Mark 13
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| v | RV2019 |
|---|---|
| 1 | Y saliendo del templo le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. |
| 2 | Y Jesús respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. |
| 3 | Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron aparte Pedro, y Santiago, y Juan, y Andrés: |
| 4 | Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal habrá cuando todas las cosas han de ser acabadas? |
| 5 | Y Jesús respondiéndoles, comenzó a decir: Mirád que nadie os engañe: |
| 6 | Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. |
| 7 | Mas cuando oyereis de guerras, y de rumores de guerras, no os turbéis; porque es menester que suceda así, mas aun no será el fin. |
| 8 | Porque nación se levantará contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos por los lugares, y habrá hambres, y alborotos: principios de dolores serán estos. |
| 9 | Mas vosotros mirád por vosotros; porque os entregarán a los concilios; y en las sinagogas seréis azotados; y delante de presidentes y de reyes seréis llamados por causa de mí, por testimonio contra ellos. |
| 10 | Y en todas las naciones es menester que el evangelio sea predicado antes. |
| 11 | Y cuando os llevaren entregándoos, no premeditéis que habéis de decir, ni lo penséis; mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablád; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. |
| 12 | Y entregará a la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los harán morir. |
| 13 | Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. |
| 14 | Empero cuando viereis la abominación de asolamiento, de que habló el profeta Daniel, que estará donde no debe, (el que lee, entienda,) entonces los que estuvieren en Judea huyan a los montes; |
| 15 | Y el que estuviere sobre la casa, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; |
| 16 | Y el que estuviere en el campo, no torne atrás, ni aun a tomar su capa. |
| 17 | Mas ¡ay de las preñadas, y de las que criaren en aquellos días! |
| 18 | Orád pues que no acontezca vuestra huida en invierno. |
| 19 | Porque en aquellos días habrá aflicción, cual nunca fue desde el principio de la creación de las cosas que creó Dios, hasta este tiempo, ni habrá jamás. |
| 20 | Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos, que él escogió, acortó aquellos días. |
| 21 | Y entonces si alguno os dijere: He aquí, aquí está el Cristo; o he aquí, allí está, no le creáis; |
| 22 | Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas; y darán señales y prodigios para engañar, si se pudiese hacer, aun a los escogidos. |
| 23 | Mas vosotros mirád: he aquí, os lo he dicho antes todo. |
| 24 | Empero en aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor. |
| 25 | Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que están en los cielos serán conmovidas. |
| 26 | Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con grande poder y gloria. |
| 27 | Y entonces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el un cabo de la tierra hasta el cabo del cielo. |
| 28 | De la higuera aprendéd la semejanza: Cuando su rama ya se hace tierna, y brota hojas, conocéis que el verano está cerca. |
| 29 | Así también vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, conocéd que está cerca a las puertas. |
| 30 | De cierto os digo, que no pasará esta generación sin que todas estas cosas sean hechas. |
| 31 | El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras nunca pasarán. |
| 32 | Empero de aquel día, y de la hora, nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el mismo Hijo, sino el Padre. |
| 33 | Mirád, velád, y orád; porque no sabéis cuando será el tiempo. |
| 34 | Porque el Hijo del hombre es como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dio a sus siervos su hacienda, y a cada uno cargo, y al portero mandó que velase. |
| 35 | Velád pues, porque no sabéis cuando el señor de la casa vendrá; a la tarde, o a la media noche, o al canto del gallo, o a la mañana: |
| 36 | Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo. |
| 37 | Y las cosas que a vosotros digo, a todos las digo: Velád. |