Matthew 23
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| v | Platense1951 |
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| 1 | Entonces Jesús habló a las muchedumbres y a sus discípulos, |
| 2 | y les dijo: “Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. |
| 3 | Todo lo que ellos os mandaren, hacedlo, y guardadlo; pero no hagáis como ellos, porque dicen, y no hacen. |
| 4 | Atan cargas pesadas e insoportables y las ponen sobre las espaldas de las gentes, pero ellos mismos ni con el dedo quieren moverlas. |
| 5 | Hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; se hacen más anchas las filacterias y más grandes las franjas (de sus mantos); |
| 6 | quieren tener los primeros puestos en los banquetes y en las sinagogas, |
| 7 | ser saludados en las plazas públicas, y que los hombres los llamen: “Rabí”. |
| 8 | Vosotros, empero, no os hagáis llamar “Rabí”, porque uno solo es para vosotros el Maestro; vosotros sois todos hermanos. |
| 9 | Y tampoco llaméis padre a ninguno de vosotros sobre la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. |
| 10 | Ni os llaméis director, porque uno solo es vuestro director: Cristo. |
| 11 | El mayor entre vosotros sea servidor de todos. |
| 12 | Quien se elevare, será abajado; y quien se abajare, será elevado”. |
| 13 | “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis con llave ante los hombres el reino de los cielos; vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando, no los dejáis entrar. |
| 14 | [¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, y pretextáis hacer largas oraciones. Por eso recibiréis condenación más rigurosa]. |
| 15 | ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis doblemente más hijo de la gehenna que vosotros. |
| 16 | ¡Ay de vosotros, conductores ciegos!, que decís: “Quien jura por el Templo, nada es; mas quien jura por el oro del Templo, queda obligado”. |
| 17 | ¡Insensatos y ciegos! ¿qué es más, el oro, o el Templo que santifica el oro? |
| 18 | Y: “Quien jura por el altar, nada importa; mas quien jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado”. |
| 19 | ¡Ciegos! ¿qué es más, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? |
| 20 | Quien, pues, jura por el altar, jura por el altar y por todo lo que está sobre él. |
| 21 | Quien jura por el Templo, jura por él y por Aquel que lo habita. |
| 22 | Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él”. |
| 23 | “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, que pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto hay que practicar, sin omitir aquello, |
| 24 | conductores ciegos, que coláis el mosquito, y os tragáis el camello. |
| 25 | ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque purificáis lo exterior de la copa y del plato, mas el interior queda lleno de rapiña y de iniquidad. |
| 26 | ¡Fariseo ciego! comienza por limpiar el interior de la copa y del plato, para que también su exterior se purifique”. |
| 27 | “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera tienen bella apariencia, pero por dentro están llenos de osamentas de muertos y de toda inmundicia. |
| 28 | Lo mismo vosotros, por fuera parecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad”. |
| 29 | “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque reedificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos; |
| 30 | y decís: “Si nosotros hubiésemos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos participado con ellos en el asesinato de los profetas”. |
| 31 | Con esto, confesáis que sois hijos de los que mataron a los profetas. |
| 32 | ¡Colmad, pues, vosotros la medida de vuestros padres!” |
| 33 | “¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podréis escapar a la condenación de la gehenna? |
| 34 | Por eso, he aquí que Yo os envío profetas, sabios y escribas: a unos mataréis y crucificaréis, a otros azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad, |
| 35 | para que recaiga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el santuario y el altar. |
| 36 | En verdad, os digo, todas estas cosas recaerán sobre la generación esta”. |
| 37 | “¡Jerusalén! ¡Jerusalén! tú que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados, ¡cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos debajo de sus alas, y vosotros no habéis querido! |
| 38 | He aquí que vuestra casa os queda desierta. |
| 39 | Por eso os digo, ya no me volveréis a ver, hasta que digáis: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”. |