Mark 5
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| v | SBLEs2024 |
|---|---|
| 1 | Llegaron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. |
| 2 | Cuando bajó de la barca, enseguida le salió al encuentro un hombre con un espíritu impuro que salía de los sepulcros. |
| 3 | Vivía en los sepulcros. Ya nadie podía atarlo, ni siquiera con cadenas, |
| 4 | porque muchas veces había sido atado con grilletes y cadenas, y las cadenas habían sido destrozadas por él, y los grilletes hechos pedazos. Nadie tenía la fuerza para domarlo. |
| 5 | Siempre, de noche y de día, en los sepulcros y en los montes, gritaba y se cortaba con piedras. |
| 6 | Cuando vio a Jesús de lejos, corrió y se postró ante él, |
| 7 | y gritando a gran voz, dijo: «¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios, no me atormentes». |
| 8 | Pues le dijo: «¡Sal del hombre, espíritu inmundo!» |
| 9 | Le preguntó: «¿Cómo te llamas?» Le dijo: «Me llamo Legión, porque somos muchos». |
| 10 | Le rogó mucho que no los echara de la región. |
| 11 | En la ladera del monte había una gran piara de cerdos alimentándose. |
| 12 | Todos los demonios le rogaron, diciendo: «Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos». |
| 13 | En seguida Jesús les dio permiso. Los espíritus inmundos salieron y entraron en los cerdos. La piara, de unos dos mil ejemplares, se precipitó al mar por la empinada orilla, y se ahogaron en el mar. |
| 14 | Los que alimentaban a los cerdos huyeron y lo contaron en la ciudad y en el campo. La gente vino a ver qué era lo que había sucedido. |
| 15 | Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado sentado, vestido y en su sano juicio, al que tenía la legión, y se asustaron. |
| 16 | Los que lo vieron les contaron lo que le había sucedido al endemoniado y lo de los cerdos. |
| 17 | Comenzaron a rogarle que se fuera de su región. |
| 18 | Cuando entraba en la barca, el que había sido poseído por los demonios le rogó que lo dejara ir con él. |
| 19 | No se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales las grandes cosas que el Señor ha hecho por ti y cómo ha tenido misericordia de ti.» |
| 20 | Se puso en camino y comenzó a proclamar en Decápolis cómo Jesús había hecho grandes cosas por él, y todos se maravillaban. |
| 21 | Cuando Jesús volvió a pasar en la barca a la otra orilla, se reunió con él una gran multitud; y estaba junto al mar. |
| 22 | He aquí que vino uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y viéndole, se echó a sus pies |
| 23 | y le rogó mucho, diciendo: «Mi hijita está a punto de morir. Te ruego que vengas y pongas tus manos sobre ella, para que quede sana y viva». |
| 24 | Se fue con él, y le seguía una gran multitud que le apretaba por todas partes. |
| 25 | Una mujer que tenía flujo de sangre desde hacía doce años, |
| 26 | y que había padecido muchas cosas por parte de muchos médicos, y que había gastado todo lo que tenía, y no mejoraba, sino que empeoraba, |
| 27 | habiendo oído las cosas que se referían a Jesús, se acercó por detrás de él entre la multitud y tocó sus vestidos. |
| 28 | Porque decía: «Con sólo tocar sus vestidos, quedaré sana». |
| 29 | Al instante se le secó el flujo de sangre, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción. |
| 30 | En seguida, Jesús, percibiendo en sí mismo que el poder había salido de él, se volvió entre la multitud y preguntó: «¿Quién ha tocado mis vestidos?» |
| 31 | Sus discípulos le dijeron: “Ves que la multitud te aprieta, y dices: ‘¿Quién me ha tocado?’” |
| 32 | Él miró a su alrededor para ver quién había hecho esto. |
| 33 | Pero la mujer, temerosa y temblorosa, sabiendo lo que le habían hecho, vino y se postró ante él y le contó toda la verdad. |
| 34 | Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Ve en paz y queda sana de tu enfermedad». |
| 35 | Mientras aún hablaba, vino gente de la casa del jefe de la sinagoga, diciendo: «Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar más al Maestro?» |
| 36 | Pero Jesús, al oír el mensaje pronunciado, dijo inmediatamente al jefe de la sinagoga: «No temas, sólo cree». |
| 37 | No permitió que nadie le siguiera, sino Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. |
| 38 | Llegó a la casa del jefe de la sinagoga, y vio un alboroto, llantos y grandes lamentos. |
| 39 | Cuando entró, les dijo: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino que duerme». |
| 40 | Se burlaron de él. Pero él, después de echarlos a todos, tomó al padre de la niña, a su madre y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. |
| 41 | Tomando a la niña de la mano, le dijo: «¡Talitha cumi!», que significa, interpretándose, «Muchacha, te digo, levántate». |
| 42 | Inmediatamente la niña se levantó y caminó, pues tenía doce años. Quedaron asombrados con gran asombro. |
| 43 | Les ordenó estrictamente que nadie lo supiera, y mandó que le dieran algo de comer. |