Mark 9
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| v | RV2019 |
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| 1 | Díjoles también: De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con poder. |
| 2 | Y seis días después tomó Jesús a Pedro, y a Santiago, y a Juan, y los sacó aparte solos a un monte alto, y fue transfigurado delante de ellos. |
| 3 | Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos como la nieve, cuales lavador no los puede blanquear en la tierra. |
| 4 | Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús. |
| 5 | Entonces respondiendo Pedro, dice a Jesús: Maestro, bien será que nos quedemos aquí, y hagamos tres cabañas: para ti una, y para Moisés otra, y para Elías otra; |
| 6 | Porque no sabía lo que hablaba, que estaban fuera de sí. |
| 7 | Y vino una nube que los asombró, y una voz de la nube que decía: Este es mi hijo amado, a él oíd. |
| 8 | Y luego, como miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a solo Jesús. |
| 9 | Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos. |
| 10 | Y ellos retuvieron el caso en sí altercando que sería aquello: Resucitar de los muertos. |
| 11 | Y le preguntaron, diciendo: ¿Qué es lo que los escribas dicen, que es menester que Elías venga antes? |
| 12 | Y respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad, cuando viniere antes, restituirá todas las cosas; y como está escrito del Hijo del hombre; que padezca mucho, y sea tenido en nada. |
| 13 | Empero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él. |
| 14 | ¶ Y como vino a los discípulos, vio una grande multitud al derredor de ellos, y los escribas que disputaban con ellos. |
| 15 | Y luego toda la multitud, viéndole, se espantó, y corriendo a él, le saludaron. |
| 16 | Y preguntó a los escribas: ¿Qué disputáis con ellos? |
| 17 | Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje mi hijo a ti, que tiene un espíritu mudo, |
| 18 | El cual donde quiera que le toma, le despedaza, y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. |
| 19 | Y respondiendo él, le dijo: ¡Oh generación infiel! ¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele. |
| 20 | Y se le trajeron; y como él le vio, luego el espíritu le comenzó a despedazar; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. |
| 21 | Y preguntó a su padre: ¿Cuánto tiempo ha que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño: |
| 22 | Y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros. |
| 23 | Y Jesús le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo es posible. |
| 24 | Y luego el padre del muchacho dijo, clamando con lágrimas: Creo, Señor: ayuda mi incredulidad. |
| 25 | Y como Jesús vio que la multitud concurría, riñó al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. |
| 26 | Entonces el espíritu clamando, y despedazándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de manera que muchos decían, que era muerto. |
| 27 | Mas Jesús tomándole de la mano, le enhestó, y se levantó. |
| 28 | Y como él se entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? |
| 29 | Y les dijo: Este género de demonios con nada puede salir, sino con oración y ayuno. |
| 30 | ¶ Y salidos de allí, caminaron juntos por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. |
| 31 | Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; mas muerto él, resucitará al tercero día. |
| 32 | Mas ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle. |
| 33 | ¶ Y vino a Capernaum; y como vino a casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? |
| 34 | Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habían disputado en el camino, quién de ellos había de ser el mayor. |
| 35 | Entonces sentándose, llamó a los doce, y les dice: El que quisiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. |
| 36 | Y tomando a un niño, le puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dice: |
| 37 | El que recibiere en mi nombre a uno de los tales niños, a mí recibe; y el que a mí recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió. |
| 38 | Y le respondió Juan, diciendo: Maestro, hemos visto a uno, que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo vedamos, porque no nos sigue. |
| 39 | Y Jesús le dijo: No se lo vedéis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mí. |
| 40 | Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. |
| 41 | Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa. |
| 42 | Y cualquiera que ofendiere a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le fuera puesta al cuello una piedra de molino, y que fuese echado en la mar. |
| 43 | Mas si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala: mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado: |
| 44 | Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga. |
| 45 | Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtale: mejor te es entrar en la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado. |
| 46 | Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga. |
| 47 | Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácale: mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del infierno: |
| 48 | Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. |
| 49 | Porque todo hombre será salado con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. |
| 50 | Buena es la sal; mas si la sal perdiere su sabor, ¿con qué la sazonaréis? Tenéd en vosotros mismos sal; y tenéd paz los unos con los otros. |
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