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Psalms 119

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vPlatense1951
1 118:1 Dichosos aquellos cuyo camino es perfecto, que andan tras la Ley de Yahvé.
2 118:2 Bienaventurados los que observan sus instrucciones, de todo corazón lo buscan,
3 118:3 no cometen ninguna iniquidad, siguen los caminos de Él.
4 118:4 Tu diste tus preceptos, para que sean cuidadosamente guardados.
5 118:5 ¡Ojalá se afirmen mis pasos hacia la guarda de tus palabras!
6 118:6 Entonces no quedaré confundido cuando contemple todos tus mandamientos.
7 118:7 Te alabaré por la rectitud de corazón, aprendiendo los decretos de tu justicia.
8 118:8 Tus estatutos guardaré, de ningún modo me desampares.
9 118:9 ¿Cómo el joven mantendrá puro su camino? Conservando tus palabras.
10 118:10 Con toda mi alma te busco; no permitas que yo ande errante al margen de tus mandamientos.
11 118:11 En mi corazón escondo tus palabras, para no pecar contra Ti.
12 118:12 Bendito seas, oh Yahvé, enséñame tus decretos.
13 118:13 Con mis labios doy a conocer todos los oráculos de tu boca.
14 118:14 En el camino de tus testimonios me deleito como quien posee todas las riquezas.
15 118:15 Quiero meditar en tus preceptos y contemplar tus caminos;
16 118:16 gozarme en tus estatutos, no olvidar tus palabras.
17 118:17 Haz merced a tu siervo que viva y guarde tus palabras.
18 118:18 Quita el velo a mis ojos, para que descubra las maravillas de tu Ley.
19 118:19 Peregrino soy en la tierra: no me ocultes tus preceptos.
20 118:20 Mi alma se consume anhelando en todo tiempo tus justificaciones.
21 118:21 Increpaste a los infatuados; malditos esos que se desvían de tus mandamientos.
22 118:22 Aparta de mí el oprobio y el desprecio, porque sigo tus instrucciones.
23 118:23 Aunque los príncipes se sientan y confabulan contra mí, tu siervo medita tus testimonios;
24 118:24 porque tus enseñanzas son mis delicias, y tus leyes mis consejeros.
25 118:25 Postrada está mi alma en el polvo; vuélveme la vida según tu palabra.
26 118:26 Te manifesté mis pasos y Tú me escuchaste; enséñame tus disposiciones.
27 118:27 Instrúyeme en el camino de tus designios, y contemplaré tus maravillas.
28 118:28 Mi alma vierte lágrimas de tristeza; confórtame según tu palabra.
29 118:29 Aléjame del camino del error, y favoréceme con tu Ley.
30 118:30 He deseado la senda de la verdad, he hallado rectos tus juicios.
31 118:31 Me apoyo en tus testimonios; no quieras confundirme, oh Yahvé.
32 118:32 Corro por el camino de tus mandamientos, porque Tú me ensanchas el corazón.
33 118:33 Muéstrame, Yahvé, el camino de tus ordenaciones, para seguirlo hasta el fin.
34 118:34 Dame entendimiento para que observe tu Ley y la practique con todo mi corazón.
35 118:35 Hazme marchar por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito.
36 118:36 Inclina mi corazón hacia tus enseñanzas y no vaya hacia el lucro.
37 118:37 Aparta mis ojos para que no miren la vanidad; dame la vida en tu camino.
38 118:38 Cumple en tu siervo tu promesa, hecha para los que te temen.
39 118:39 Aleja de mí el oprobio que me asusta, pues tus juicios son tan amables.
40 118:40 Mira cómo me he aficionado a tus decretos; hazme vivir por tu justicia.
41 118:41 Vengan sobre mí tus misericordias, oh Yahvé; y tu salud, según tus oráculos;
42 118:42 y podré responder a los que me reprochan por haber confiado en tus palabras.
43 118:43 No quites de mi boca la palabra de la verdad, porque en tus designios tengo puesta mi esperanza.
44 118:44 Y guardaré tu Ley para siempre, en el siglo y por los siglos de los siglos.
45 118:45 Ancho será el camino en que yo ande, porque busco tus preceptos.
46 118:46 Hablaré de tus enseñanzas delante de los reyes, y no me avergonzaré.
