Matthew 13
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Aquel día, Jesús salió de casa y se sentó a la orilla del mar. |
| 2 | Se reunió con él una gran multitud, de modo que entró en una barca y se sentó; y toda la multitud se quedó de pie en la playa. |
| 3 | Les hablaba de muchas cosas en parábolas, diciendo: «He aquí que un sembrador salió a sembrar. |
| 4 | Mientras sembraba, algunas semillas cayeron al borde del camino, y vinieron los pájaros y las devoraron. |
| 5 | Otras cayeron en un terreno rocoso, donde no había mucha tierra, y enseguida brotaron, porque no tenían profundidad de tierra. |
| 6 | Cuando salió el sol, se quemaron. Como no tenían raíz, se marchitaron. |
| 7 | Otras cayeron entre espinas. Los espinos crecieron y las ahogaron. |
| 8 | Otras cayeron en buena tierra y dieron fruto: unas cien veces más, otras sesenta y otras treinta. |
| 9 | El que tenga oídos para oír, que oiga». |
| 10 | Los discípulos se acercaron y le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» |
| 11 | Les respondió: “A vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no se les ha dado. |
| 12 | Porque al que tiene, se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. |
| 13 | Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. |
| 14 | En ellos se cumple la profecía de Isaías, que dice, ‘Oyendo escucharéis, y no entenderéis de ninguna manera; Viendo veréis, y no percibiréis de ninguna manera; |
| 15 | porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible, sus oídos están embotados, y han cerrado los ojos; para que no vean con los ojos, oigan con sus oídos, entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane.’ |
| 16 | “Pero benditos sean vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. |
| 17 | Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. |
| 18 | «Oíd, pues, la parábola del sembrador. |
| 19 | Cuando alguien oye la palabra del Reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se ha sembrado en su corazón. Esto es lo que se sembró junto al camino. |
| 20 | Lo que fue sembrado en los pedregales, éste es el que oye la palabra y enseguida la recibe con alegría; |
| 21 | pero no tiene raíz en sí mismo, sino que aguanta un tiempo. Cuando surge la opresión o la persecución a causa de la palabra, inmediatamente tropieza. |
| 22 | Lo que se sembró entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero los afanes de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y queda sin fruto. |
| 23 | Lo que se sembró en buena tierra, éste es el que oye la palabra y la entiende, que ciertamente da fruto y produce, unos cien veces más, otros sesenta y otros treinta.» |
| 24 | Les expuso otra parábola, diciendo: “El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo, |
| 25 | pero mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró también cizaña entre el trigo, y se fue. |
| 26 | Pero cuando la hoja brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. |
| 27 | Se acercaron los siervos del dueño de casa y le dijeron: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde ha salido esta cizaña? |
| 28 | “Les dijo: ‘Un enemigo ha hecho esto’. “Los siervos le preguntaron: ‘¿Quieres que vayamos a recogerla? |
| 29 | Pero él dijo: “No, no sea que mientras recogéis la cizaña, arranquéis con ella el trigo. |
| 30 | Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega, y en el tiempo de la siega diré a los segadores: «Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero»”. |
| 31 | Les expuso otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo, |
| 32 | que a la verdad es más pequeña que todas las semillas. Pero cuando crece, es más grande que las hierbas y se convierte en un árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.» |
| 33 | Les dijo otra parábola. «El Reino de los Cielos es como la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado». |
| 34 | Jesús hablaba todas estas cosas en parábolas a las multitudes; y sin parábola, no les hablaba, |
| 35 | para que se cumpliera lo que se dijo por medio del profeta, diciendo, «Abriré mi boca en parábolas; Declararé cosas ocultas desde la fundación del mundo». |
| 36 | Entonces Jesús despidió a las multitudes y entró en la casa. Sus discípulos se acercaron a él, diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». |
| 37 | Él les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, |
| 38 | el campo es el mundo, las buenas semillas son los hijos del Reino y la cizaña son los hijos del maligno. |
| 39 | El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. |
| 40 | Así como la cizaña es recogida y quemada en el fuego, así será al final de este siglo. |
| 41 | El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que causan tropiezo y a los que hacen iniquidad, |
| 42 | y los echarán en el horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes. |
| 43 | Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos para oír, que oiga. |
| 44 | “Además, el Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en el campo, que un hombre encontró y escondió. En su alegría, va y vende todo lo que tiene y compra ese campo. |
| 45 | “Además, el Reino de los Cielos se parece a un mercader que busca perlas finas, |
| 46 | que habiendo encontrado una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. |
| 47 | «Además, el Reino de los Cielos es como una red de arrastre que se echó al mar y recogió peces de toda clase; |
| 48 | la cual, cuando se llenó, los pescadores sacaron a la playa. Se sentaron y recogieron lo bueno en cestas, pero lo malo lo tiraron. |
| 49 | Así será al fin del mundo. Los ángeles saldrán y separarán a los malos de entre los justos, |
| 50 | y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes». |
| 51 | Jesús les dijo: «¿Habéis entendido todas estas cosas?» Le respondieron: «Sí, Señor». |
| 52 | Les dijo: «Por eso todo escriba que ha sido instruido en el Reino de los Cielos es como un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.» |
| 53 | Cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí. |
| 54 | Al llegar a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de modo que se asombraban y decían: «¿De dónde ha sacado este hombre esta sabiduría y estas maravillas? |
| 55 | ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? |
| 56 | ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, ha sacado este hombre todas estas cosas?» |
| 57 | Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: «Un profeta no carece de honra, sino en su propia tierra y en su propia casa.» |
| 58 | Y no hizo allí muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos. |