Mark 4
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| v | RV2019 |
|---|---|
| 1 | Y otra vez comenzó a enseñar junto a la mar, y se juntó a él una gran multitud, tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar, y toda la multitud estaba en tierra junto a la mar. |
| 2 | Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: |
| 3 | Oíd: He aquí, el que sembraba salió a sembrar. |
| 4 | Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron. |
| 5 | Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego nació, porque no tenía la tierra profunda. |
| 6 | Mas, salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz se secó. |
| 7 | Y otra parte cayó en espinas; y crecieron las espinas, y la ahogaron, y no dio fruto. |
| 8 | Y otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, que subió y creció; y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento. |
| 9 | Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. |
| 10 | Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban al rededor de él con los doce, de la parábola. |
| 11 | Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas se les hace todo; |
| 12 | Para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan; porque no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados. |
| 13 | Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo pues entenderéis todas las parábolas? |
| 14 | El que siembra siembra la palabra. |
| 15 | Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada; mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fue sembrada en sus corazones. |
| 16 | Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando han oído la palabra, luego la reciben con gozo; |
| 17 | Mas no tienen raíz en sí, antes son temporales; que en levantándose la tribulación, o la persecución por causa de la palabra, luego se escandalizan. |
| 18 | Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra; |
| 19 | Mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y viene a quedar sin fruto. |
| 20 | Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno a treinta, otro a sesenta, otro a ciento. |
| 21 | Díjoles también: ¿Viene la luz para ser puesta debajo de un almud, o debajo de la cama? ¿No viene para ser puesta en el candelero? |
| 22 | Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que no haya de venir en descubierto. |
| 23 | Si alguno tiene oídos para oír, oiga. |
| 24 | Díjoles también: Mirád lo que oís: Con la medida que medís, os medirán otros; y será añadido a vosotros los que oís. |
| 25 | Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. |
| 26 | Decía mas: Así es el reino de Dios, como si un hombre echase simiente en la tierra; |
| 27 | Y durmiese y se levantase de noche y de día, y la simiente brotase y creciese como él no sabe. |
| 28 | Porque la tierra de suyo frutifica, primero yerba, luego espiga, después grano lleno en la espiga. |
| 29 | Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada. |
| 30 | También decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿o con qué parábola le compararémos? |
| 31 | Es como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el más pequeño de todas las simientes que hay en la tierra; |
| 32 | Mas cuando fuere sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan hacer nidos debajo de su sombra. |
| 33 | Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. |
| 34 | Y sin parábola no les hablaba; mas a sus discípulos en particular declaraba todo. |
| 35 | Y les dijo aquel día, cuando fue tarde: Pasemos a la otra parte. |
| 36 | Y enviada la multitud, le tomaron así como estaba en la nave, y había también con él otros barquichuelos. |
| 37 | Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en la nave, de tal manera que ya se llenaba. |
| 38 | Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no te importa nada que perezcamos? |
| 39 | Y levantándose él, riñó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento; y fue hecha grande bonanza. |
| 40 | Y a ellos dijo: ¿Por qué estáis tan medrosos? ¿Cómo es que no tenéis fe? |
| 41 | Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen? |