Nehemiah 13
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | En aquel día se leyó en el libro de Moisés a oídos del pueblo, y fue hallado escrito en él que los amonitas y moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios, |
| 2 | por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que alquilaron contra ellos a Balaam para que los maldijese; mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición. |
| 3 | Pasó, pues, que cuando oyeron la ley, separaron de Israel a todos los que se habían mezclado con extranjeros. |
| 4 | Y antes de esto el sacerdote Eliasib, siendo encargado de las cámaras de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías, |
| 5 | y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los vasos, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes. |
| 6 | Mas a todo esto, yo no estaba en Jerusalén, porque en el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia, fui al rey; y al cabo de algunos días pedí permiso al rey para volver. |
| 7 | Y venido a Jerusalén, entendí el mal que había hecho Eliasib en favor de Tobías, haciendo para él una cámara en los atrios de la casa de Dios. |
| 8 | Y me dolió en gran manera; y eché todos los enseres de la casa de Tobías fuera de la cámara. |
| 9 | Y mandé que limpiasen las cámaras, e hice volver allí los vasos de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso. |
| 10 | Supe asimismo que las porciones de los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad. |
| 11 | Entonces reprendí a los magistrados, y dije: «¿Por qué está abandonada la casa de Dios?» Y los reuní y los puse en su puesto. |
| 12 | Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite a los almacenes. |
| 13 | Y puse por tesoreros de los almacenes al sacerdote Selemías y al escriba Sadoc, y de los levitas a Pedaías; y al lado de ellos a Hanán hijo de Zacur, hijo de Matanías; porque eran tenidos por fieles, y les tocaba a ellos repartir a sus hermanos. |
| 14 | Acuérdate de mí, oh Dios mío, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios y en sus ceremonias. |
| 15 | En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban lagares en sábado, y que acarreaban manojos, y cargaban asnos con vino, y también uvas, higos y toda suerte de carga, y que la traían a Jerusalén en día de sábado; y los amonesté el día que vendían las provisiones. |
| 16 | También moraban en la ciudad tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en sábado a los hijos de Judá en Jerusalén. |
| 17 | Y reprendí a los señores de Judá y les dije: «¿Qué mala cosa es esta que hacéis vosotros, profanando así el día de sábado? |
| 18 | ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el sábado?» |
| 19 | Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del sábado, mandé que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que no entrasen carga alguna en día de sábado. |
| 20 | Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía. |
| 21 | Y les amonesté y les dije: «¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo volvéis a hacer, os echaré mano». Desde entonces no vinieron en sábado. |
| 22 | Y dije a los levitas que se purificasen y viniesen a guardar las puertas, para santificar el día del sábado. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la grandeza de tu misericordia. |
| 23 | Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas; |
| 24 | y sus hijos hablaban la mitad en lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino conforme a la lengua de cada pueblo. |
| 25 | Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar por Dios, diciendo: «No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos. |
| 26 | ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas naciones no hubo rey como él, que era amado de su Dios, y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras. |
| 27 | ¿Y obedeceremos a vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras?» |
| 28 | Y uno de los hijos de Joiada hijo del sumo sacerdote Eliasib era yerno de Sanbalat horonita; por tanto, lo ahuyenté de mi lado. |
| 29 | Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas. |
| 30 | Los limpié, pues, de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y levitas en sus grupos, a cada uno en su servicio; |
| 31 | y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien. |