Psalms 104
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | BENDICE, alma mía, al SEÑOR. Oh SEÑOR Dios mío, mucho te has engrandecido; haste vestido de gloria y de magnificencia. |
| 2 | El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; |
| 3 | Que establece sus aposentos entre las aguas; el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento; |
| 4 | El que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros fuego flameante. |
| 5 | [Él] fundó la tierra sobre sus basas; no será jamás removida. |
| 6 | Con el abismo, como con vestidura, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas. |
| 7 | A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; |
| 8 | Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste. |
| 9 | Pusísteles término, el cual no traspasarán; ni volverán a cubrir la tierra. |
| 10 | [Tú eres] el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes. |
| 11 | Abrevan a todas las bestias del campo: quebrantan su sed los asnos montaraces. |
| 12 | Junto a aquellos habitarán las aves del cielo; entre las ramas dan voces. |
| 13 | El que riega los montes desde sus aposentos: del fruto de sus obras se sacia la tierra. |
| 14 | El que hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; sacando el pan de la tierra. |
| 15 | Y el vino que alegra el corazón del hombre, y el aceite que hace lucir el rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre. |
| 16 | Llénanse de [jugo] los árboles del SEÑOR, los cedros del Líbano que él plantó. |
| 17 | Allí anidan las aves; en las hayas [hace] su casa la cigüeña. |
| 18 | Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos. |
| 19 | Hizo la luna para las estaciones: el sol conoce su ocaso. |
| 20 | Pone las tinieblas, y es la noche: en ella corretean todas las bestias de la selva. |
| 21 | Los leoncillos braman a la presa, y para buscar de Dios su comida. |
| 22 | Sale el sol, recógense, y échanse en sus cuevas. |
| 23 | Sale el hombre a su hacienda, y a su labranza hasta la tarde. |
| 24 | ¡Cuán muchas son tus obras, oh SEÑOR! Hiciste todas ellas con sabiduría: la tierra está llena de tus beneficios. |
| 25 | [Asimismo] esta gran mar y ancha de términos: en ella pescados sin número, animales pequeños y grandes. |
| 26 | Allí andan navíos; allí este Leviatán que hiciste para que jugase en ella. |
| 27 | Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. |
| 28 | Les das, recogen; abres tu mano, hártanse de bien. |
| 29 | Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de vivir, y tórnanse en su polvo. |
| 30 | Envías tu espíritu, son creados: y renuevas la faz de la tierra. |
| 31 | Sea la gloria del SEÑOR para siempre; alégrese el SEÑOR en sus obras; |
| 32 | El cual mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean. |
| 33 | Al SEÑOR cantaré en mi vida: a mi Dios salmearé mientras viviere. |
| 34 | Serme ha suave hablar de él: yo me alegraré en el SEÑOR. |
| 35 | Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, al SEÑOR. Aleluya. |