Psalms 78
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| v | RV2019 |
|---|---|
| 1 | Escucha, pueblo mío, mi ley: inclinád vuestro oído a las palabras de mi boca. |
| 2 | Abriré en parábola mi boca: hablaré enigmas del tiempo antiguo: |
| 3 | Los cuales hemos oído y entendido: que nuestros padres nos los contaron. |
| 4 | No los encubriremos a sus hijos, contando a la generación postrera las alabanzas de Jehová: y su fortaleza, y sus maravillas, que hizo. |
| 5 | Que levantó testimonio en Jacob, y puso ley en Israel: la cual mandó a nuestros padres, que la notificasen a sus hijos: |
| 6 | Para que sepa la generación postrera: y los hijos que nacerán, que se levantarán, cuenten a sus hijos: |
| 7 | Y pondrán en Dios su confianza, y no se olvidarán de las obras de Dios: y guardarán sus mandamientos. |
| 8 | Y no serán como sus padres, generación contumaz, y rebelde: generación que no compuso su corazón, ni su espíritu fue fiel con Dios. |
| 9 | Los hijos de Efraím armados, flecheros, volvieron las espaldas el día de la batalla. |
| 10 | No guardaron el concierto de Dios: ni quisieron andar en su ley, |
| 11 | Antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado. |
| 12 | Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Soan. |
| 13 | Rompió la mar, e hízolos pasar: e hizo estar las aguas como en un montón. |
| 14 | Y llevólos con nube de día, y toda la noche con lumbre de fuego. |
| 15 | Hendió las peñas en el desierto: y dióles a beber de abismos grandes. |
| 16 | Y sacó de la peña corrientes, e hizo descender aguas, como ríos. |
| 17 | Y tornaron aun a pecar contra él, enojando al Altísimo en la soledad. |
| 18 | Y tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida para su alma. |
| 19 | Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios ponernos mesa en el desierto? |
| 20 | He aquí, ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne a su pueblo? |
| 21 | Por tanto oyó Jehová, y enojóse: y encendióse el fuego en Jacob, y el furor subió también en Israel. |
| 22 | Porque no habían creído a Dios, ni habían confiado de su salud. |
| 23 | Y mandó a las nubes de arriba: y abrió las puertas de los cielos. |
| 24 | E hizo llover sobre ellos maná para comer, y dióles trigo de los cielos. |
| 25 | Pan de nobles comió el hombre: envióles comida a hartura. |
| 26 | Movió al solano en el cielo; y trajo con su fortaleza al austro, |
| 27 | E hizo llover sobre ellos carne, como polvo: y aves de alas como arena de la mar. |
| 28 | E hízolas caer en medio de su campo, al rededor de sus tiendas. |
| 29 | Y comieron, y hartáronse mucho: y cumplióles su deseo. |
| 30 | No habían aun quitado de sí su deseo, aun su vianda estaba en su boca, |
| 31 | Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató en los gruesos de ellos, y derribó los escogidos de Israel. |
| 32 | Con todo esto pecaron aun; y no dieron crédito a sus maravillas. |
| 33 | Y consumió en muy poco sus días, y sus años apresuradamente. |
| 34 | Si los mataba, entonces le buscaban; y convertíanse, y buscaban a Dios de mañana. |
| 35 | Y acordábanse que Dios era su refugio: y el Dios Alto su redentor. |
| 36 | Y lisonjeábanle con su boca; y con su lengua le mentían: |
| 37 | Mas sus corazones no eran rectos con él: ni estuvieron firmes en su concierto. |
| 38 | Mas él, misericordioso perdonaba la maldad, y no los destruyó: y abundó su misericordia para apartar su ira, y no despertó toda su ira. |
| 39 | Y acordóse que eran carne: espíritu que va y no vuelve. |
| 40 | ¡Cuántas veces le ensañaron en el desierto, le enojaron en la soledad! |
| 41 | Y volvieron, y tentaron a Dios: y limitaron al Santo de Israel. |
| 42 | No se acordaron de su mano: del día que les redimió de angustia; |
| 43 | Que había puesto en Egipto sus señales: y sus maravillas en el campo de Soan: |
| 44 | Y había vuelto sus ríos en sangre: y sus corrientes porque no bebiesen: |
| 45 | Había enviado en ellos una mezcla de moscas que los había comido: asimismo ranas que los destruyeron. |
| 46 | Y había dado al pulgón sus frutos: y sus trabajos a la langosta. |
| 47 | Había destruido sus viñas con granizo, y sus higuerales con piedra. |
| 48 | Y entregó al pedrisco sus bestias, y sus ganados al fuego. |
| 49 | Había enviado en ellos el furor de su saña: ira y enojo, y angustia, y ángeles malos. |
| 50 | Enderezó el camino a su furor: no detuvo la vida de ellos de la muerte, antes entregó su vida a la mortandad: |
| 51 | E hirió a todo primogénito en Egipto; las primicias de las fuerzas en las tiendas de Cam. |
| 52 | E hizo partir, como hato de ovejas, su pueblo; y llevólos, como a un rebaño, por el desierto. |
| 53 | Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y a sus enemigos cubrió la mar. |
| 54 | Metiólos en los términos de su tierra santa; en este monte, que ganó su mano derecha. |
| 55 | Y echó las naciones de delante de ellos, e hízolas caer en cordel de heredad: e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel. |
| 56 | Y tentaron, y enojaron al Dios Altísimo; y no guardaron sus testimonios. |
| 57 | Y volviéronse, y rebeláronse como sus padres; volviéronse como arco engañoso. |
| 58 | Y enojáronle con sus altos; y provocáronle a zelo con sus esculturas. |
| 59 | Oyó Dios, y enojóse; y aborreció en grande manera a Israel. |
| 60 | Por esta causa dejó el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres. |
| 61 | Y dio en cautividad su fortaleza; y su gloria en mano del enemigo. |
| 62 | Y entregó a su pueblo a la espada; y airóse contra su heredad. |
| 63 | A sus mancebos tragó el fuego; y sus vírgenes no fueron loadas. |
| 64 | Sus sacerdotes cayeron a espada: y sus viudas no lamentaron. |
| 65 | Y despertóse el Señor, como un dormido: como un valiente, que da voces a causa del vino: |
| 66 | E hirió a sus enemigos detrás: dióles vergüenza perpetua. |
| 67 | Y aborreció la tienda de José; y no escogió a la tribu de Efraím: |
| 68 | Mas escogió a la tribu de Judá: al monte de Sión, al cual amó. |
| 69 | Y edificó, como alturas, su santuario: como la tierra, lo acimentó para siempre. |
| 70 | Y eligió a David su siervo: y tomóle de las majadas de las ovejas. |
| 71 | Detrás de las paridas le trajo: para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad. |
| 72 | Y apacentólos con enterez de su corazón: y con las industrias de sus manos los pastoreó. |