Mark 13
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | Y SALIENDO del templo le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira que piedras, y que edificios. |
| 2 | Y Jesús respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. |
| 3 | Y estando sentado en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron aparte Pedro, y Jacobo, y Juan, y Andrés: |
| 4 | Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal [habrá] cuando todas las cosas han de ser cumplidas? |
| 5 | Y Jesús respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe: |
| 6 | Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo]; y engañarán a muchos. |
| 7 | Mas cuando oyereis de guerras, y de rumores de guerras, no os turbéis; porque es menester que suceda [así;] mas aún no [será] el fin. |
| 8 | Porque nación se levantará contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en diversos lugares, y habrá hambres, y alborotos: principios de dolores [serán] estos. |
| 9 | Mas vosotros, mirad por vosotros; porque os entregarán a los concilios; y en las sinagogas seréis azotados; y delante de gobernadores y de reyes seréis llevados por causa de mí, por testimonio contra ellos. |
| 10 | Y es menester que el evangelio sea publicado primero a todas las naciones. |
| 11 | Y cuando os llevaren entregándoos, no premeditéis que habéis de decir, ni [lo] penséis; mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. |
| 12 | Y entregará a la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los harán morir. |
| 13 | Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. |
| 14 | Pero cuando viereis la abominación de desolación, de que habló el profeta Daniel, estando de pie donde no debe, (el que lee, entienda,) entonces los que [estuvieren] en Judea huyan a los montes; |
| 15 | Y el que estuviere sobre el terrado, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; |
| 16 | Y el que estuviere en el campo, no torne atrás [a] tomar su capa. |
| 17 | Mas ¡ay de las preñadas, y de las que amamanten en aquellos días! |
| 18 | Orad pues que no acontezca vuestra huida en invierno. |
| 19 | Porque [en] aquellos días habrá aflicción, cual nunca fue desde el príncipio de la creación que creó Dios, hasta este tiempo, ni habrá jamás. |
| 20 | Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, que él escogió, acortó aquellos días. |
| 21 | Y entonces si alguno os dijere: He aquí, aquí [está] Cristo; o, He aquí, allí [está], no [le] creáis; |
| 22 | Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas; y mostrarán señales y prodigios, para seducir, si fuese posible, aun a los escogidos. |
| 23 | Mas vosotros mirad: he aquí, os lo he dicho antes todas las cosas. |
| 24 | Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su luz. |
| 25 | Y las estrellas del cielo caerán, y los poderes que [están] en el cielo serán conmovidos. |
| 26 | Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con grande poder y gloria. |
| 27 | Y entonces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el un cabo de la tierra hasta el cabo del cielo. |
| 28 | De la higuera aprended la parábola: Cuando su rama ya se hace tierna, y brota hojas, sabéis que el verano está cerca. |
| 29 | Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que está cerca a las puertas. |
| 30 | De cierto os digo, que no pasará esta generación, sin que todas estas cosas sean hechas. |
| 31 | El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras nunca jamás pasarán. |
| 32 | Pero de aquel día, y de aquella hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. |
| 33 | Mirad, velad, y orad; porque no sabéis cuando el tiempo es. |
| 34 | [Porque el Hijo del hombre es] como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dio a sus siervos su autoridad, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. |
| 35 | Velad pues, porque no sabéis cuando el señor de la casa vendrá; a la tarde, o a la media noche, o al canto del gallo, o a la mañana: |
| 36 | Para que cuando viniere de repente, no os halle durmiendo. |
| 37 | Y lo que a vosotros digo, a todos digo: Velad. |