Mark 8
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | EN aquellos días, como hubo una muy grande multitud, y no tenían que comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: |
| 2 | Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen que comer: |
| 3 | Y si los envío en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos. |
| 4 | Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a éstos de pan aquí en el desierto? |
| 5 | Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: siete. |
| 6 | Entonces mandó a la multitud que se sentasen sobre la tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, [los] partió, y dio a sus discípulos para que [los] pusiesen delante: y [los] pusieron delante a la multitud. |
| 7 | Tenían también unos pocos pececillos: y habiendo bendecido, dijo que también [se] los pusiesen delante. |
| 8 | Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete canastos. |
| 9 | Y eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. |
| 10 | Y entrando inmediatamente en una nave con sus discípulos, vino a las partes de Dalmanuta. |
| 11 | Y vinieron los fariseos, y comenzaron a altercar con él, pidiéndole señal del cielo, tentándole. |
| 12 | Y él, gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo, que no se dará señal a esta generación. |
| 13 | Y dejándoles, volvió a entrar a la nave, y se fue al otro lado. |
| 14 | Y [los discípulos] se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en la nave. |
| 15 | Y les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y [de] la levadura de Herodes. |
| 16 | Y razonaban entre sí, diciendo: Es porque no tenemos pan. |
| 17 | Y cuando Jesús [lo] entendió, les dice: ¿Qué razonáis, porque no tenéis pan? ¿No consideráis, ni entendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? |
| 18 | ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis? |
| 19 | Cuando yo partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántos canastos llenos de los pedazos alzasteis? Y ellos le dicen: Doce. |
| 20 | Y cuando los siete [panes] entre cuatro mil, ¿cuántos canastos llenos de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete. |
| 21 | Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis? |
| 22 | Y viene a Betsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase. |
| 23 | Entonces, tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó si veía algo. |
| 24 | Y él, alzando los ojos dijo: Veo los hombres como árboles que andan. |
| 25 | Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y quedó restituido, y veía claramente a todos. |
| 26 | Y le envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas a nadie en la aldea. |
| 27 | Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que yo soy? |
| 28 | Y ellos respondieron: Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros: uno de los profetas. |
| 29 | Entonces él les dice: ¿Y vosotros, quién decís que yo soy? Y respondiendo Pedro, le dice: Tú eres el Cristo. |
| 30 | Y mandóles con rigor que a ninguno dijesen esto de él. |
| 31 | Y comenzó a enseñarles, que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y fuese desechado de los ancianos, y [de] los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. |
| 32 | Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reprender. |
| 33 | Mas él, volviéndose, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: Ponte detrás de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres. |
| 34 | Y llamando a la multitud con sus discípulos les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. |
| 35 | Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, éste la salvará. |
| 36 | Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? |
| 37 | ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? |
| 38 | Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del hombre también se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. |
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