Matthew 13
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| v | RV2019 |
|---|---|
| 1 | Y aquel día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto a la mar. |
| 2 | Y se allegaron a él grandes multitudes; y entrándose él en una nave, se sentó, y toda la multitud estaba en la ribera. |
| 3 | Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el que sembraba salió a sembrar. |
| 4 | Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino, y vinieron las aves, y la comieron. |
| 5 | Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía tierra profunda: |
| 6 | Mas en saliendo el sol, se quemó, y se secó, porque no tenía raíz. |
| 7 | Y parte cayó entre espinas, y las espinas crecieron, y la ahogaron. |
| 8 | Y parte cayó en buena tierra, y dio fruto; uno de a ciento, y otro de a sesenta, y otro de a treinta. |
| 9 | Quien tiene oídos para oír, oiga. |
| 10 | Entonces llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? |
| 11 | Y él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos, mas a ellos no es concedido. |
| 12 | Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; mas al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. |
| 13 | Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. |
| 14 | De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. |
| 15 | Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan; para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane. |
| 16 | Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. |
| 17 | Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. |
| 18 | Oíd pues vosotros la parábola del que siembra. |
| 19 | Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el Malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. |
| 20 | Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo. |
| 21 | Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal; porque venida la aflicción o la persecución por la palabra, luego se ofende. |
| 22 | Y el que fue sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; mas la congoja de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y viene a quedar sin fruto. |
| 23 | Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, el que también da el fruto; y lleva uno a ciento, y otro a sesenta, y otro a treinta. |
| 24 | ¶ Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que siembra buena simiente en su campo. |
| 25 | Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. |
| 26 | Y como la yerba salió, e hizo fruto, entonces la cizaña apareció también. |
| 27 | Y llegándose los siervos del padre de familias, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿Pues de donde tiene cizaña? |
| 28 | Y él les dijo: Algún enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Pues quieres que vayamos, y la cojamos? |
| 29 | Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo. |
| 30 | Dejád crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Cogéd primero la cizaña, y atádla en manojos para quemarla; mas el trigo allegádlo en mi alfolí. |
| 31 | ¶ Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo: |
| 32 | El cual a la verdad es el más pequeño de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es el mayor de todas las hortalizas; y se hace árbol, que vienen las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas. |
| 33 | ¶ Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura, que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta que todo se leude. |
| 34 | Todo esto habló Jesús por parábolas a la multitud; y nada les habló sin parábolas; |
| 35 | Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca: rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo. |
| 36 | ¶ Entonces, enviadas las multitudes, Jesús se vino a casa; y llegándose a él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo. |
| 37 | Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre. |
| 38 | El campo es el mundo; la buena simiente son los hijos del reino; y la cizaña son los hijos del Malo; |
| 39 | El enemigo que la sembró, es el diablo; la siega es el fin del mundo; y los segadores son los ángeles. |
| 40 | De manera que como es cogida la cizaña, y quemada a fuego, así será en el fin de este siglo. |
| 41 | Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los estorbos, y los que hacen iniquidad; |
| 42 | Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro, y el crujir de dientes. |
| 43 | Entonces los justos resplandecerán, como el sol, en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. |
| 44 | ¶ También el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un campo, el cual hallado, el hombre lo encubre; y de gozo de él, va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. |
| 45 | Asimismo el reino de los cielos es semejante a un hombre tratante, que busca buenas perlas: |
| 46 | Que hallando una preciosa perla, fue, y vendió todo lo que tenía, y la compró. |
| 47 | ¶ También el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en la mar, coge de todas suertes: |
| 48 | La cual siendo llena, la sacaron a la orilla; y sentados cogieron lo bueno en vasijas, y lo malo echaron fuera. |
| 49 | Así será en el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, |
| 50 | Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro, y el crujir de dientes. |
| 51 | Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Si, Señor. |
| 52 | Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. |
| 53 | ¶ Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí. |
| 54 | Y venido a su tierra, les enseñó en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban fuera de sí, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas? |
| 55 | ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María; y sus hermanos, Santiago, y Joses, y Simón, y Júdas? |
| 56 | ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde pues tiene éste todo esto? |
| 57 | Y se escandalizaban en él; mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su tierra, y en su casa. |
| 58 | Y no hizo allí muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos. |