Matthew 18
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | EN aquel tiempo vinieron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino del cielo? |
| 2 | Y llamando Jesús a un niño, le puso en medio de ellos, |
| 3 | Y dijo: De cierto os digo, que si no os convirtiereis, y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino del cielo. |
| 4 | Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino del cielo. |
| 5 | Y cualquiera que recibiere a un tal niño en mi nombre, a mí recibe. |
| 6 | Y cualquiera que ofendiere a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, y fuese anegado en el profundo del mar. |
| 7 | ¡Ay del mundo por las ofensas! porque menester es que vengan ofensas; mas ¡ay de aquel hombre por el cual viene la ofensa! |
| 8 | Por tanto, si tu mano o tu pie te ofende, córtalos y écha[los] de ti; mejor te es entrar cojo o manco en la vida, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. |
| 9 | Y si tu ojo te ofende, sácalo y écha[lo] de ti: que mejor te es entrar con un ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. |
| 10 | Mirad no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en el cielo ven siempre el rostro de mi Padre que está en el cielo. |
| 11 | Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se había perdido. |
| 12 | ¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, a buscar la que se había descarriado? |
| 13 | Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquélla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron. |
| 14 | De la misma manera no es la voluntad de vuestro Padre que está en el cielo, que perezca uno de estos pequeños. |
| 15 | Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, ganado has a tu hermano. |
| 16 | Mas si no [te] oyere, toma aún contigo uno o dos, para que en boca de dos o de tres testigos conste toda palabra. |
| 17 | Y si no oyere a ellos, di[lo] a la iglesia; y si no oyere a la iglesia tenle por un pagano y un publicano. |
| 18 | De cierto os digo [que] todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo. |
| 19 | Otra vez os digo, que si dos de vosotros convinieren sobre la tierra, tocante a cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en el cielo. |
| 20 | Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. |
| 21 | Entonces Pedro, llegándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete veces? |
| 22 | Jesús le dice: no te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete. |
| 23 | Por lo cual, el reino del cielo es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas a sus siervos. |
| 24 | Y comenzando a hacer cuentas, le fue traído uno que le debía diez mil talentos. |
| 25 | Mas no teniendo él de que pagar, mandó el señor que fuese vendido él, y su esposa y sus hijos, y todo lo que tenía, y que fuese pagado. |
| 26 | Entonces aquel siervo postrado, le adoraba diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te pagaré todo. |
| 27 | El señor de aquel siervo, movido a compasión, le soltó y le perdonó la deuda. |
| 28 | Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y le echó manos, y le tomó por el cuello, diciendo: Págame lo que me debes. |
| 29 | Entonces su consiervo, cayó a sus pies y le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo. |
| 30 | Mas él no quiso, sino fue, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda. |
| 31 | Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron en gran manera, y viniendo, declararon a su señor todo lo que había pasado. |
| 32 | Entonces llamándole su señor, le dice: Oh siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste: |
| 33 | ¿No te convenía también a ti tener compasión de tu consiervo, como también tuve compasión de ti? |
| 34 | Entonces su señor, enojado, le entregó a los atormentadores, hasta que pagase todo lo que debía. |
| 35 | Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno a su hermano sus ofensas. |