Mark 15
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Al amanecer, los jefes de los sacerdotes, con los ancianos, los escribas y todo el concilio, celebraron una consulta, ataron a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. |
| 2 | Pilato le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió: «Tú lo dices». |
| 3 | Los jefes de los sacerdotes le acusaban de muchas cosas. |
| 4 | Pilato volvió a preguntarle: «¿No respondes nada? Mira de cuántas cosas te acusan». |
| 5 | Pero Jesús no respondió más, por lo que Pilato se maravillaba. |
| 6 | En la fiesta solía soltarles un preso, el que pidiesen. |
| 7 | Había uno llamado Barrabás, preso con sus compañeros de insurrección que habían cometido un asesinato en la revuelta. |
| 8 | La multitud, gritando, comenzó a pedirle que hiciera como siempre solía hacer con ellos. |
| 9 | Pilato les respondió diciendo: «¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?» |
| 10 | Porque se daba cuenta de que por envidia los jefes de los sacerdotes lo habían entregado. |
| 11 | Pero los jefes de los sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltara a Barrabás en su lugar. |
| 12 | Pilato volvió a preguntarles: «¿Qué queréis, pues, que haga con el que llamáis Rey de los judíos?» |
| 13 | Volvieron a gritar: «¡Crucifícalo!» |
| 14 | Pilato les dijo: «¿Pues qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaron aún más fuerte: «¡Crucifícalo!» |
| 15 | Pilato, queriendo complacer a la multitud, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de haberlo azotado, para que fuera crucificado. |
| 16 | Los soldados lo llevaron dentro del patio, que es el pretorio, y convocaron a toda la cohorte. |
| 17 | Lo vistieron de púrpura y le pusieron una corona tejida de espinas. |
| 18 | Comenzaron a saludarlo: «¡Salve, Rey de los judíos!» |
| 19 | Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, hincando las rodillas, le rendían homenaje. |
| 20 | Después de haberse burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus propios vestidos y lo sacaron para crucificarlo. |
| 21 | Obligaron a uno que pasaba por allí, que venía del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. |
| 22 | Le llevaron al lugar llamado Gólgota, que significa: «Lugar de la Calavera». |
| 23 | Le dieron a beber vino mezclado con mirra, pero no lo tomó. |
| 24 | Al crucificarlo, se repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaba cada uno. |
| 25 | Era la hora tercera cuando lo crucificaron. |
| 26 | Sobre él estaba puesto el título de su causa: «EL REY DE LOS JUDÍOS». |
| 27 | Con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda. |
| 28 | Y se cumplió la Escritura que dice: «Y fue contado con los inicuos». |
| 29 | Los que pasaban por allí le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: «¡Bah! Tú que destruyes el templo y en tres días lo edificas, |
| 30 | sálvate a ti mismo y baja de la cruz». |
| 31 | De la misma manera, también los jefes de los sacerdotes se burlaban entre ellos con los escribas, diciendo: «A otros salvó; a sí mismo no se puede salvar. |
| 32 | El Cristo, el Rey de Israel, baje ahora de la cruz para que lo veamos y creamos.» También los que estaban crucificados con él le insultaban. |
| 33 | Cuando llegó la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. |
| 34 | A la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: «Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» |
| 35 | Algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: «Mirad, llama a Elías». |
| 36 | Uno corrió y, empapando una esponja en vinagre, la puso en una caña y le dio de beber, diciendo: «Dejad, veamos si viene Elías a bajarlo». |
| 37 | Pero Jesús, dando una gran voz, expiró. |
| 38 | Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. |
| 39 | El centurión que estaba frente a él, al ver que había expirado de aquella manera, dijo: «¡Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios!» |
| 40 | También había mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé; |
| 41 | las cuales, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. |
| 42 | Al caer la tarde, como era el día de la preparación, es decir, la víspera del sábado, |
| 43 | José de Arimatea, miembro ilustre del concilio, que también esperaba el Reino de Dios, vino y se presentó osadamente ante Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. |
| 44 | Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y llamando al centurión, le preguntó si llevaba ya mucho tiempo muerto. |
| 45 | Informado por el centurión, entregó el cuerpo a José. |
| 46 | José compró una sábana de lino y, bajándolo, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. |
| 47 | María Magdalena y María la madre de José miraban dónde lo ponían. |