Mark 10
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| v | RV2019 |
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| 1 | Y levantándose de allí, vino a los términos de Judea por la otra parte del Jordán; y volvió la multitud a juntarse a él; y volviólos a enseñar, como acostumbraba. |
| 2 | Y llegándose los Fariseos, le preguntaron: ¿Es lícito al marido despedir a su mujer? tentándole. |
| 3 | Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? |
| 4 | Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y despedirla. |
| 5 | Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento. |
| 6 | Que al principio de la creación, macho y hembra los hizo Dios. |
| 7 | Por esto dejará el hombre a su padre y a la madre, y se juntará a su mujer. |
| 8 | Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne. |
| 9 | Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre. |
| 10 | Y en casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo. |
| 11 | Y les dice: Cualquiera que despidiere a su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella. |
| 12 | Y si la mujer despidiere a su marido, y se casare con otro, adultera. |
| 13 | ¶ Y le presentaban niños para que les tocase; y los discípulos reñían a los que los presentaban. |
| 14 | Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejád los niños venir, y no se lo vedéis; porque de los tales es el reino de Dios. |
| 15 | De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él. |
| 16 | Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. |
| 17 | ¶ Y saliendo él para ir su camino, llegóse uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna? |
| 18 | Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino uno, Dios. |
| 19 | Sabes los mandamientos: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra a tu padre, y a tu madre. |
| 20 | El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad. |
| 21 | Entonces Jesús mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: vé, todo lo que tienes vende, y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, toma tu cruz, y sígueme. |
| 22 | Mas él, entristecido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. |
| 23 | Entonces Jesús mirando al derredor, dice a sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! |
| 24 | Y los discípulos se espantaron de sus palabras: mas Jesús respondiendo, les volvió a decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas! |
| 25 | Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios. |
| 26 | Y ellos se espantaban más y más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse? |
| 27 | Entonces Jesús mirándolos, dice: Acerca de los hombres, es imposible; mas acerca de Dios, no; porque todas cosas son posibles acerca de Dios. |
| 28 | ¶ Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido. |
| 29 | Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que ninguno hay que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o heredades por causa de mí y del evangelio, |
| 30 | Que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casa, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero, vida eterna. |
| 31 | Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros. |
| 32 | ¶ Y estaban en el camino subiendo a Jerusalem; y Jesús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo: entonces volviendo a tomar a los doce aparte les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: |
| 33 | He aquí, subimos a Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes, y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los Gentiles; |
| 34 | Los cuales le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercero día resucitará. |
| 35 | ¶ Entonces Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron a él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. |
| 36 | Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? |
| 37 | Y ellos le dijeron: Dános que en tu gloria nos sentemos el uno a tu diestra, y el otro a tu siniestra. |
| 38 | Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís: ¿Podéis beber la copa que yo bebo, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? |
| 39 | Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad la copa que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados; |
| 40 | Mas que os sentéis a mi diestra, y a mi siniestra, no es mío darlo, sino a los que está aparejado por mi Padre. |
| 41 | Y como lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse de Santiago y de Juan. |
| 42 | Mas Jesús llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes en las naciones, se enseñorean de ellas; y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad. |
| 43 | Mas no será así entre vosotros, antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor. |
| 44 | Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos. |
| 45 | Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos. |
| 46 | ¶ Entonces vienen a Jericó; y saliendo él de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. |
| 47 | Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó a dar voces, y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. |
| 48 | Y muchos le reñían, para que callase; mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí. |
| 49 | Entonces Jesús parándose, mandó llamarle; y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, que te llama. |
| 50 | El entonces echando a un lado su capa, se levantó, y vino a Jesús. |
| 51 | Y respondiendo Jesús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? El ciego le dice: Señor, que vea yo. |
| 52 | Y Jesús le dijo: Vé: tu fe te ha sanado. Y luego vio, y seguía a Jesús en el camino. |
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