47 118:47 Y me deleitaré con las voluntades tuyas, que yo amo.
48 118:48 Y alzaré mis manos hacia tus mandatos y meditaré en tus enseñanzas.
49 118:49 Acuérdate de tu palabra a tu siervo, en la cual me hiciste poner mi esperanza.
50 118:50 Esto es lo que me consuela en mi aflicción: que tu palabra me da vida.
51 118:51 Los infatuados hacen burla de mí hasta el extremo, pero yo no me aparto de tu Ley.
52 118:52 Recuerdo tus antiguos juicios, oh Yahvé, y quedo consolado.
53 118:53 La indignación se enciende en mí a causa de esos malvados que abandonan tu Ley.
54 118:54 Tus decretos se han hecho cantos para mí en el lugar de mi destierro.
55 118:55 Durante la noche me acuerdo de tu nombre, oh Yahvé, y guardaré tu Ley.
56 118:56 Esta ha sido mi suerte: guardar tus preceptos.
57 118:57 He dicho, oh Yahvé, que mi suerte es guardar tus palabras.
58 118:58 De todo corazón imploro tu rostro; apiádate de mí conforme a tu promesa.
59 118:59 Examiné mis caminos, y volví mis pies hacia tus enseñanzas.
60 118:60 Me apresuré, y no me he detenido en guardar tus mandamientos.
61 118:61 Los lazos de los pecadores me rodean, mas no he dado tu Ley al olvido.
62 118:62 A media noche me levanto para alabarte por tus justos decretos.
63 118:63 Estoy asociado a todos los que te temen y guardan tus preceptos.
64 118:64 La tierra está llena de tu misericordia, oh Yahvé, hazme conocer tus disposiciones.
65 118:65 Conforme a tu palabra, oh Yahvé, has obrado bondadosamente con tu siervo.
66 118:66 Enséñame el juicio recto y el conocimiento, pues confío en tus preceptos.
67 118:67 Antes que me humillaras anduve descarriado, mas ahora me atengo a tu palabra.
68 118:68 Tú eres bueno y benéfico; instrúyeme, pues, en tus enseñanzas.
69 118:69 Fraguan engaños contra mí los infatuados, pero yo guardo tus preceptos con todo mi corazón.
70 118:70 El corazón de ellos está craso como sebo, mas yo tengo tu Ley como deleite.
71 118:71 Bueno me ha sido el ser maltratado, para conocer tus estatutos.
72 118:72 Mejor es para mí la Ley de tu boca que millares de oro y plata.
73 118:73 Tus manos me hicieron y me formaron; dame la inteligencia de tus disposiciones.
74 118:74 Los que te temen se alegrarán al verme, porque puse en tu palabra toda mi esperanza.
75 118:75 Reconozco, Yahvé, que tus juicios son justos y que justamente me has humillado.
76 118:76 Venga ahora tu misericordia a consolarme, según la promesa que diste a tu siervo.
77 118:77 Vengan a mí tus piedades para que tenga vida, porque tu Ley hace mis delicias.
78 118:78 Confundido quede el fatuo; mintiendo me ha deformado; pero yo meditaré en tus mandatos.
79 118:79 Diríjanse a mí los que te temen, los que conocen tus testimonios.
80 118:80 Sea mi corazón perfecto según tus leyes, para que no quede confundido.
81 118:81 Desfallece mi alma suspirando por la salud que de Ti viene; cuento con tu palabra.
82 118:82 Desfallecen mis ojos de tanto esperar tu promesa; ¿cuándo vendrás a consolarme?
83 118:83 He venido a ser como pellejo expuesto al humo, mas no he olvidado tus estatutos.
84 118:84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo juzgarás a los que me persiguen?
85 118:85 El infatuado cavó fosas para mí; él, que es contrario a la Ley.
86 118:86 Todos tus mandamientos son verdad; mas ellos sin causa me persiguen; ayúdame Tú.
87 118:87 Casi me han exterminado del país, pero yo no abandoné tus preceptos.
88 118:88 Según tu misericordia, consérvame la vida, y guardaré los oráculos de tu boca.
89 118:89 Tu palabra, oh Yahvé, es eterna, permanece en el cielo.
