Mark 3
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Entró de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía seca la mano. |
| 2 | Y lo observaban, para ver si lo curaría en día de sábado, a fin de poder acusarlo. |
| 3 | Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: “Ponte de pie en medio”. |
| 4 | Después les dijo: “¿Es lícito, en día de sábado, hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar?” Pero ellos callaban. |
| 5 | Mas Él mirándolos en derredor con ira, contristado por el endurecimiento de sus corazones, dijo al hombre: “Alarga la mano”. Y la alargó, y la mano quedó sana. |
| 6 | Y salieron los fariseos en seguida y deliberaron con los herodianos sobre cómo hacerlo morir. |
| 7 | Jesús Se retiró con sus discípulos hacia el mar, y mucha gente de Galilea lo fue siguiendo. Y vino también a Él de Judea, |
| 8 | de Jerusalén, de Idumea, de Transjordania y de la región de Tiro y de Sidón, una gran multitud que había oído lo que Él hacía. |
| 9 | Y recomendó a sus discípulos que le tuviesen pronta una barca, a causa del gentío, para que no lo atropellasen. |
| 10 | Porque había sanado a muchos, de suerte que todos cuantos tenían dolencias se precipitaron sobre El para tocarlo. |
| 11 | Y los espíritus inmundos, al verlo, se prosternaban delante de Él y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. |
| 12 | Pero Él les mandaba rigurosamente que no lo diesen a conocer. |
| 13 | Y subió a la montaña, y llamó a los que Él quiso, y vinieron a Él. |
| 14 | Y constituyó a doce para que fuesen sus compañeros y para enviarlos a predicar, |
| 15 | y para que tuvieran poder de expulsar los demonios. |
| 16 | Designó, pues, a los Doce; y puso a Simón el nombre de Pedro; |
| 17 | a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a Juan, hermano de Santiago —a los que puso el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno—, |
| 18 | a Andrés, a Felipe, a Bartolomé, a Mateo, a Tomás, a Santiago hijo de Alfeo, a Tadeo, a Simón el Cananeo, |
| 19 | y a Judas Iscariote, el que lo entregó. |
| 20 | Volvió a casa, y la muchedumbre se juntó nuevamente allí, de suerte que ni siquiera podían comer pan. |
| 21 | Al oírlo los suyos, salieron para apoderarse de Él, porque decían: “Ha perdido el juicio”. |
| 22 | Pero los escribas, venidos de Jerusalén, decían: “Tiene a Beelzebul y por el jefe de los demonios expulsa a los demonios”. |
| 23 | Mas Él los llamó y les dijo en parábolas: “Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? |
| 24 | Y si dentro de un reino hay divisiones, ese reino no puede sostenerse. |
| 25 | Y si hay divisiones dentro de una casa, esa casa no podrá subsistir. |
| 26 | Si, pues, Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede subsistir, y llegó su fin. |
| 27 | Porque nadie puede entrar en la casa del hombre fuerte y quitarle sus bienes, si primero no ata al fuerte; y solo entonces sí saqueará su casa. |
| 28 | En verdad, os digo, todos los pecados serán perdonados a los hombres, y cuantas blasfemias dijeren; |
| 29 | pero quien blasfemare contra el Espíritu Santo, no tendrá jamás perdón y es reo de eterno pecado”. |
| 30 | Porque decían: “Tiene espíritu inmundo”. |
| 31 | Llegaron su madre y sus hermanos, y quedándose de pie afuera, le enviaron recado, llamándolo. |
| 32 | Estaba sentada la gente alrededor de Él y le dijeron: “Tu madre y tus hermanos están fuera buscándote”. |
| 33 | Mas Él les respondió y dijo: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” |
| 34 | Y dando una mirada en torno sobre los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “He aquí mi madre y mis hermanos. |
| 35 | Porque quien hiciere la voluntad de Dios, ese es mi hermano, hermana y madre”. |