Mark 14
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Dos días después era la Pascua y los Ázimos, y los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban cómo podrían apoderarse de Él con engaño y matarlo. |
| 2 | Mas decían: “No durante la fiesta, no sea que ocurra algún tumulto en el pueblo”. |
| 3 | Ahora bien, hallándose Él en Betania, en casa de Simón, el Leproso, y estando sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro lleno de ungüento de nardo puro de gran precio; y quebrando el alabastro, derramó el ungüento sobre su cabeza. |
| 4 | Mas algunos de los presentes indignados interiormente, decían: “¿A qué este despilfarro de ungüento? |
| 5 | Porque el ungüento este se podía vender por más de trescientos denarios, y dárselos a los pobres”. Y bramaban contra ella. |
| 6 | Mas Jesús dijo: “Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ha hecho una buena obra conmigo. |
| 7 | Porque los pobres los tenéis con vosotros siempre, y podéis hacerles bien cuando queráis; pero a Mí no me tenéis siempre. |
| 8 | Lo que ella podía hacer lo ha hecho. Se adelantó a ungir mi cuerpo para la sepultura. |
| 9 | En verdad, os digo, dondequiera que fuere predicado este Evangelio, en el mundo entero, se narrará también lo que acaba de hacer, en recuerdo suyo”. |
| 10 | Entonces, Judas Iscariote, que era de los Doce, fue a los sumos sacerdotes, con el fin de entregarlo a ellos. |
| 11 | Los cuales al oírlo se llenaron de alegría y prometieron darle dinero. Y él buscaba una ocasión favorable para entregarlo. |
| 12 | El primer día de los Azimos, cuando se inmolaba la Pascua, sus discípulos le dijeron: “¿Adónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas la Pascua?” |
| 13 | Y envió a dos de ellos, diciéndoles: “Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle, |
| 14 | y adonde entrare, decid al dueño de casa: “El Maestro dice: ¿Dónde está mi aposento en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?”. |
| 15 | Y él os mostrará un cenáculo grande en el piso alto, ya dispuesto; y allí aderezad para nosotros”. |
| 16 | Los discípulos se marcharon, y al llegar a la ciudad encontraron como Él había dicho; y prepararon la Pascua. |
| 17 | Venida la tarde, fue Él con los Doce. |
| 18 | Y mientras estaban en la mesa y comían, Jesús dijo: “En verdad os digo, me entregará uno de vosotros que come conmigo”. |
| 19 | Pero ellos comenzaron a contristarse, y a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo?” |
| 20 | Respondioles: “Uno de los Doce, el que moja conmigo en el plato. |
| 21 | El Hijo del hombre se va, como está escrito de Él, pero ¡ay del hombre, por quien el Hijo del hombre es entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido”. |
| 22 | Y mientras ellos comían, tomó pan, y habiendo bendecido, partió y dio a ellos y dijo: “Tomad, este es el cuerpo mío”. |
| 23 | Tomó luego un cáliz, y después de haber dado gracias dio a ellos; y bebieron de él todos. |
| 24 | Y les dijo: “Esta es la sangre mía de la Alianza, que se derrama por muchos. |
| 25 | En verdad, os digo, que no beberé ya del fruto de la vid hasta el día aquel en que lo beberé nuevo en el reino de Dios”. |
| 26 | Y después de cantar el himno, salieron para el monte de los olivos. |
| 27 | Entonces Jesús les dijo: “Vosotros todos os vais a escandalizar, porque está escrito: «Heriré al pastor, y las ovejas se dispersarán». |
| 28 | Mas después que Yo haya resucitado, os precederé en Galilea”. |
| 29 | Díjole Pedro: “Aunque todos se escandalizaren, yo no”. |
| 30 | Y le dijo Jesús: “En verdad, te digo: que hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me negarás tres”. |
| 31 | Pero él decía con mayor insistencia: “¡Aunque deba morir contigo, jamás te negaré!” Esto mismo dijeron también todos. |
| 32 | Y llegaron al huerto llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: “Sentaos aquí mientras hago oración”. |
| 33 | Tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan; y comenzó a atemorizarse y angustiarse. |
| 34 | Y les dijo: “Mi alma está mortalmente triste; quedaos aquí y velad”. |
| 35 | Y yendo un poco más lejos, se postró en tierra, y rogó a fin de que, si fuese posible, se alejase de Él esa hora; |
| 36 | y decía: “¡Abba, Padre! ¡todo te es posible; aparta de Mí este cáliz; pero, no como Yo quiero, sino como Tú!”. |
