Mark 9
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| v | Valera1602 |
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| 1 | Y LES dijo: De cierto os digo, que hay algunos de los que están de pie aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con poder. |
| 2 | Y seis días después tomó Jesús a Pedro, y a Jacobo, y a Juan, y los sacó aparte solos a un monte alto; y fue transfigurado delante de ellos. |
| 3 | Y sus vestiduras fueron vueltas resplandecientes, muy blancas, como la nieve; tanto que ningún lavador en la tierra las puede blanquear. |
| 4 | Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús. |
| 5 | Y Pedro respondiendo, dice a Jesús: Maestro, bueno es que estemos aquí, y hagamos tres tabernáculos: uno para ti, y uno para Moisés, y uno para Elías. |
| 6 | Porque no sabía lo que decía, que estaban espantados. |
| 7 | Y vino una nube que los asombró, y una voz de la nube que decía: Éste es mi Hijo amado: a él oíd. |
| 8 | Y repentinamente, cuando habían mirado al derredor, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo. |
| 9 | Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen las cosas que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiese resucitado de entre los muertos. |
| 10 | Y [ellos] retuvieron la palabra en sí mismos, preguntando entre sí qué sería aquello de resucitar de entre los muertos. |
| 11 | Y le preguntaron, diciendo: ¿Qué es lo que los escribas dicen, que es menester que Elías venga primero? |
| 12 | Y respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restituirá todas las cosas; y como está escrito del Hijo del hombre: que padezca mucho, y sea tenido en nada. |
| 13 | Pero os digo que Elías es venido, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él. |
| 14 | Y cuando vino a los discípulos, vio una grande multitud al derredor de ellos, y los escribas que disputaban con ellos. |
| 15 | E inmediatamente toda la multitud, viéndole, se espantó, y corriendo a [él], le saludaron. |
| 16 | Y preguntó a los escribas: ¿Qué disputáis con ellos? |
| 17 | Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje mi hijo a ti, que tiene un espíritu mudo, |
| 18 | El cual, dondequiera que le toma, le despedaza, y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. |
| 19 | Y respondiendo él, le dice: ¡Oh generación incrédula! ¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmelo a mí. |
| 20 | Y se lo trajeron a él; y cuando le vio, inmediatamente el espíritu le despedazaba; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. |
| 21 | Y preguntó a su padre: ¿Cuánto tiempo ha que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño: |
| 22 | Y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para destruirle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo compasión de nosotros. |
| 23 | Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo [es] posible. |
| 24 | E inmediatamente el padre del muchacho, clamando con lágrimas dijo: Señor, yo creo: ayuda mi incredulidad. |
| 25 | Y cuando Jesús vio que la multitud concurría, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. |
| 26 | Entonces [el espíritu] clamando, y despedazándole mucho, salió; y [él] quedó como muerto, de manera que muchos decían: Muerto está. |
| 27 | Mas Jesús tomándole de la mano, le enderezó, y se levantó. |
| 28 | Y cuando él se entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? |
| 29 | Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. |
| 30 | Y salidos de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie [lo] supiese. |
| 31 | Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre es entregado en manos de hombres, y le matarán; y después de muerto, resucitará al tercer día. |
| 32 | Mas ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle. |
| 33 | Y vino a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? |
| 34 | Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habían disputado en el camino, quién [había de ser] el mayor. |
| 35 | Entonces sentándose, llamó a los doce, y les dice: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. |
| 36 | Y tomando a un niño, púsolo en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dice: |
| 37 | El que recibiere en mi nombre uno de los tales niños, a mí recibe; y el que a mí recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió. |
| 38 | Y le respondió Juan, diciendo: Maestro, hemos visto a uno, que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos sigue. |
| 39 | Y Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que ligeramente pueda decir mal de mí. |
| 40 | Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. |
| 41 | Porque cualquiera que os diere una copa de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo, que no perderá su galardón. |
| 42 | Y cualquiera que ofendiere a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le fuere puesta al cuello una piedra de molino, y que fuese echado en el mar. |
| 43 | Y si tu mano te ofendiere, córtala: mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado: |
| 44 | Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga. |
| 45 | Y si tu pie te ofendiere, córtale: mejor te es entrar en la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado; |
| 46 | Donde el gusano de ellos no muere, y su fuego nunca se apaga. |
| 47 | Y si tu ojo te ofendiere, sácalo: mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del infierno: |
| 48 | Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. |
| 49 | Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. |
| 50 | Buena [es] la sal; mas si la sal perdiere su sabor, ¿con qué la sazonaréis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros. |
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