Psalms 78
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | Masquil de Asaf. ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. |
| 2 | Abriré mi boca en parábola; hablaré cosas reservadas de antiguo: |
| 3 | Las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos [las] contaron. |
| 4 | No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo. |
| 5 | Él estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel; la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos; |
| 6 | Para que [lo] sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y [los que] se levantarán, [lo] cuenten a sus hijos; |
| 7 | A fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, y guarden sus mandamientos: |
| 8 | Y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; Generación que no apercibió su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu. |
| 9 | Los hijos de Efraím armados, flecheros, volvieron [las espaldas] el día de la batalla. |
| 10 | No guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en su ley: |
| 11 | Antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado. |
| 12 | Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. |
| 13 | Rompió el mar, e hízolos pasar; e hizo estar las aguas como en un montón. |
| 14 | Y llevólos de día con nube, y toda la noche con resplandor de fuego. |
| 15 | Hendió las peñas en el desierto: y dióles a beber como de grandes abismos; |
| 16 | Pues sacó de la roca corrientes, e hizo descender aguas como ríos. |
| 17 | Y aun tornaron a pecar contra él, enojando en la soledad al Altísimo. |
| 18 | Pues tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto. |
| 19 | Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios aparejar mesa en el desierto? |
| 20 | He aquí ha herido la roca, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando. ¿Podrá también dar pan? ¿Aparejará carne a su pueblo? |
| 21 | Por tanto oyó el SEÑOR, e indignóse: y encendióse el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel; |
| 22 | Por cuanto no habían creído a Dios, ni habían confiado en su salvación: |
| 23 | A pesar de que mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas del cielo, |
| 24 | E hizo llover sobre ellos maná para comer, y dióles trigo del cielo. |
| 25 | Pan de ángeles comió el hombre: envióles comida en abundancia. |
| 26 | Movió el solano en el cielo, y trajo con su poder el viento del sur. |
| 27 | E hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como arena del mar. |
| 28 | E hizolas caer en medio de su campo, alrededor de sus tiendas. |
| 29 | Y comieron, y hartáronse mucho: cumplióles pues su deseo. |
| 30 | No habían quitado de sí su deseo, aun estaba su vianda en su boca, |
| 31 | Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató los más robustos de ellos, y derribó los escogidos de Israel. |
| 32 | Con todo esto pecaron aún, y no dieron crédito a sus maravillas. |
| 33 | Consumió por tanto en nada sus días, y sus años en la tribulación. |
| 34 | Si los mataba, entonces buscaban a Dios; entonces se volvían solícitos en busca suya. |
| 35 | Y acordábanse que Dios era su roca, y el Dios Altísimo su redentor. |
| 36 | Mas le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían: |
| 37 | Pues sus corazones no eran rectos con él, ni estuvieron firmes en su pacto. |
| 38 | Pero él, lleno de compasión, perdonaba la maldad, y no [los] destruía: y abundó para apartar su ira, y no despertó todo su enojo. |
| 39 | Y acordóse que eran carne; soplo que va y no vuelve. |
| 40 | ¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, lo enojaron en la soledad! |
| 41 | Y volvían, y tentaban a Dios, y ponían límite al Santo de Israel. |
| 42 | No se acordaron de su mano, del día que los redimió de angustia; |
| 43 | Cuando puso en Egipto sus señales, y sus maravillas en el campo de Zoán; |
| 44 | Y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes, porque no bebiesen. |
| 45 | Envió entre ellos una mistura de moscas que los comían, y ranas que los destruyeron. |
| 46 | Dio también al pulgón sus frutos, y sus trabajos a la langosta. |
| 47 | Sus viñas destruyó con granizo, y sus sicómoros con escarcha; |
| 48 | Y entregó al pedrisco sus bestias, y al fuego sus ganados. |
| 49 | Envió sobre ellos el furor de su saña, ira y enojo y angustia, con misión de malos ángeles. |
| 50 | Dispuso el camino a su furor; no eximió la vida de ellos de la muerte, sino que entregó su vida a la mortandad. |
| 51 | E hirió a todo primogénito en Egipto, las primicias de las fuerzas en los tabernáculos de Cam. |
| 52 | Pero hizo salir a su pueblo como ovejas, y llevólos por el desierto, como un rebaño. |
| 53 | Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y el mar cubrió a sus enemigos. |
| 54 | Metiólos después en los términos de su santuario, en este monte que ganó su mano derecha. |
| 55 | Y echó las gentes de delante de ellos, y repartióles una herencia con cuerdas; e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel. |
| 56 | Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios; |
| 57 | Sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres: volviéronse como arco engañoso. |
| 58 | Y enojáronlo con sus altos, y provocáronlo a celo con sus esculturas. |
| 59 | Oyólo Dios, y enojóse, y en gran manera aborreció a Israel. |
| 60 | Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, la tienda [en que] habitó entre los hombres; |
| 61 | Y dio en cautividad su fortaleza, y su gloria en mano del enemigo. |
| 62 | Entregó también su pueblo a espada, y airóse contra su heredad. |
| 63 | El fuego devoró sus mancebos, y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales. |
| 64 | Sus sacerdotes cayeron a espada, y sus viudas no lamentaron. |
| 65 | Entonces despertó el Señor a la manera del que ha dormido, como un valiente que grita excitado del vino: |
| 66 | E hirió a sus enemigos en las partes posteriores: dióles perpetua afrenta. |
| 67 | Y desechó el tabernáculo de José, y no escogió la tribu de Efraím. |
| 68 | Sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sión, al cual amó. |
| 69 | Y edificó su santuario a manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre. |
| 70 | Y eligió a David su siervo, y tomólo de las majadas de las ovejas: |
| 71 | De tras las paridas lo trajo, para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad. |
| 72 | Y apacentólos con entereza de su corazón; y pastoreólos con la pericia de sus manos. |