| 37 | Volvió y los halló dormidos; y dijo a Pedro: “¡Simón! ¿duermes? ¿No pudiste velar una hora?. |
| 38 | Velad y orad para no entrar en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”. |
| 39 | Se alejó de nuevo y oró, diciendo lo mismo. |
| 40 | Después volvió y los encontró todavía dormidos; sus ojos estaban en efecto cargados, y no supieron qué decirle. |
| 41 | Una tercera vez volvió, y les dijo: “¿Dormís ya y descansáis? ¡Basta! llegó la hora. Mirad: ahora el Hijo del hombre es entregado en las manos de los pecadores. |
| 42 | ¡Levantaos! ¡Vamos! Se acerca el que me entrega”. |
| 43 | Y al punto, cuando Él todavía hablaba, apareció Judas, uno de los Doce, y con él una tropa armada de espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. |
| 44 | Y el que lo entregaba, les había dado esta señal: “Aquel a quien yo daré un beso, Él es: prendedlo y llevadlo con cautela”. |
| 45 | Y apenas llegó, se acercó a Él y le dijo: “Rabí”, y lo besó. |
| 46 | Ellos, pues, le echaron mano, y lo sujetaron. |
| 47 | Entonces, uno de los que ahí estaban, desenvainó su espada, y dio al siervo del sumo sacerdote un golpe y le amputó la oreja. |
| 48 | Y Jesús, respondiendo, les dijo: “Como contra un bandolero habéis salido, armados de espadas y palos, para prenderme. |
| 49 | Todos los días estaba Yo en medio de vosotros enseñando en el Templo, y no me prendisteis. Pero (es) para que se cumplan las Escrituras”. |
| 50 | Y abandonándole, huyeron todos. |
| 51 | Cierto joven, empero, lo siguió, envuelto en una sábana sobre el cuerpo desnudo, y lo prendieron; |
| 52 | pero él soltando la sábana, se escapó de ellos desnudo. |
| 53 | Condujeron a Jesús a casa del Sumo Sacerdote, donde se reunieron todos los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los escribas. |
| 54 | Pedro lo había seguido de lejos hasta el interior del palacio del Sumo Sacerdote, y estando sentado con los criados se calentaba junto al fuego. |
| 55 | Los sumos sacerdotes, y todo el Sanhedrín, buscaban contra Jesús un testimonio para hacerlo morir, pero no lo hallaban. |
| 56 | Muchos, ciertamente, atestiguaron en falso contra Él, pero los testimonios no eran concordes. |
| 57 | Y algunos se levantaron y adujeron contra Él este falso testimonio: |
| 58 | “Nosotros le hemos oído decir: ‘Derribaré este Templo hecho de mano de hombre, y en el espacio de tres días reedificaré otro no hecho de mano de hombre’”. |
| 59 | Pero aun en esto el testimonio de ellos no era concorde. |
| 60 | Entonces, el Sumo Sacerdote, se puso de pie en medio e interrogó a Jesús diciendo: “¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos atestiguan contra Ti?” |
| 61 | Pero Él guardó silencio y nada respondió. De nuevo, el Sumo Sacerdote lo interrogó y le dijo: “¿Eres Tú el Cristo, el Hijo del Bendito?” |
| 62 | Jesús respondió: “Yo soy. Y veréis al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Poder, y viniendo en las nubes del cielo”. |
| 63 | Entonces, el Sumo Sacerdote rasgó sus vestidos, y dijo: “¿Qué necesidad tenemos ahora de testigos? |
| 64 | Vosotros acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué os parece?” Y ellos todos sentenciaron que Él era reo de muerte. |
| 65 | Y comenzaron algunos a escupir sobre Él y, velándole el rostro, lo abofeteaban diciéndole: “¡Adivina!” Y los criados le daban bofetadas. |
| 66 | Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, vino una de las sirvientas del Sumo Sacerdote, |
| 67 | la cual viendo a Pedro que se calentaba, lo miró y le dijo: “Tú también estabas con el Nazareno Jesús”. |
| 68 | Pero él lo negó, diciendo: “No sé absolutamente qué quieres decir”. Y salió fuera, al pórtico, y cantó un gallo. |
| 69 | Y la sirvienta, habiéndolo visto allí, se puso otra vez a decir a los circunstantes: “Este es uno de ellos”. Y él lo negó de nuevo. |
| 70 | Poco después los que estaban allí, dijeron nuevamente a Pedro: “Por cierto que tú eres de ellos; porque también eres galileo”. |
| 71 | Entonces, comenzó a echar imprecaciones y dijo con juramento: “Yo no conozco a ese hombre del que habláis”. |
| 72 | Al punto, por segunda vez, cantó un gallo. Y Pedro se acordó de la palabra que Jesús le había dicho: “Antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres”, y rompió en sollozos. |