90 118:90 Tu fidelidad, de generación en generación; Tú formaste la tierra, y perdura.
91 118:91 Como Tú lo dispusiste, así continúa en todo tiempo, pues todas las cosas están a tu servicio.
92 118:92 Si yo no hubiera puesto mis delicias en tu Ley, ya habría perecido en mi angustia.
93 118:93 No olvidaré nunca tus decretos, porque en ellos me das la vida.
94 118:94 Yo soy tuyo: sálvame, pues me empeño en hacer tu voluntad.
95 118:95 Los pecadores me espían para perderme; pero yo sigo atento a tus preceptos.
96 118:96 A toda perfección le he hallado el límite, mas tus estatutos no lo tienen.
97 118:97 ¡Oh Yahvé, cuánto amo tu Ley! Es mi meditación de todo el día.
98 118:98 Tu mandamiento me hace más sabio que mis enemigos, porque él está siempre conmigo.
99 118:99 Estoy más instruido que todos mis maestros, porque tus enseñanzas son mi meditación.
100 118:100 Entiendo más que los ancianos, porque observo tus prescripciones.
101 118:101 Aparto mis pies de toda senda mala, para ser fiel a tus palabras.
102 118:102 No me desvío de tus decretos, porque me enseñaste Tú.
103 118:103 ¡Cuan dulces son a mi paladar tus palabras! Mas que la miel a mi boca.
104 118:104 Por tus preceptos me hago inteligente; por eso aborrezco todo camino de iniquidad.
105 118:105 Antorcha para mis pies es tu palabra, y luz para mi senda.
106 118:106 Juro, y me resuelvo a guardar tus justas disposiciones.
107 118:107 Abatido estoy en gran manera, oh Yahvé; dame vida según tu palabra.
108 118:108 Te sea grata, Yahvé, la ofrenda de mis labios, y enséñame tus designios.
109 118:109 Tengo constantemente mi vida en la mano, pero tu Ley no se aparta de mi memoria.
110 118:110 Los malvados me tendieron un lazo, mas yo no me desvié de tus preceptos.
111 118:111 Tus decretos son mi herencia para siempre, porque constituyen la alegría de mi corazón.
112 118:112 He inclinado mi corazón a cumplir tus estatutos, para siempre, hasta el fin.
113 118:113 Aborrezco a los de corazón doble y amo tu Ley.
114 118:114 Mi protector y mi escudo eres Tú; mi esperanza está en tu palabra.
115 118:115 Alejaos de mí los malvados; yo escrutaré las disposiciones de mi Dios.
116 118:116 Sosténme, como lo tienes prometido, y viviré; no desalientes mi esperanza.
117 118:117 Sé mi apoyo para que sea salvo y tenga constantemente mis ojos en tus decretos.
118 118:118 Tú desprecias a cuantos se apartan de tus órdenes, pues su pensamiento es engañoso.
119 118:119 Yo tengo por escoria a todos los impíos de la tierra; por esto amo tus enseñanzas.
120 118:120 Ante Ti se estremece de temor mi carne; tus juicios me llenan de espanto.
121 118:121 He abrazado la rectitud y la justicia, no me entregues en manos de mis opresores.
122 118:122 Responde Tú del bien por tu siervo, no sea que me opriman los infatuados.
123 118:123 Mis ojos desfallecen de tanto desear tu salvación y la promesa de liberación.
124 118:124 Haz con tu siervo según tu benignidad, e instrúyeme en tus enseñanzas.
125 118:125 Siervo tuyo soy; dame inteligencia, a fin de que comprenda tus testimonios.
126 118:126 Tiempo es ya de obrar, oh Yahvé; han hecho escarnio de tu Ley.
127 118:127 Por eso amo yo tus mandamientos, por sobre el oro, aun el más puro.
128 118:128 Por eso he escogido para mí todos tus preceptos, y odio todo camino de impostura.
129 118:129 Tus prescripciones son maravillas; por eso mi alma las observa.
130 118:130 La explicación de tus palabras ilumina, a los simples les da inteligencia.
131 118:131 Abro mi boca y suspiro, ansioso de tus órdenes.
132 118:132 Vuélvete hacia mí y seme propicio, como lo haces con los que aman tu Nombre.
