Matthew 20
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | “Porque el Reino de los Cielos es semejante a un hombre, dueño de una casa, que salió de madrugada a contratar obreros para su viña. |
| 2 | Cuando se puso de acuerdo con los obreros por un denario al día, los envió a su viña. |
| 3 | Salió a eso de la tercera hora, y vio a otros que estaban ociosos en la plaza. |
| 4 | Les dijo: “Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos se fueron. |
| 5 | Volvió a salir hacia la hora sexta y la novena, e hizo lo mismo. |
| 6 | A la hora undécima salió y encontró a otros que estaban parados. Les dijo: “¿Por qué estáis aquí todo el día sin hacer nada? |
| 7 | “Le dijeron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. “Les dijo: ‘Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo’. |
| 8 | “Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su administrador: «Llama a los obreros y págales su salario, empezando por los últimos hasta los primeros». |
| 9 | “Cuando llegaron los que habían sido contratados hacia la hora undécima, recibieron un denario cada uno. |
| 10 | Cuando llegaron los primeros, supusieron que iban a recibir más; y también ellos recibieron cada uno un denario. |
| 11 | Cuando lo recibieron, murmuraron contra el dueño de la casa, |
| 12 | diciendo: ‘¡Estos últimos han trabajado una hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga del día y el calor abrasador!’ |
| 13 | “Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ningún mal. ¿No te has puesto de acuerdo conmigo por un denario? |
| 14 | Toma lo que es tuyo y sigue tu camino. Es mi deseo dar a este último tanto como a ti. |
| 15 | ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que poseo? ¿O acaso tu ojo es malicioso, porque yo soy bueno?’ |
| 16 | Así, los últimos serán los primeros, y los primeros los últimos. Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos”. |
| 17 | Mientras Jesús subía a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y en el camino les dijo: |
| 18 | «He aquí que subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte, |
| 19 | y lo entregarán a los gentiles para que lo escarnezcan, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.» |
| 20 | Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a él con sus hijos, arrodillándose y pidiéndole una cosa. |
| 21 | Él le dijo: «¿Qué quieres?» Ella le dijo: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». |
| 22 | Pero Jesús respondió: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo voy a beber, y ser bautizados con el bautismo con el que yo soy bautizado?» Le dijeron: «Podemos». |
| 23 | Les dijo: «Ciertamente, beberéis mi copa y seréis bautizados con el bautismo con el que yo soy bautizado; pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no me corresponde a mí, sino a quienes ha sido preparado por mi Padre.» |
| 24 | Cuando los diez lo oyeron, se indignaron con los dos hermanos. |
| 25 | Pero Jesús los convocó y les dijo: “Sabéis que los jefes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen su autoridad sobre ellas. |
| 26 | No será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. |
| 27 | El que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo, |
| 28 | así como el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir, y a dar su vida en rescate por muchos.” |
| 29 | Al salir de Jericó, le seguía una gran multitud. |
| 30 | He aquí que dos ciegos sentados junto al camino, al oír que pasaba Jesús, gritaron: «¡Señor, ten piedad de nosotros, hijo de David!» |
| 31 | La multitud los reprendió, diciéndoles que se callaran, pero ellos gritaron aún más: «¡Señor, ten piedad de nosotros, hijo de David!» |
| 32 | Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?» |
| 33 | Le dijeron: «Señor, que se nos abran los ojos». |
| 34 | Jesús, compadecido, les tocó los ojos; y al instante sus ojos recibieron la vista, y le siguieron. |