Mark 1
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. |
| 2 | Según lo que está escrito en Isaías, el profeta: “Mira que envío delante de Ti a mi mensajero, el cual preparará tu camino”. |
| 3 | “Voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”. |
| 4 | Estuvo Juan el Bautista bautizando en el desierto, y predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados. |
| 5 | Y todos iban a él de toda la tierra de Judea y de Jerusalén y se hacían bautizar por él en el río Jordán, confesando sus pecados. |
| 6 | Juan estaba vestido de pelos de camello y llevaba un ceñidor de cuero alrededor de sus lomos. Su alimento eran langostas y miel silvestre. |
| 7 | Y predicaba así: “Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo, delante del cual yo no soy digno ni aun de inclinarme para desatar la correa de sus sandalias. |
| 8 | Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo”. |
| 9 | Y sucedió que en aquellos días Jesús vino de Nazaret de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el Jordán. |
| 10 | Y al momento de salir del agua, vio entreabrirse los cielos, y al Espíritu que, en forma de paloma, descendía sobre Él. |
| 11 | Y sonó una voz del cielo: “Tú eres el Hijo mío amado, en Ti me complazco”. |
| 12 | Y en seguida el Espíritu lo llevó al desierto. |
| 13 | Y se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; y estaba entre las fieras, y los ángeles le servían. |
| 14 | Después que Juan hubo sido encarcelado, fue Jesús a Galilea, predicando la buena nueva de Dios, |
| 15 | y diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y se ha acercado el reino de Dios. Arrepentíos y creed en el Evangelio”. |
| 16 | Pasando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, que echaban la red en el mar, pues eran pescadores. |
| 17 | Díjoles Jesús: “Venid, seguidme, y Yo os haré pescadores de hombres”. |
| 18 | Y en seguida, dejando sus redes, lo siguieron. |
| 19 | Yendo un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, que estaban también en la barca, arreglando sus redes. |
| 20 | Al punto los llamó; y ellos dejando a Zebedeo, su padre, en la barca con los jornaleros, lo siguieron. |
| 21 | Entraron a Cafarnaúm; y luego, el día de sábado, entró en la sinagoga y se puso a enseñar. |
| 22 | Y estaban asombrados por su doctrina; pues les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. |
| 23 | Se encontraba en las sinagogas de ellos un hombre poseído por un espíritu inmundo, el cual gritó: |
| 24 | “¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a perdernos? Te conozco quién eres: El Santo de Dios”. |
| 25 | Mas Jesús lo increpó diciendo: “¡Cállate y sal de él!” |
| 26 | Entonces el espíritu inmundo, zamarreándolo y gritando muy fuerte salió de él. |
| 27 | Y todos quedaron llenos de estupor, tanto que discutían entre sí y decían: “¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva e impartida con autoridad! ¡Aun a los espíritus inmundos manda, y le obedecen!” |
| 28 | Y pronto se extendió su fama por doquier, en todos los confines de Galilea. |
| 29 | Luego que salieron de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan. |
| 30 | Y estaba la suegra de Simón en cama, con fiebre y al punto le hablaron de ella. |
| 31 | Entonces fue a ella, y tomándola de la mano, la levantó, y la dejó la fiebre, y se puso a servirles. |
| 32 | Llegada la tarde, cuando el sol se hubo puesto, le trajeron todos los enfermos y los endemoniados. |
| 33 | Y toda la ciudad estaba agolpada a la puerta. |
| 34 | Sanó a muchos enfermos afligidos de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios; pero no dejaba a los demonios hablar, porque sabían quién era Él. |
| 35 | En la madrugada, siendo aún muy de noche, se levantó, salió y fue a un lugar desierto, y se puso allí a orar. |
| 36 | Mas Simón partió en su busca con sus compañeros. |
| 37 | Cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te buscan”. |
| 38 | Respondioles: “Vamos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique allí también. Porque a eso salí”. |
| 39 | Y anduvo predicando en sus sinagogas, por toda la Galilea y expulsando a los demonios. |
| 40 | Vino a Él un leproso, le suplicó y arrodillándose, le dijo: “Si quieres, puedes limpiarme”. |
| 41 | Entonces, Jesús, movido a compasión, alargó la mano, lo tocó y le dijo: “Quiero, sé sano”. |
| 42 | Al punto lo dejó la lepra, y quedó sano. |
| 43 | Y amonestándolo, le despidió luego, |
| 44 | y le dijo: “¡Mira! No digas nada a nadie; mas anda a mostrarte al sacerdote, y presenta, por tu curación, la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio”. |
| 45 | Pero él se fue y comenzó a publicar muchas cosas y a difundir la noticia, de modo que (Jesús) no podía ya entrar ostensiblemente en una ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares despoblados; y acudían a Él de todas partes. |