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Psalms 78

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vPlatense1951
1 77:1 Maskil de Asaf. Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; presta oído a las palabras de mis labios.
2 77:2 Voy a abrir mi boca en un poema, y evocaré escondidas lecciones del pasado.
3 77:3 Lo que hemos oído y aprendido, lo que nos han contado nuestros padres,
4 77:4 no lo ocultaremos a sus hijos; relataremos a la generación venidera las glorias de Yahvé y su poderío, y las maravillas que Él hizo.
5 77:5 Porque Él, habiendo dado testimonio a Jacob, y establecido una ley en Israel, mandó a nuestros padres enseñarlo a sus hijos,
6 77:6 para que lo supiera la generación siguiente, y a su vez los hijos nacidos de esta lo narrasen a sus propios hijos;
7 77:7 de suerte que pongan en Dios su confianza, no olvidando los beneficios de Yahvé y observando sus mandamientos;
8 77:8 para que no vengan a ser como sus padres, una raza indócil y contumaz; generación que no tuvo el corazón sencillo ni el espíritu fiel a Dios.
9 77:9 Los hijos de Efraím, muy diestros arqueros, volvieron las espaldas en el día de la batalla;
10 77:10 no guardaron la alianza con Dios, rehusaron seguir su ley;
11 77:11 olvidaron sus obras y las maravillas que hizo ante los ojos de ellos.
12 77:12 A la vista de sus padres Él había hecho prodigios en el país de Egipto, en los campos de Tanis.
13 77:13 Dividió el mar por medio, y los hizo pasar, sosteniendo las aguas como un muro.
14 77:14 De día los guiaba con la nube y toda la noche con un resplandor de fuego.
15 77:15 Hendió la roca en el desierto, y les dio de beber aguas copiosísimas.
16 77:16 Sacó torrentes de la peña, hizo salir aguas como ríos.
17 77:17 Mas ellos continuaron pecando contra Él, resistiendo al Altísimo en el yermo;
18 77:18 tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo comida según su antojo.
19 77:19 Y hablando mal de Dios, dijeron: “¿Podrá Dios prepararnos una mesa en el desierto?
20 77:20 Cierto es que hirió la peña, y brotaron aguas y corrieron torrentes; mas ¿podrá también dar pan y proveer de carne a su pueblo?”
21 77:21 Yahvé lo oyó y se indignó; su fuego se encendió contra Jacob, y subió de punto su ira contra Israel,
22 77:22 porque no creyeron a Dios, ni confiaron en su auxilio.
23 77:23 Con todo, ordenó a las nubes en lo alto, abrió las puertas del cielo,
24 77:24 y llovió sobre ellos maná para su sustento, dándoles trigo del cielo.
25 77:25 Pan de fuertes comió el hombre, les envió comida hasta hartarlos.
26 77:26 Después levantó el viento solano en el cielo, guio con su poder el ábrego,
27 77:27 y llovió sobre ellos carne tanta como el polvo; aves volátiles como arena del mar
28 77:28 cayeron en su campamento, en derredor de sus tiendas.
29 77:29 Y comieron y se hartaron. Así Él les dio lo que habían deseado.
30 77:30 Mas no bien satisfecho su apetito, y estando el manjar aún en su boca,
31 77:31 se alzó contra ellos la ira de Dios, e hizo estragos entre los más fuertes, y abatió a la flor de Israel.
32 77:32 Sin embargo, pecaron de nuevo, y no dieron crédito a sus milagros.
33 77:33 Y Él consumió sus días en un soplo, y sus años con repentinas calamidades.
34 77:34 Cuando les enviaba la muerte, entonces recurrían a Él, y volvían a convertirse a Dios,
35 77:35 recordando que Dios era su roca, y el Altísimo su Libertador.
36 77:36 Pero lo lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían;
37 77:37 su corazón no era sincero para con Él, y no permanecieron fieles a su alianza.
38 77:38 Él, no obstante, en su misericordia, les perdonaba su culpa, y no los exterminaba. Muchas veces contuvo su ira, y no permitió que se desahogase toda su indignación,
39 77:39 acordándose de que eran carne, un soplo que se va y no vuelve.
40 77:40 ¡Cuántas veces lo provocaron en el desierto; cuántas lo irritaron en aquella soledad!
41 77:41 Y no cesaban de tentar a Dios, de afligir al Santo de Israel.
42 77:42 No se acordaban ya de su mano, de aquel día en que los libertó del poder del opresor,
43 77:43 cuando Él ostentó sus prodigios en Egipto, y sus maravillas en los campos de Tanis,
44 77:44 trocando en sangre sus ríos y sus canales, para que no bebiesen;
45 77:45 enviando contra ellos unos tábanos que los devoraban, y ranas que los infectaron;
46 77:46 entregando sus cosechas a la oruga, y el fruto de su trabajo a la langosta;
47 77:47 destruyendo con el granizo sus viñas, y con heladas sus higueras;
48 77:48 librando a la peste sus manadas, y sus rebaños al contagio;
49 77:49 desatando contra ellos el ardor de su ira, su indignación, el furor, el castigo: un tropel de ejecutores de calamidad;
50 77:50 dando libre paso a su saña, y entregando a ellos mismos a la peste, sin perdonar sus propias vidas,
51 77:51 y matando a todo primogénito en Egipto, las primicias del vigor en las tiendas de Cam.
52 77:52 Ni recordaban cuando como ovejas sacó a los de su pueblo, y los guio como un rebaño por el desierto,
53 77:53 y los condujo con seguridad y sin temor, mientras sepultaba a sus enemigos en el mar.
54 77:54 Y los llevó a su tierra santa, a los montes que conquistó su diestra;
55 77:55 expulsó ante ellos a los gentiles, en suertes repartió la heredad de estos, y en sus pabellones hizo habitar a las tribus de Israel.
56 77:56 Pero ellos aun tentaron y provocaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus mandamientos.
57 77:57 Apostataron y fueron traidores, como sus padres; fallaron como un arco torcido.
58 77:58 Lo movieron a ira con sus lugares altos, y con sus esculturas le excitaron los celos.
59 77:59 Ardió con esto el furor de Dios; acerbamente apartó de sí a Israel,
60 77:60 y abandonó el Tabernáculo de Silo, la morada que tenía entre los hombres.
61 77:61 Abandonó al cautiverio su fortaleza, y su gloria en manos del adversario.
62 77:62 Entregó su pueblo a la espada, y se irritó contra su herencia.
63 77:63 El fuego devoró a sus jóvenes, y sus doncellas no fueron desposadas.
64 77:64 A cuchillo cayeron sus sacerdotes, y sus viudas no los lloraron.
65 77:65 El Señor despertó entonces como de un sueño -cual gigante adormecido por el vino-
66 77:66 e hirió a los enemigos en la zaga, cubriéndolos de ignominia para siempre.
67 77:67 Mas reprobó la tienda de José, y a la tribu de Efraím no la eligió,
68 77:68 y prefirió a la tribu de Judá, el monte Sión, su predilecto.
69 77:69 Y levantó, como cielo, su santuario, como la tierra, que fundó para siempre.
70 77:70 Y escogió a su siervo David, sacándolo de entre los rebaños de ovejas;
71 77:71 detrás de las que amamantaban lo llamó, para que apacentase a Jacob, su pueblo, y a Israel, su heredad.
72 77:72 Y él los apacentó con sencillez de corazón, y los guio con la destreza de sus manos.