Matthew 26
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| v | RV2019 |
|---|---|
| 1 | Y aconteció que como hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: |
| 2 | Sabéis que dentro de dos días se hace la pascua; y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado. |
| 3 | Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba Caifás. |
| 4 | Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesús, y matarle. |
| 5 | Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo. |
| 6 | ¶ Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, |
| 7 | Vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa: |
| 8 | Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto? |
| 9 | Porque este ungüento se podía vender por gran precio, y darse a los pobres. |
| 10 | Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena a esta mujer? porque ha hecho buena obra para conmigo. |
| 11 | Porque siempre tenéis pobres con vosotros; mas a mí no siempre me tenéis. |
| 12 | Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho. |
| 13 | De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho. |
| 14 | ¶ Entonces uno de los doce, que se llamaba Júdas Iscariote, fue a los príncipes de los sacerdotes, |
| 15 | Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata. |
| 16 | Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle. |
| 17 | ¶ Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que te aderecemos para comer la pascua? |
| 18 | Y él dijo: Id a la ciudad a casa de tal hombre, y decídle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la pascua con mis discípulos. |
| 19 | Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y aderezaron la pascua. |
| 20 | Y como fue la tarde del día, se sentó a la mesa con los doce. |
| 21 | Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar. |
| 22 | Y ellos entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor? |
| 23 | Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, éste me ha de entregar. |
| 24 | A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido. |
| 25 | Entonces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo quizá Maestro? Dícele: Tú lo has dicho. |
| 26 | Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y habiendo dado gracias lo rompió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomád, coméd: éste es mi cuerpo. |
| 27 | Y tomando la copa, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebéd de ella todos. |
| 28 | Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. |
| 29 | Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. |
| 30 | Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas. |
| 31 | ¶ Entonces Jesús les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las ovejas de la manada. |
| 32 | Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. |
| 33 | Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado. |
| 34 | Jesús le dice: De cierto te digo, que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. |
| 35 | Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. |
| 36 | ¶ Entonces llegó Jesús con ellos al huerto, que se llama Getsemaní, y dice a sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore. |
| 37 | Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse, y a angustiarse en gran manera. |
| 38 | Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos aquí, y velád conmigo. |
| 39 | Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa: empero no como yo quiero, mas como tú. |
| 40 | Y vino a sus discípulos, y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: ¡Qué! ¿No habéis podido velar conmigo una hora? |
| 41 | Velád y orád, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma. |
| 42 | Otra vez, fue segunda vez, y oró, diciendo: Padre mío, si no puede esta copa pasar de mí sin que yo la beba, hágase tu voluntad. |
| 43 | Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran agravados. |
| 44 | Y dejándolos, fue otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras. |
| 45 | Entonces vino a sus discípulos, y les dice: Dormíd ya, y descansád: he aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. |
| 46 | Levantáos, vamos: he aquí, ha llegado el que me entrega. |
| 47 | ¶ Y hablando aun él, he aquí, Júdas, uno de los doce, vino, y con él una grande multitud, con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo. |
| 48 | Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: tenédle bien. |
| 49 | Y luego que llegó a Jesús, dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó. |
| 50 | Y Jesús le dijo: ¿Amigo, a qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano a Jesús, y le prendieron. |
| 51 | Y, he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó una oreja. |
| 52 | Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomaren espada, a espada perecerán. |
| 53 | O ¿piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles? |
| 54 | Mas ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, de que así es menester que sea hecho? |
| 55 | En aquella hora dijo Jesús a la multitud: Como a ladrón habéis salido con espadas y con palos a prenderme: cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. |
| 56 | Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole. |
| 57 | Y ellos, prendido Jesús, le trajeron a Caifás sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos estaban juntos. |
| 58 | Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin. |
| 59 | Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio buscaban algún falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; |
| 60 | Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no lo hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos, |
| 61 | Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle en tres días. |
| 62 | Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? |
| 63 | Mas Jesús callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas, si eres tú el Cristo, Hijo de Dios. |
| 64 | Jesús le dice: Tú lo has dicho. Y aun os digo, que de aquí a poco habéis de ver al Hijo del hombre asentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo sobre las nubes del cielo. |
| 65 | Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia. |
| 66 | ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte. |
| 67 | Entonces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros le herían a puñadas, |
| 68 | Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido. |
| 69 | ¶ Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó a él una criada, diciendo: Y tú con Jesús el Galileo estabas. |
| 70 | Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. |
| 71 | Y saliendo a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús Nazareno. |
| 72 | Y negó otra vez con juramento, diciendo: No conozco a ese hombre. |
| 73 | Y después de un poco se allegaron los que por allí estaban, y dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres uno de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto. |
| 74 | Entonces comenzó a echarse maldiciones, y a jurar, diciendo: No conozco a ese hombre. Y el gallo cantó luego. |
| 75 | Y se acordó Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente. |