Mark 13
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Cuando Él salía del templo, uno de sus discípulos le dijo: “¡Maestro, mira! ¡qué piedras y qué edificios!” |
| 2 | Respondiole Jesús: “¿Ves estas grandes construcciones? No quedará piedra sobre piedra que no sea derribada”. |
| 3 | Luego, estando Él sentado en el Monte de los Olivos, frente al Templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron aparte: |
| 4 | “Dinos: ¿cuándo sucederá esto?, y al estar esas cosas a punto de cumplirse todas, ¿cuál será la señal?” |
| 5 | Y Jesús se puso a decirles: “Estad en guardia, que nadie os induzca en error. |
| 6 | Muchos vendrán bajo mi nombre y dirán: «Yo soy (el Cristo)» y a muchos engañarán. |
| 7 | Cuando oigáis hablar de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis. Esto ha de suceder, pero no es todavía el fin. |
| 8 | Porque se levantará pueblo contra pueblo, reino contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, y habrá hambres. Esto es el comienzo de los dolores”. |
| 9 | “Mirad por vosotros mismos. Porque os entregarán a los sanhedrines, y seréis flagelados en las sinagogas, y compareceréis ante gobernadores y reyes, a causa de Mí, para dar testimonio ante ellos. |
| 10 | Y es necesario primero que a todas las naciones sea proclamado el Evangelio. |
| 11 | Mas cuando os llevaren para entregaros, no os afanéis anticipadamente por lo que diréis; sino decid lo que en aquel momento os será inspirado; porque no sois vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu Santo. |
| 12 | El hermano entregará a su hermano a la muerte, el padre a su hijo; y los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán. |
| 13 | Seréis odiados de todos a causa de mi nombre; pero el que perseverare hasta el fin, este será salvo. |
| 14 | Mas cuando veáis la abominación de la desolación instalada allí donde no debe —¡entienda el que lee!—, entonces, los que estén en Judea, huyan a las montañas; |
| 15 | quien se encuentre en la azotea, no baje ni entre para tomar nada en su casa; |
| 16 | quien vaya al campo, no vuelva atrás para tomar su manto. |
| 17 | ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que críen por aquellos días! |
| 18 | Y orad, para que no acontezca en invierno”. |
| 19 | “Porque habrá en aquellos días tribulación tal, cual no la hubo desde el principio de la creación que hizo Dios, hasta el presente, ni la habrá. |
| 20 | Y si el Señor no hubiese acortado los días, ningún viviente escaparía; mas a causa de los escogidos que Él eligió, ha acortado esos días. |
| 21 | Entonces, si os dicen: «Helo a Cristo aquí o allí», no lo creáis. |
| 22 | Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas, que harán señales y prodigios para descarriar aun a los elegidos, si fuera posible. |
| 23 | Vosotros, pues, estad alerta; ved que os lo he predicho todo”. |
| 24 | “Pero en aquellos días, después de la tribulación aquella, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, |
| 25 | y los astros estarán cayendo del cielo, y las fuerzas que hay en los cielos serán sacudidas. |
| 26 | Entonces, verán al Hijo del hombre viniendo en las nubes con gran poder y gloria. |
| 27 | Y entonces enviará a los ángeles, y congregará a sus elegidos de los cuatro vientos, desde la extremidad de la tierra hasta la extremidad del cielo”. |
| 28 | “De la higuera aprended la semejanza: cuando ya sus ramas se ponen tiernas, y brotan las hojas, conocéis que el verano esta cerca; |
| 29 | así también, cuando veáis suceder todo esto, sabed que (Él) está cerca, a las puertas. |
| 30 | En verdad, os digo, la generación esta no pasará sin que todas estas cosas se hayan efectuado. |
| 31 | El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. |
| 32 | “Mas en cuanto al día y la hora, nadie sabe, ni los mismos ángeles del cielo, ni el Hijo, sino el Padre. |
| 33 | ¡Mirad!, ¡velad! porque no sabéis cuándo será el tiempo; |
| 34 | como un hombre que partiendo para otro país, dejó su casa y dio a sus siervos la potestad, a cada uno su tarea, y al portero encomendó que velase. |
| 35 | Velad, pues, porque no sabéis cuando volverá el Señor de la casa, si en la tarde, o a la medianoche, o al canto del gallo, o en la mañana, |
| 36 | no sea que volviendo de improviso, os encuentre dormidos. |
| 37 | Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!”. |