Matthew 20
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | “Porque el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña. |
| 2 | Habiendo convenido con los obreros en un denario por día, los envió a su viña. |
| 3 | Salió luego hacia la hora tercera, vio a otros que estaban de pie, en la plaza, sin hacer nada. |
| 4 | Y les dijo: “Id vosotros también a mi viña, y os daré lo que sea justo”. |
| 5 | Y ellos fueron. Saliendo otra vez a la sexta y a la novena hora, hizo lo mismo. |
| 6 | Saliendo todavía a eso de la hora undécima, encontró otros que estaban allí, y les dijo: “¿Por qué estáis allí todo el día sin hacer nada?” |
| 7 | Dijéronle: “Porque “nadie nos ha contratado”. Les dijo: “Id vosotros también a la viña”. |
| 8 | Llegada la tarde, el dueño de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros, y págales el jornal, comenzando por los últimos, hasta los primeros”. |
| 9 | Vinieron, pues, los de la hora undécima, y recibieron cada uno un denario. |
| 10 | Cuando llegaron los primeros, pensaron que recibirían más, pero ellos también recibieron cada uno un denario. |
| 11 | Y al tomarlo, murmuraban contra el dueño de casa, |
| 12 | y decían: “Estos últimos no han trabajado más que una hora, y los tratas como a nosotros, que hemos soportado el peso del día y el calor”. |
| 13 | Pero él respondió a uno de ellos: “Amigo, yo no te hago injuria. ¿No conviniste conmigo en un denario? |
| 14 | Toma, pues, lo que te toca, y vete. Mas yo quiero dar a este último tanto como a ti. |
| 15 | ¿No me es permitido, con lo que es mío, hacer lo que me place? ¿O has de ser tú envidioso, porque yo soy bueno?” |
| 16 | Así los últimos serán primeros, y los primeros, últimos”. |
| 17 | Y subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y les dijo en el camino: |
| 18 | “He aquí que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y escribas, y lo condenarán a muerte. |
| 19 | Y lo entregarán a los gentiles, para que lo escarnezcan, lo azoten y lo crucifiquen, pero al tercer día resucitará”. |
| 20 | Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Él con sus hijos, y prosternose como para hacerle una petición. |
| 21 | Él le preguntó: “¿Qué deseas?” Contestole ella: “Ordena que estos dos hijos míos se sienten, el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu reino”. |
| 22 | Mas Jesús repuso diciendo: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz, que Yo he de beber?” Dijéronle: “Podemos”. |
| 23 | Él les dijo: “Mi cáliz, sí, lo beberéis; pero el sentaros a mi derecha o a mi izquierda, no es cosa mía el darlo, sino para quienes estuviere preparado por mi Padre”. |
| 24 | Cuando los diez oyeron esto, se enfadaron contra los dos hermanos. |
| 25 | Mas Jesús los llamó y dijo: “Los jefes de los pueblos, como sabéis, les hacen sentir su dominación, y los grandes sus poder. |
| 26 | No será así entre vosotros, sino al contrario: entre vosotros el que quiera ser grande se hará el servidor vuestro, |
| 27 | y el que quiera ser el primero de vosotros ha de hacerse vuestro esclavo; |
| 28 | así como el Hijo del hombre vino, no para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”. |
| 29 | Cuando salieron de Jericó, le siguió una gran muchedumbre. |
| 30 | Y he ahí que dos ciegos, sentados junto al camino, oyendo que Jesús pasaba, se pusieron a gritar, diciendo: “Señor, ten piedad de nosotros, Hijo de David”. |
| 31 | La gente les reprendía para que callasen, pero ellos gritaban más, diciendo: “Señor, ten piedad de nosotros, Hijo de David”. |
| 32 | Entonces Jesús, parándose los llamó y dijo: “¿Qué queréis que os haga?” |
| 33 | Le dijeron: “¡Señor, que se abran nuestros ojos!”. |
| 34 | Y Jesús, teniendo compasión de ellos, les tocó los ojos, y al punto recobraron la vista, y le siguieron. |