Mark 9
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| v | Platense1951 |
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| 2 | 9:1 Y les dijo: “En verdad, os digo, entre los que están aquí, algunos no gustarán la muerte sin que hayan visto el reino de Dios venido con poder”. |
| 3 | 9:2 Y seis días después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó solos, aparte, a un alto monte, y se transfiguró a su vista. |
| 4 | 9:3 Sus vestidos se pusieron resplandecientes y de tal blancura; que no hay batanero sobre esta tierra, capaz de blanquearlos así. |
| 5 | 9:4 Y se les aparecieron Elías y Moisés y conversaban con Jesús. |
| 6 | 9:5 Entonces, Pedro dijo a Jesús: “Rabí, es bueno que nos quedemos aquí. Hagamos, pues, aquí tres pabellones, uno para ti, uno para Moisés, y uno para Elías”. |
| 7 | 9:6 Era que no sabía lo que decía, porque estaban sobrecogidos de temor. |
| 8 | 9:7 Vino, entonces, una nube que los cubrió con su sombra, y de la nube una voz se hizo oír: “Este es mi Hijo, el Amado. ¡Escuchadlo!”. |
| 9 | 9:8 Y de repente, mirando todo alrededor, no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo. |
| 10 | 9:9 Cuando bajaban del monte, les prohibió referir a nadie lo que habían visto, mientras el Hijo del hombre no hubiese resucitado de entre los muertos. |
| 11 | 9:10 Y conservaron lo acaecido dentro de sí, discurriendo “qué podría significar eso de resucitar de entre los muertos”. |
| 12 | 9:11 Y le hicieron esta pregunta: “¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?” |
| 13 | 9:12 Respondioles: “Elías, en efecto, vendrá primero y lo restaurará todo. Pero ¿cómo está escrito del Hijo del hombre, que debe padecer mucho y ser vilipendiado? |
| 14 | 9:13 Pues bien, Yo os declaro: en realidad Elías ya vino e hicieron con él cuanto les plugo, como está escrito de él”. |
| 15 | 9:14 Llegaron, entretanto, a los discípulos y vieron un gran gentío que los rodeaba, y escribas que discutían con ellos. |
| 16 | 9:15 Toda esta multitud en cuanto lo vio se quedó asombrada y corrió a saludarlo. |
| 17 | 9:16 Preguntoles: “¿Por qué discutís con ellos?” |
| 18 | 9:17 Respondiole uno de la multitud: “Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un demonio mudo. |
| 19 | 9:18 Y cuando se apodera de él, lo zamarrea y él echa espumarajos, rechina los dientes y queda todo rígido. Y pedí a tus discípulos que lo expulsasen, y no han podido”. |
| 20 | 9:19 Entonces, Él les respondió y dijo: “Oh raza incrédula, ¿hasta cuándo habré de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!”. |
| 21 | 9:20 Y se lo trajeron. En cuanto lo vio, el espíritu lo zamarreaba (al muchacho); y caído en el suelo, se revolvía echando espumarajos. |
| 22 | 9:21 Y preguntó al padre: “¿Cuánto tiempo hace que esto le sucede?” Respondió: “Desde su infancia; |
| 23 | 9:22 y a menudo lo ha echado, ora en el fuego, ora en el agua, para hacerlo morir. Pero si Tú puedes algo, ayúdanos, Y ten compasión de nosotros”. |
| 24 | 9:23 Replicole Jesús: “¡Si puedes! ... Todo es posible para el que cree”. |
| 25 | 9:24 Entonces, el padre del niño se puso a gritar: “¡Creo! ¡Ven en ayuda de mi falta de fe!” |
| 26 | 9:25 Y Jesús viendo que se aproximaba un tropel de gente, conminó al espíritu diciéndole: “Espíritu mudo y sordo, Yo te lo mando, sal de él, y no vuelvas a entrar más en él”. |
| 27 | 9:26 Y, gritando y retorciéndole en convulsiones, salió. Y quedó el niño como muerto, y así muchos decían que había muerto. |
| 28 | 9:27 Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y él se tuvo en pie. |
| 29 | 9:28 Cuando hubo entrado en casa, los discípulos le preguntaron en privado: “¿Por qué, pues, no pudimos nosotros expulsarlo?” |
| 30 | 9:29 Les dijo: “Esta casta no puede ser expulsada sino con la oración y el ayuno”. |
| 31 | 9:30 Partiendo de allí, pasaron a través de Galilea, y no quería que se supiese; |
| 32 | 9:31 porque enseñó esto a sus discípulos: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo harán morir; y tres días después de su muerte resucitará?” |
| 33 | 9:32 Pero ellos no comprendieron estas palabras y temían preguntarle. |
| 34 | 9:33 Entretanto, llegaron a Cafarnaúm; y cuando estuvo en su casa, les preguntó: “¿De qué conversabais en el camino?”. |
| 35 | 9:34 Mas ellos guardaron silencio, porque habían discutido entre sí, durante el camino, sobre quien sería el mayor. |
| 36 | 9:35 Entonces, sentose, llamo a los Doce y les dijo: “Si alguno quiere, ser el primero, deberá ser el último de todos y el servidor de todos”. |
| 37 | 9:36 Y tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, y abrazándolo, les dijo: |
| 38 | 9:37 “El que recibe a uno de estos niños en mi nombre, a Mí me recibe; y el que a Mí me recibe, no me recibe a Mí, sino a Aquel que me envió”. |
| 39 | 9:38 Díjole Juan: “Maestro, vimos a un hombre que expulsaba demonios en tu nombre, el cual no nos sigue; y se lo impedíamos, porque no anda con nosotros”. |
| 40 | 9:39 Pero Jesús dijo: “No se lo impidáis, porque nadie, haciendo milagro por mi nombre, será capaz de hablar luego mal de Mí. |
| 41 | 9:40 Porque quien no está contra nosotros, por nosotros está. |
| 42 | 9:41 Quien os diere a beber un vaso de agua, por razón de que sois de Cristo, en verdad os digo, no perderá su recompensa”. |
| 43 | 9:42 Quien escandalizare a uno de estos pequeñitos que creen, más le valdría que le atasen alrededor de su cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que lo echasen al mar. |
| 44 | 9:43 Si tu mano te escandaliza, córtala: más te vale entrar en la vida manco, que irte, con tus dos manos, a la gehenna, al fuego que no se apaga. [ |
| 45 | 9:44 ]. |
| 46 | 9:45 Y si tu pie te escandaliza, córtalo: más te vale entrar en la vida cojo que ser, con tus dos pies, arrojado a la gehenna. [ |
| 47 | 9:46 ]. |
| 48 | 9:47 Y si tu ojo te escandaliza, sácalo: más te vale entrar en el reino de Dios teniendo un solo ojo que con tus dos ojos ser arrojado a la gehenna, |
| 49 | 9:48 donde “el gusano de ellos no muere y el fuego no se apaga”. |
| 50 | 9:49 Porque cada uno ha de ser salado con el fuego. La sal es buena; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos y estad en paz unos con otros. |
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