Mark 8
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| v | Platense1951 |
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| 1 | En aquel tiempo, como hubiese de nuevo una gran muchedumbre, y que no tenía qué comer, llamó a sus discípulos, y les dijo: |
| 2 | “Tengo compasión de la muchedumbre, porque hace ya tres días que no se aparta de Mí, y no tiene nada qué comer. |
| 3 | Si los despido en ayunas a sus casas, les van a faltar las fuerzas en el camino, porque los hay que han venido de lejos”. |
| 4 | Dijéronle sus discípulos: “¿Cómo será posible aquí, en un desierto, saciarlos con pan?” |
| 5 | Les preguntó: “¿Cuántos panes tenéis?” Respondieron: “Siete”. |
| 6 | Y mandó que la gente se sentase en el suelo; tomó, entonces, los siete panes, dio gracias, los partió y los dio a sus discípulos, para que ellos los sirviesen; y los sirvieron a la gente. |
| 7 | Tenían también algunos pececillos; los bendijo, y dijo que los sirviesen también. |
| 8 | Comieron hasta saciarse, y recogieron siete canastos de pedazos que sobraron. |
| 9 | Eran alrededor de cuatro mil. Y los despidió. |
| 10 | En seguida subió a la barca con sus discípulos, y fue a la región de Dalmanuta. |
| 11 | Salieron entonces los fariseos y se pusieron a discutir con Él, exigiéndole alguna señal del cielo, para ponerlo a prueba. |
| 12 | Mas Él, gimiendo en su espíritu, dijo: “¿Por qué esta raza exige una señal? En verdad, os digo, ninguna señal será dada a esta generación”. |
| 13 | Y dejándolos allí, se volvió a embarcar para la otra ribera. |
| 14 | Habían olvidado de tomar pan, y no tenían consigo en la barca más que un solo pan. |
| 15 | Les hizo entonces esta advertencia: “¡Cuidado! Guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. |
| 16 | Por lo cual ellos se hicieron esta reflexión unos a otros: “Es que no tenemos panes”. |
| 17 | Mas conociéndolo, Jesús les dijo: “¿Por qué estáis pensando en que no teneis panes? ¿No comprendéis todavía? ¿No caéis en la cuenta? ¿Tenéis endurecido vuestro corazón? |
| 18 | ¿Teniendo ojos, no veis; y teniendo oídos, no oís? |
| 19 | Cuando partí los cinco panes entre los cinco mil, ¿cuántos canastos llenos de pedazos recogisteis?” “Doce”, le dijeron. |
| 20 | “Y cuando partí los siete panes entre los cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de trozos os llevasteis?” Dijéronle: “Siete”. |
| 21 | Y les dijo: “¿No comprendéis todavía?” |
| 22 | Fueron luego a Betsaida. Y le trajeron un ciego, rogándole que lo tocase. |
| 23 | Y Él, tomando de la mano al ciego, lo condujo fuera de la aldea, le escupió en los ojos, y le impuso las manos; después le preguntó: “¿Ves algo?” |
| 24 | Él alzó los ojos y dijo: “Veo a los hombres; los veo como árboles que caminan”. |
| 25 | Le puso otra vez las manos sobre los ojos, y el hombre miró con fijeza y quedó curado, y veía todo claramente. |
| 26 | Y lo envió de nuevo a su casa y le dijo: “Ni siquiera entres en la aldea”. |
| 27 | Jesús se marchó con sus discípulos para las aldeas de Cesarea de Filipo. Por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién soy Yo, según el decir de los hombres?”. |
| 28 | Le respondieron diciendo: “Juan el Bautista; otros: Elías; otros: uno de los profetas”. |
| 29 | Entonces, les preguntó: “Según vosotros, ¿quién soy Yo?” Respondiole Pedro y dijo: “Tú eres el Cristo”. |
| 30 | Y les mandó rigurosamente que a nadie dijeran (esto) de Él. |
| 31 | Comenzó entonces, a enseñarles que era necesario que el Hijo del hombre sufriese mucho; que fuese reprobado por los ancianos, por los sumos sacerdotes, y por los escribas; que le fuese quitada la vida, y que, tres días después, resucitase. |
| 32 | Y les hablaba abiertamente. Entonces, Pedro, tomándolo aparte, empezó a reprenderlo. |
| 33 | Pero Él, volviéndose y viendo a sus discípulos, increpó a Pedro y le dijo: “¡Vete de Mí, atrás, Satanás! porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los hombres”. |
| 34 | Y convocando a la muchedumbre con sus discípulos les dijo: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, renúnciese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. |
| 35 | Quien quiere salvar su vida, la perderá, y quien pierde su vida a causa de Mí y del Evangelio, la salvará. |
| 36 | En efecto: ¿de qué servirá al hombre ganar el mundo entero, y perder su vida? |
| 37 | Pues ¿qué cosa puede dar el hombre a cambio de su vida? |
| 38 | Porque quien se avergonzare de Mí y de mis palabras delante de esta raza adúltera y pecadora, el Hijo del hombre también se avergonzará de él cuando vuelva en la gloria de su Padre, escoltado por los santos ángeles”. |
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