Psalms 78
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| v | SBLEs2024 |
|---|---|
| 1 | Masquil de Asaf. Escucha mi enseñanza, pueblo mío; inclina tu oído a las palabras de mi boca. |
| 2 | Abriré mi boca en parábola; pronunciaré dichos oscuros de la antigüedad, |
| 3 | que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. |
| 4 | No los ocultaremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas de Yahvé, su poder y las maravillas que ha hecho. |
| 5 | Porque él estableció un testimonio en Jacob, y puso una ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la dieran a conocer a sus hijos; |
| 6 | para que lo sepa la generación venidera, los niños que han de nacer; y los que se levanten lo cuenten a sus hijos, |
| 7 | a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, sino que guarden sus mandamientos; |
| 8 | y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde, generación que no dispuso su corazón, ni cuyo espíritu fue fiel a Dios. |
| 9 | Los hijos de Efraín, arqueros armados, volvieron la espalda en el día de la batalla. |
| 10 | No guardaron el pacto de Dios, y se negaron a andar en su ley. |
| 11 | Se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado. |
| 12 | Cosas maravillosas hizo a la vista de sus padres, en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. |
| 13 | Dividió el mar y los hizo pasar; e hizo que las aguas se levantaran como un muro. |
| 14 | De día los guió con una nube, y toda la noche con resplandor de fuego. |
| 15 | Hendió las rocas en el desierto, y les dio a beber abundantemente como de los abismos. |
| 16 | Sacó corrientes de la peña, e hizo que las aguas corrieran como ríos. |
| 17 | Sin embargo, volvieron a pecar contra él, rebelándose contra el Altísimo en el desierto. |
| 18 | Y tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto. |
| 19 | Sí, hablaron contra Dios, diciendo: «¿Podrá Dios poner mesa en el desierto? |
| 20 | He aquí, él hirió la peña y brotaron aguas, y torrentes se desbordaron; ¿podrá también dar pan? ¿Proveerá de carne a su pueblo?» |
| 21 | Por tanto, lo oyó Yahvé y se indignó; y se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel, |
| 22 | porque no creyeron en Dios, ni confiaron en su salvación. |
| 23 | Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos. |
| 24 | Hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio trigo del cielo. |
| 25 | Pan de nobles comió el hombre; les envió comida hasta saciarles. |
| 26 | Hizo soplar el viento del este en el cielo, y con su poder trajo el viento del sur. |
| 27 | Hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves aladas como arena del mar. |
| 28 | Las hizo caer en medio de su campamento, alrededor de sus tiendas. |
| 29 | Comieron, pues, y se saciaron; les concedió su propio deseo. |
| 30 | Aún no se habían apartado de su antojo, aún estaba la comida en sus bocas, |
| 31 | cuando la ira de Dios subió contra ellos, y mató a los más robustos, y derribó a los jóvenes escogidos de Israel. |
| 32 | A pesar de todo esto, volvieron a pecar, y no creyeron en sus maravillas. |
| 33 | Por tanto, consumió sus días en vanidad, y sus años en tribulación. |
| 34 | Cuando los hería de muerte, entonces le buscaban; se volvían y buscaban a Dios con diligencia. |
| 35 | Se acordaban de que Dios era su roca, y el Dios Altísimo su redentor. |
| 36 | Pero le halagaban con su boca, y con su lengua le mentían. |
| 37 | Porque su corazón no era recto para con él, ni fueron fieles a su pacto. |
| 38 | Pero él, siendo misericordioso, perdonaba la iniquidad y no los destruía; sí, muchas veces apartó su ira, y no despertó todo su furor. |
| 39 | Se acordó de que no eran más que carne, un soplo que pasa y no vuelve. |
| 40 | ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, y lo entristecieron en el yermo! |
| 41 | Volvían a tentar a Dios, y provocaban al Santo de Israel. |
| 42 | No se acordaron de su mano, ni del día en que los redimió del adversario; |
| 43 | de cómo puso sus señales en Egipto, y sus prodigios en el campo de Zoán. |
| 44 | Convirtió en sangre sus ríos, y sus corrientes, para que no pudieran beber. |
| 45 | Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, y ranas que los destruían. |
| 46 | Entregó también a la oruga sus cosechas, y el fruto de su trabajo a la langosta. |
| 47 | Destruyó sus viñas con granizo, y sus sicómoros con la escarcha. |
| 48 | Entregó también su ganado al granizo, y sus rebaños a los rayos encendidos. |
| 49 | Arrojó sobre ellos el ardor de su ira, furor, indignación y angustia, un ejército de ángeles destructores. |
| 50 | Abrió camino a su furor; no eximió sus almas de la muerte, sino que entregó sus vidas a la mortandad. |
| 51 | E hirió a todo primogénito en Egipto, las primicias de su vigor en las tiendas de Cam. |
| 52 | Pero hizo salir a su pueblo como a ovejas, y los condujo por el desierto como a un rebaño. |
| 53 | Los guió con seguridad, para que no temieran; pero el mar cubrió a sus enemigos. |
| 54 | Los trajo a las fronteras de su tierra santa, a este monte que ganó su diestra. |
| 55 | Expulsó a las naciones de delante de ellos, les repartió una heredad por cordel, e hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel. |
| 56 | Sin embargo, tentaron y se rebelaron contra el Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios; |
| 57 | sino que se volvieron atrás y fueron desleales como sus padres; se desviaron como un arco engañoso. |
| 58 | Porque le enojaron con sus lugares altos, y le provocaron a celos con sus imágenes esculpidas. |
| 59 | Lo oyó Dios y se enojó, y aborreció en gran manera a Israel. |
| 60 | Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres. |
| 61 | Y entregó su fuerza al cautiverio, y su gloria en manos del enemigo. |
| 62 | Entregó también su pueblo a la espada, y se airó contra su heredad. |
| 63 | El fuego devoró a sus jóvenes, y sus vírgenes no tuvieron cantos nupciales. |
| 64 | Sus sacerdotes cayeron a espada, y sus viudas no hicieron lamentación. |
| 65 | Entonces despertó el Señor como de un sueño, como un valiente que grita excitado por el vino. |
| 66 | E hirió a sus enemigos por la espalda; los cubrió de afrenta perpetua. |
| 67 | Además desechó la tienda de José, y no escogió a la tribu de Efraín; |
| 68 | sino que escogió a la tribu de Judá, el monte Sión, al cual amó. |
| 69 | Edificó su santuario como las alturas, como la tierra que ha cimentado para siempre. |
| 70 | Eligió a David su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas; |
| 71 | de andar tras las ovejas paridas lo trajo, para pastorear a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad. |
| 72 | Y él los pastoreó según la integridad de su corazón, y los guió con la destreza de sus manos. |