Mark 4
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| v | Platense1951 |
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| 1 | De nuevo se puso a enseñar, a la orilla del mar, y vino a Él una multitud inmensa, de manera que Él subió a una barca y se sentó en ella, dentro del mar, mientras que toda la multitud se quedó en tierra, a lo largo del mar. |
| 2 | Y les enseñó en parábolas muchas cosas; y en su enseñanza les dijo: |
| 3 | “¡Escuchad! He aquí que el sembrador salió a sembrar. |
| 4 | Y sucedió que al sembrar una semilla cayó a lo largo del camino, y los pájaros vinieron y la comieron. |
| 5 | Otra cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida, por falta de profundidad de la tierra. |
| 6 | Mas al subir el sol, se abrasó, y no teniendo raíz, se secó. |
| 7 | Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. |
| 8 | Y otra cayó en buena tierra; brotando y creciendo dio fruto, y produjo treinta, sesenta y ciento por uno”. |
| 9 | Y agregó: “¡Quien tiene oídos para oír, oiga!” |
| 10 | Cuando estuvo solo, preguntáronle los que lo rodeaban con los Doce, (el sentido de) estas parábolas. |
| 11 | Entonces les dijo: “A vosotros es dado el misterio del reino de Dios; en cuanto a los de afuera, todo les llega en parábolas, |
| 12 | para que mirando no vean, oyendo no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone”. |
| 13 | Y añadió: “¿No comprendéis esta parábola? Entonces, ¿cómo entenderéis todas las parábolas? |
| 14 | El sembrador es el que siembra la palabra. |
| 15 | Los de junto al camino son aquellos en quienes es sembrada la palabra; mas apenas la han oído, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. |
| 16 | De semejante manera, los sembrados en pedregal son aquellos que al oír la palabra, al momento la reciben con gozo, |
| 17 | pero no tienen raíz en sí mismos, y son tornadizos. Apenas sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la palabra, se escandalizan en seguida. |
| 18 | Otros son los sembrados entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra, |
| 19 | pero los afanes del mundo, el engaño de las riquezas y las demás concupiscencias invaden y ahogan la palabra, la cual queda infructuosa. |
| 20 | Aquellos, en fin, que han sido sembrados en buena tierra, son: quienes escuchan la palabra, la reciben y llevan fruto, treinta, sesenta y ciento por uno”. |
| 21 | Les dijo también: “Acaso se trae la luz para ponerla debajo del celemín o debajo de la cama? ¿No es acaso para ponerla en el candelero? |
| 22 | Nada hay oculto que no haya de manifestarse, ni ha sido escondido sino para que sea sacado a luz. |
| 23 | Si alguien tiene oídos para oír, ¡oiga!” |
| 24 | Díjoles además: “Prestad atención a lo que oís: con la medida con que medís, se medirá para vosotros; y más todavía os será dado a vosotros los que oís; |
| 25 | porque a quien tiene se le dará, y a quien no tiene, aun lo que tiene le será quitado”. |
| 26 | Y dijo también: “Sucede con el reino de Dios lo que sucede cuando un hombre arroja la simiente en tierra. |
| 27 | Ya sea que duerma o esté despierto, de noche, y de día, la simiente germina y crece, y él no sabe cómo. |
| 28 | Por sí misma la tierra produce primero el tallo, después la espiga, y luego el grano lleno en la espiga. |
| 29 | Y cuando el fruto está maduro, echa pronto la hoz, porque la mies está a punto”. |
| 30 | Dijo además: “¿Qué comparación haremos del reino de Dios, y en qué parábola lo pondremos?. |
| 31 | Es como el grano de mostaza, el cual, cuando es sembrado en tierra, es la menor de todas las semillas de la tierra. |
| 32 | Con todo, una vez sembrado, sube y se hace mayor que todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de modo que los pájaros del cielo pueden anidar bajo su sombra”. |
| 33 | Con numerosas parábolas como estas les presentaba su doctrina, según eran capaces de entender, |
| 34 | y no les hablaba sin parábolas, pero en particular, se lo explicaba todo a los discípulos que eran suyos. |
| 35 | Y les dijo en aquel día, llegada la tarde: “Pasemos a la otra orilla”. |
| 36 | Entonces ellos, dejando a la multitud, lo tomaron consigo tal como estaba en la barca; y otras barcas lo acompañaban. |
| 37 | Ahora bien, sobrevino una gran borrasca, y las olas se lanzaron sobre la barca, hasta el punto de que ella estaba ya por llenarse. |
| 38 | Mas Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron diciéndole: “Maestro, ¿no te importa que perezcamos?”. |
| 39 | Entonces Él se levantó, increpó al viento y dijo al mar: “¡Calla; sosiégate!” Y se apaciguó el viento y fue hecha gran bonanza. |
| 40 | Después les dijo: “¿Por qué sois tan miedosos? ¿Cómo es que no tenéis fe?”. Y ellos temían con un miedo grande, y se decían unos a otros: “¿Quién es, entonces, Este, que aun el viento y el mar le obedecen?”. |
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