Proverbs 7
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Hijo mío, ten en cuenta mis palabras, guarda bien dentro de ti mis enseñanzas. |
| 2 | Presta atención a mis preceptos, y vivirás; guarda mis mandamientos como la niña de tus ojos. |
| 3 | Átalos a tus dedos, escríbelos en la tabla de tu corazón. |
| 4 | Di a la sabiduría: “¡Tú eres mi hermana!” y llama a la inteligencia pariente tuya, |
| 5 | para que te preserve de la mujer extraña, de la ajena con sus lisonjeras palabras. |
| 6 | Estaba yo a la ventana de mi casa, mirando a través de las celosías, |
| 7 | y observando a los necios, advertí entre los mancebos a un joven insensato, |
| 8 | que pasaba por la calle, junto a la esquina, yendo hacia la casa de ella; |
| 9 | era al caer de la tarde, cuando ya oscurecía, en horas de la noche y en la oscuridad. |
| 10 | y he aquí que una mujer le sale al paso, con atavíos de ramera y corazón falso, |
| 11 | una de esas apasionadas y desenfrenadas, cuyos pies no pueden descansar en casa, |
| 12 | y que se ponen en acecho, ora en la calle, ora en la plaza, y en todas las esquinas. |
| 13 | Le echa mano y le besa, y con semblante descarado le dice: |
| 14 | “Tenía que ofrecer un sacrificio pacífico, hoy he cumplido mis votos. |
| 15 | Por eso he salido a tu encuentro, para buscarte, y al fin te he hallado. |
| 16 | He cubierto con colchas mi lecho, con tapices de hilo recamado de Egipto. |
| 17 | He perfumado mi dormitorio con mirra, con áloe y cinamomo. |
| 18 | Ven; embriaguémonos de amores hasta la alborada, entreguémonos a las delicias de la voluptuosidad. |
| 19 | Pues el marido no está en casa, emprendió un viaje y está lejos, |
| 20 | llevando consigo un talego de plata; no volverá a casa hasta el día del plenilunio.” |
| 21 | Le rinde con la abundancia de sus palabras, le arrastra con los halagos de sus labios. |
| 22 | Al punto va en pos de ella, como el buey que es llevado al matadero, cual loco que corre para corregir al necio, |
| 23 | hasta que una saeta le atraviesa el hígado; como el pájaro que se precipita en la red, sin advertir que es una celada contra su vida. |
| 24 | Escuchadme, pues, hijos míos, atended las palabras de mi boca. |
| 25 | No se desvíe tu corazón hacia los caminos de ella, ni sigas errando por sus senderos. |
| 26 | Porque son muchos los que cayeron traspasados por ella, innumerables los fuertes que le deben la muerte. |
| 27 | Su casa es el camino del scheol, que lleva a la morada de la muerte. |