133 118:133 Dirige mis pasos mediante tus palabras, para que no reine en mí injusticia alguna.
134 118:134 Rescátame de la opresión de los hombres, y seré obediente a tus preceptos.
135 118:135 Muestra a tu siervo tu Rostro sereno, y enséñame tus designios.
136 118:136 Ríos de agua han corrido de mis ojos, porque tu Ley no es observada.
137 118:137 Tú eres justo, Yahvé, y tu juicio es recto.
138 118:138 Con justicia has impuesto tus preceptos, y con gran benignidad.
139 118:139 Mi celo me consume, porque mis adversarios olvidan tus palabras.
140 118:140 Acendrada en extremo es tu palabra, y tu siervo la ama.
141 118:141 Yo soy pequeño, soy despreciado, mas no olvido tus preceptos.
142 118:142 Tu justicia es justicia eterna, y tu Ley es la verdad.
143 118:143 Angustia y tribulación vinieron sobre mí, mas tus sentencias son mis delicias.
144 118:144 La justicia de tus decretos es eterna; instrúyeme en ellos y viviré.
145 118:145 Clamo con todo mi corazón; escúchame, Yahvé; quiero obedecer tus voluntades.
146 118:146 Te he llamado; sálvame Tú, y cumpliré tus preceptos.
147 118:147 Me anticipo a la aurora y grito, pues tengo mi esperanza en tus palabras.
148 118:148 Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche, para meditar tu palabra.
149 118:149 Oh Yahvé, escucha mi voz según tu misericordia, y vivifícame conforme a tu justificación.
150 118:150 Se acercan los que me persiguen inicuamente, los que se alejan de tu Ley.
151 118:151 Tú, Yahvé, estás cerca; y todos tus caminos son verdad.
152 118:152 Desde antiguo tus preceptos me enseñaron que los estableciste para siempre.
153 118:153 Mira mi aflicción y líbrame, pues no me he olvidado de tu Ley.
154 118:154 Defiende Tú mi causa y rescátame, guarda mi vida, conforme a tu promesa.
155 118:155 Lejos está de los impíos la salvación, porque no se interesan por tus disposiciones.
156 118:156 Tus misericordias son muchas, oh Yahvé, otórgame vida según tus designios.
157 118:157 Muchos me persiguen y me atribulan, pero yo no me aparto de tus preceptos.
158 118:158 A la vista de los impostores tuve asco; ellos no hacían caso de tus palabras.
159 118:159 Mira, Yahvé, que yo amo tus preceptos; por tu misericordia, consérvame la vida.
160 118:160 La suma de tu palabra es la verdad, y eternos son todos los decretos de tu justicia.
161 118:161 Me persiguen sin causa los que tienen poder; pero mi corazón teme a tus palabras.
162 118:162 Y tus oráculos me alegran tanto como quien halla copioso botín.
163 118:163 Odio la falsedad y le tengo horror; pero tu Ley la amo.
164 118:164 Siete veces al día te digo mi alabanza por tus justos juicios.
165 118:165 Mucha es la paz de los que aman tu Ley; para ellos no hay piedra de escándalo.
166 118:166 Aguardo, Yahvé, tu socorro, mientras practico tus mandamientos.
167 118:167 Mi alma conserva tus enseñanzas, y las ama sin medida.
168 118:168 Sigo tus preceptos y disposiciones, porque Tú tienes en vista todos mis caminos.
169 118:169 Llegue a Ti, Yahvé, mi clamor, adiéstrame según tu palabra.
170 118:170 Penetre mi súplica hasta llegar a Ti, y líbrame conforme a tu palabra.
171 118:171 Un himno brotará de mis labios cuando Tú me hayas enseñado tus justificaciones.
172 118:172 Cante mi lengua tu palabra, porque todos tus preceptos son justos.
173 118:173 Que tu mano esté cerca para ayudarme, pues he preferido tus mandamientos.
174 118:174 Ansío la salud que de Ti viene, oh Yahvé, y en tu Ley he puesto mis delicias.
175 118:175 Viva, pues, mi alma para alabarte, y tus decretos sean mi apoyo.
176 118:176 Si me he descarriado, busca Tú a tú siervo como oveja perdida, porque no me he olvidado de tus leyes.