y de nuevo, según su costumbre, los instruía. |
| 2 | Y viniendo a Él algunos fariseos que, con el propósito de tentarlo, le preguntaron si era lícito al marido repudiar a su mujer, |
| 3 | les respondió y dijo: “¿Qué os ha ordenado Moisés?” |
| 4 | Dijeron: “Moisés permitió dar libelo de repudio y despedir (la)”. |
| 5 | Mas Jesús les replicó: “En vista de vuestra dureza de corazón os escribió ese precepto. |
| 6 | Pero desde el comienzo de la creación, Dios los hizo varón y mujer. |
| 7 | Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, |
| 8 | y los dos vendrán a ser una sola carne. De modo que no son ya dos, sino una sola carne. |
| 9 | ¡Y bien! ¡lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe!” |
| 10 | De vuelta a su casa, los discípulos otra vez le preguntaron sobre eso. |
| 11 | Y les dijo: “Quien repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; |
| 12 | y si una mujer repudia a su marido y se casa con otro, ella comete adulterio”. |
| 13 | Le trajeron unos niños para que los tocase; mas los discípulos ponían trabas. |
| 14 | Jesús viendo esto, se molestó y les dijo: “Dejad a los niños venir a Mí y no les impidáis, porque de tales como estos es el reino de Dios. |
| 15 | En verdad, os digo, quien no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él”. |
| 16 | Después los abrazó y los bendijo, poniendo sobre ellos las manos. |
| 17 | Cuando iba ya en camino, vino uno corriendo y, doblando la rodilla, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?”. |
| 18 | Respondiole Jesús: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios. |
| 19 | Tú conoces los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre”; |
| 20 | y él le respondió: “Maestro, he cumplido todo esto desde mi juventud”. |
| 21 | Entonces, Jesús lo miró con amor y le dijo: “Una cosa te queda: anda, vende todo lo que posees y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; después, vuelve, y sígueme, llevando la cruz”. |
| 22 | Al oír estas palabras, se entristeció, y se fue apenado, porque tenía muchos bienes. |
| 23 | Entonces, Jesús, dando una mirada a su rededor, dijo a sus discípulos: “¡Cuán difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!” |
| 24 | Como los discípulos se mostrasen asombrados de sus palabras, volvió a decirles Jesús: “Hijitos, ¡cuán difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el reino de Dios! |
| 25 | Es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios”. |
| 26 | Pero su estupor aumentó todavía; y se decían entre sí: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?” |
| 27 | Mas Jesús, fijando sobre ellos su mirada, dijo: “Para los hombres, esto es imposible, mas no para Dios, porque todo es posible para Dios”. |
| 28 | Púsose, entonces, Pedro a decirle: “Tú lo ves, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido”. |
| 29 | Jesús le contestó y dijo: “En verdad, os digo, nadie habrá dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o campos, a causa de Mí y a causa del Evangelio, |
| 30 | que no reciba centuplicado ahora, en este tiempo, casas, hermanos, hermanas, madre, hijos y campos —a una con persecuciones—, y, en el siglo venidero, la vida eterna. |
| 31 | Mas muchos primeros serán últimos, y muchos últimos, primeros”. |
| 32 | Iban de camino, subiendo a Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; y ellos se asombraban y lo seguían con miedo. Y tomando otra vez consigo a los Doce, se puso a decirles lo que le había de acontecer: |
| 33 | “He aquí que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte, y lo entregarán a los gentiles; |
| 34 | y lo escarnecerán, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán, mas tres días después resucitará”. |
| 35 | Acercáronsele Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que Tú hagas por nosotros cualquier cosa que te pidamos”. |
| 36 | Él les dijo: “¿Qué queréis, pues, que haga por vosotros?” |
| 37 | Le respondieron: “Concédenos sentarnos, el uno a tu derecha, el otro a tu izquierda, en tu gloria”. |
| 38 | Pero Jesús les dijo: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que Yo he de beber, o recibir el bautismo que Yo he de recibir?” |
| 39 | Le contestaron: “Podemos”. Entonces, Jesús les dijo: “El cáliz que Yo he de beber, lo beberéis; y el bautismo que Yo he de recibir lo recibiréis. |
| 40 | Mas en cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no es mío darlo sino a aquellos para quienes está preparado”. |
| 41 | Cuando los otros diez oyeron esto, comenzaron a indignarse contra Santiago y Juan. |
| 42 | Entonces, Jesús los llamó y les dijo: “Como vosotros sabéis, los que aparecen como jefes de los pueblos, les hacen sentir su dominación; y los grandes, su poder. |
| 43 | Entre vosotros no debe ser así; al contrario, quien, entre vosotros, desea hacerse grande, hágase sirviente de los demás; |
| 44 | y quien desea ser el primero, ha de ser esclavo de todos. |
| 45 | Porque también el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”. |
| 46 | Habían llegado a Jericó. Ahora bien, cuando iba saliendo de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una numerosa muchedumbre, el hijo de Timeo, Bartimeo, ciego y mendigo, estaba sentado al borde del camino; |
| 47 | y oyendo que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: “¡Hijo de David, Jesús, ten piedad de mí!” |
| 48 | Muchos le reprendían para que callase, pero él mucho más gritaba: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!” |
| 49 | Entonces, Jesús se detuvo y dijo: “Llamadlo”. Llamaron al ciego y le dijeron: “¡Ánimo, levántate! Él te llama”. |
| 50 | Y él arrojó su manto, se puso en pie de un salto y vino a Jesús. |
| 51 | Tomando la palabra, Jesús le dijo: “¿Qué deseas que te haga?” El ciego le respondió: “¡Rabbuni, que yo vea!” |
| 52 | Jesús le dijo: “¡Anda! tu fe te ha sanado”. Y en seguida vio, y lo fue siguiendo por el camino. |
| 53 | — |