Mark 10
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| v | Valera1602 |
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| 1 | Y LEVANTÁNDOSE de allí, vino a los términos de Judea por la otra parte del Jordán; y volvió la multitud a juntarse a él; y volviólos a enseñar como acostumbraba. |
| 2 | Y llegándose los fariseos, le preguntaron, ¿Es lícito al marido repudiar a [su] esposa? Tentándole. |
| 3 | Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? |
| 4 | Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar[la]. |
| 5 | Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento. |
| 6 | Pero desde el principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. |
| 7 | Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se juntará a su esposa. |
| 8 | Y los dos serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne. |
| 9 | Pues lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre. |
| 10 | Y en casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo. |
| 11 | Y les dice: Cualquiera que repudiare a su esposa, y se casare con otra, comete adulterio contra ella: |
| 12 | Y si la mujer repudiare a su marido, y se casare con otro, ella comete adulterio. |
| 13 | Y le traían niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que [los] traían. |
| 14 | Mas cuando Jesús [lo] vio se indignó, y les dijo: Dejad venir a mí los niños, y no se los vedéis; porque de los tales es el reino de Dios. |
| 15 | De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, en ninguna manera entrará en él. |
| 16 | Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. |
| 17 | Y cuando fue salido al camino, llegóse uno corriendo, y arrodillándose delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿Qué haré para heredar la vida eterna? |
| 18 | Y Jesús le dijo: ¿Porqué me llamas bueno? Ninguno [hay] bueno, sino sólo uno, [que es] Dios. |
| 19 | Sabes los mandamientos: No adulteres, No mates, No hurtes, No digas falso testimonio, No defraudes, Honra a tu padre y a tu madre. |
| 20 | Y él respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad. |
| 21 | Entonces Jesús mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: ve, todo lo que tienes vende, y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, toma tu cruz, y sígueme. |
| 22 | Mas él, entristecido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. |
| 23 | Entonces Jesús, mirando al derredor, dice a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! |
| 24 | Y los discípulos se espantaron de sus palabras. Mas Jesús respondiendo otra vez, les dice: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios los que confían en las riquezas! |
| 25 | Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios. |
| 26 | Y ellos estaban sobre manera atónitos, diciendo dentro de sí: ¿Y quién puede ser salvo? |
| 27 | Y Jesús mirándolos, dice: Para los hombres [es] imposible; mas para Dios, no: porque todas las cosas son posibles para Dios. |
| 28 | Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido. |
| 29 | Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que ninguno hay que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o esposa, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, |
| 30 | Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. |
| 31 | Pero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros. |
| 32 | Y estaban en el camino subiendo a Jerusalem; y Jesús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo. Y volviendo a tomar a los doce, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: |
| 33 | He aquí, subimos a Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes, y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; |
| 34 | Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará. |
| 35 | Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegan a él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. |
| 36 | Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? |
| 37 | Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu diestra, y el otro a tu siniestra. |
| 38 | Mas Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo bebo, y ser bautizados con el bautismo en que yo soy bautizado? |
| 39 | Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad la copa que yo bebo, beberéis; y con el bautismo en que yo soy bautizado, seréis bautizados; |
| 40 | Mas sentaros a mi diestra, y a mi siniestra, no es mío darlo, sino a los que está aparejado. |
| 41 | Y cuando [lo] oyeron los diez, comenzaron a indignarse de Jacobo y de Juan. |
| 42 | Mas Jesús llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes sobre los gentiles, se enseñorean sobre ellos; y los que entre ellos son grandes, tienen autoridad sobre ellos. |
| 43 | Mas no será así entre vosotros, antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor: |
| 44 | Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos. |
| 45 | Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos. |
| 46 | Y vienen a Jericó: y saliendo él de Jericó, con sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. |
| 47 | Y cuando oyó que era Jesús de Nazaret, comenzó a dar voces, y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. |
| 48 | Y muchos le reprendían, para que callase; mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí. |
| 49 | Y Jesús se paró, y mandó que fuese llamado. Y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, [que] te llama. |
| 50 | Él entonces echando a un lado su capa, se levantó, y vino a Jesús. |
| 51 | Y respondiendo Jesús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? El ciego le dijo: Señor, que reciba la vista. |
| 52 | Y Jesús le dijo: Ve; tu fe te ha sanado. E inmediatamente recibió su vista, y seguía a Jesús en el camino. |
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