Matthew 27
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | Y VENIDA la mañana, tomaron consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesús, para entregarle a muerte. |
| 2 | Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato gobernador. |
| 3 | Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, se arrepintió, y devolvió las treinta piezas de plata a los príncipes de los sacerdotes, y a los ancianos, |
| 4 | Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué [se nos da] a nosotros? Viéraslo tú. |
| 5 | Y arrojando las piezas de plata al templo, se partió, y fue, y se ahorcó. |
| 6 | Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre. |
| 7 | Y tomando consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros. |
| 8 | Por lo cual fue llamado aquel campo, el campo de sangre hasta el día de hoy. |
| 9 | Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, diciendo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fue apreciado por los hijos de Israel; |
| 10 | Y las dieron para comprar el campo del alfarero, como me ordenó el Señor. |
| 11 | Y Jesús estaba de pie delante del gobernador, y el gobernador le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú [lo] dices. |
| 12 | Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió. |
| 13 | Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? |
| 14 | Y no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho. |
| 15 | Y en [el día de] la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, cual quisiesen. |
| 16 | Y tenían entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás. |
| 17 | Pues, habiéndose juntado ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál queréis que os suelte? ¿a Barrabás, o a Jesús que es llamado Cristo? |
| 18 | Porque sabía que por envidia le habían entregado. |
| 19 | Y estando él sentado en el tribunal, su esposa envió a él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él. |
| 20 | Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y destruyese a Jesús. |
| 21 | Y respondiendo el gobernador les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. |
| 22 | Pilato les dijo: ¿Qué pues haré con Jesús el que es llamado Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado. |
| 23 | Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos alzaban más el grito, diciendo: Sea crucificado. |
| 24 | Y viendo Pilato que nada aprovechaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: vedlo vosotros. |
| 25 | Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. |
| 26 | Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, [le] entregó para ser crucificado. |
| 27 | Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y juntaron a él toda la compañía. |
| 28 | Y desnudándole, echáronle encima un manto de grana. |
| 29 | Y habiendo tejido una corona de espinas, la pusieron sobre su cabeza, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, hacían burla de él, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! |
| 30 | Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herían en la cabeza. |
| 31 | Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestiduras, y le llevaron para crucificar[le]. |
| 32 | Y saliendo, hallaron a un hombre cireneo, que se llamaba Simón: a éste cargaron para que llevase su cruz. |
| 33 | Y cuando llegaron al lugar que se llama Gólgota, que quiere decir, el lugar de la Calavera, |
| 34 | Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; y cuando lo hubo gustado, no quiso beberlo. |
| 35 | Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestiduras, echando suertes: para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Se repartieron mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes. |
| 36 | Y sentados allí, le vigilaban. |
| 37 | Y pusieron sobre su cabeza la acusación contra él escrita: ÉSTE ES JESÚS EL REY DE LOS JUDÍOS. |
| 38 | Entonces fueron crucificados con él dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda. |
| 39 | Y los que pasaban, le injuriaban, meneando sus cabezas, |
| 40 | Y diciendo: Tú, el que destruyes el templo, y en tres días [lo] reedificas, sálvate a ti mismo: Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. |
| 41 | De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los ancianos, decían: |
| 42 | A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar: Si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y le creeremos. |
| 43 | Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. |
| 44 | Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él. |
| 45 | Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. |
| 46 | Y cerca de la hora novena, Jesús exclamó con gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? |
| 47 | Y algunos de los que estaban de pie allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste. |
| 48 | E inmediatamente, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y [la] hinchió de vinagre, y poniéndo[la] en una caña, le daba para que bebiese. |
| 49 | Y los otros decían: Deja, veamos si vendrá Elías a salvarle. |
| 50 | Mas Jesús, habiendo otra vez clamado con grande voz, entregó el espíritu. |
| 51 | Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto a bajo: y la tierra tembló, y las rocas se hendieron; |
| 52 | Y los sepulcros se abrieron; y muchos cuerpos de santos, que habían dormido, se levantaron. |
| 53 | Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. |
| 54 | Y el centurión, y los que estaban con él vigilando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente el Hijo de Dios era éste. |
| 55 | Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea a Jesús, sirviéndole: |
| 56 | Entre las cuales era María Magdalena, y María madre de Jacobo y de Joses, y la madre de los hijos de Zebedeo. |
| 57 | Y cuando fue la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también era discípulo de Jesús. |
| 58 | Éste llegó a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: Entonces Pilato mandó que el cuerpo se [le] diese. |
| 59 | Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, |
| 60 | Y lo puso en un sepulcro suyo nuevo, que había labrado en la roca; y revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fue. |
| 61 | Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro. |
| 62 | Y el siguiente día, que es después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los fariseos a Pilato, |
| 63 | Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. |
| 64 | Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el tercer día; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos; y será el postrer error peor que el primero. |
| 65 | Pilato les dijo: La guardia tenéis: id, asegurad[lo] como sabéis. |
| 66 | Ellos, pues, se fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia. |