Matthew 13
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | En aquel día, Jesús salió de casa y se sentó a la orilla del mar. |
| 2 | Y se reunieron junto a Él muchedumbres tan numerosas, que hubo de entrar en una barca y sentarse, mientras que toda la gente se colocaba sobre la ribera. |
| 3 | Y les habló muchas cosas en parábolas diciendo: “He ahí que el sembrador salió a sembrar. |
| 4 | Y, al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino, y los pájaros vinieron y las comieron. |
| 5 | Otras cayeron en lugares pedregosos, donde no tenían mucha tierra, y brotaron en seguida por no estar hondas en la tierra. |
| 6 | Y cuando el sol se levantó, se abrasaron, y no teniendo raíz, se secaron. |
| 7 | Otras cayeron entre abrojos, y los abrojos, creciendo, las ahogaron. |
| 8 | Otras cayeron sobre tierra buena, y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. |
| 9 | ¡Quien tiene oídos, oiga!” |
| 10 | Aproximáronse sus discípulos y le dijeron: “¿Por qué les hablas en parábolas?” |
| 11 | Respondioles y dijo: “A vosotros es dado conocer los misterios del reino de los cielos, pero no a ellos. |
| 12 | Porque a quien tiene, se le dará y tendrá abundancia; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. |
| 13 | Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni comprenden. |
| 14 | Para ellos se cumple esa profecía de Isaías: “Oiréis pero no comprenderéis, veréis y no conoceréis. |
| 15 | Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, y sus oídos oyen mal, y cierran los ojos, de miedo que vean con sus ojos, y oigan con sus oídos, y comprendan con su corazón, y se conviertan, y Yo los sane”. |
| 16 | Pero vosotros, ¡felices de vuestros ojos porque ven, vuestros oídos porque oyen! |
| 17 | En verdad, os digo, muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; oír lo que vosotros oís y no lo oyeron”. |
| 18 | “Escuchad pues, vosotros la parábola del sembrador. |
| 19 | Sucede a todo el que oye la palabra del reino y no la comprende, que viene el maligno y arrebata lo que ha sido sembrado en su corazón: este es el sembrado a lo largo del camino. |
| 20 | El sembrado en pedregales, este es el hombre que, oyendo la palabra, en seguida la recibe con alegría; |
| 21 | pero no teniendo raíz en sí mismo, es de corta duración, y cuando llega la tribulación o la persecución por causa de la palabra, al punto se escandaliza. |
| 22 | El sembrado entre los abrojos, este es el hombre que oye la palabra, pero la preocupación de este siglo y el engaño de las riquezas sofocan la palabra, y ella queda sin fruto. |
| 23 | Pero el sembrado en tierra buena, este es el hombre que oye la palabra y la comprende: él sí que fructifica y produce ya ciento, ya sesenta, ya treinta”. . |
| 24 | Otra parábola les propuso, diciendo: “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró grano bueno en su campo. |
| 25 | Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo, sobresembró cizaña entre el trigo, y se fue. |
| 26 | Cuando brotó, pues, la hierba y dio grano, apareció también la cizaña. |
| 27 | Y fueron los siervos al dueño de casa y le dijeron: “Señor ¿no sembraste grano bueno en tu campo? ¿Cómo, entonces, tiene cizaña?” |
| 28 | Les respondió: “Algún enemigo ha hecho esto”. Le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a recogerla?” |
| 29 | Mas él respondió: “No, no sea, que al recoger la cizaña, desarraiguéis también el trigo. |
| 30 | Dejadlos crecer juntamente hasta la siega. Y al momento de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y al trigo juntadlo en mi granero”. |
| 31 | Les propuso esta otra parábola: “El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo. |
| 32 | Es el más pequeño de todos los granos, pero cuando ha crecido es más grande que las legumbres, y viene a ser un árbol, de modo que los pájaros del cielo llegan a anidar en sus ramas”. |
| 33 | Otra parábola les dijo: “El reino de los cielos es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó”. |
| 34 | Todo esto, lo decía Jesús a las multitudes en parábolas, y nada les hablaba sin parábola, |
| 35 | para que se cumpliese lo que había sido dicho por medio del profeta: “Abriré mis labios en parábolas; narraré cosas escondidas desde la fundación del mundo”. |
| 36 | Entonces, despidió a la multitud y volvió a la casa. Y los discípulos se acercaron a Él y dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña del campo”. |
| 37 | Respondioles y dijo: “El que siembra la buena semilla, es el Hijo del hombre. |
| 38 | El campo es el mundo. La buena semilla, esos son los hijos del reino. La cizaña son los hijos del maligno. |
| 39 | El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es la consumación del siglo. Los segadores son los ángeles. |
| 40 | De la misma manera que se recoge la cizaña y se la echa al fuego, así será en la consumación del siglo. |
| 41 | El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino todos los escándalos, y a los que cometen la iniquidad, |
| 42 | y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. |
| 43 | Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. ¡Quien tiene oídos, oiga!” |
| 44 | “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo; un hombre, habiéndolo descubierto, lo volvió a esconder, y en su gozo fue y vendió todo lo que tenía, y compró aquel campo. |
| 45 | También, el reino de los cielos es semejante a un mercader en busca de perlas finas. |
| 46 | Habiendo encontrado una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. |
| 47 | También es semejante el reino de los cielos a una red que se echó en el mar y que recogió peces de toda clase. |
| 48 | Una vez llena, la tiraron a la orilla, y sentándose juntaron los buenos en canastos, y tiraron los malos. |
| 49 | Así será en la consumación del siglo. Saldrán los ángeles y separarán a los malos de en medio de los justos, |
| 50 | y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. |
| 51 | ¿Habéis entendido todo esto?” Le dijeron: “Sí”. |
| 52 | Entonces, les dijo: “Así todo escriba que ha llegado a ser discípulo del reino de los cielos, es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro lo nuevo y lo viejo”. |
| 53 | Y cuando Jesús hubo acabado estas parábolas, partió de este lugar, |
| 54 | y fue a su patria, y les enseñaba en la sinagoga de ellos; de tal manera que estaban poseídos de admiración y decían: “¿De dónde tiene Este la sabiduría esa y los milagros? |
| 55 | ¿No es Este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? |
| 56 | ¿Y sus hermanas no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?” |
| 57 | Y se escandalizaban de Él. Mas Jesús les dijo: “Un profeta no está sin honor sino en su país y en su familia”. |
| 58 | Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe. |