Romans 3
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? o ¿qué aprovecha la circuncisión? |
| 2 | Mucho en todo sentido; porque primeramente les fueron confiados los oráculos de Dios. |
| 3 | ¿Qué importa si algunos de ellos permanecieron incrédulos? ¿Acaso su incredulidad hará nula la fidelidad de Dios? |
| 4 | De ninguna manera. Antes bien, hay que reconocer que Dios es veraz, y todo hombre mentiroso, según está escrito: “Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando vengas a juicio”. |
| 5 | Mas si nuestra injusticia da realce a la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será acaso Dios injusto si descarga su ira? —hablo como hombre—. |
| 6 | No por cierto. ¿Cómo podría entonces Dios juzgar al mundo? |
| 7 | Pues si la veracidad de Dios, por medio de mi falsedad, redunda en mayor gloria suya, ¿por qué he de ser yo aun condenado como pecador? |
| 8 | Y ¿por qué no (decir), según nos calumnian, y como algunos afirman que nosotros decimos: “Hagamos el mal para que venga el bien”? Justa es la condenación de los tales. |
| 9 | ¿Qué decir entonces? ¿Tenemos acaso alguna ventaja nosotros? No, de ningún modo, porque hemos probado ya que tanto los judíos como los griegos, todos, están bajo el pecado; |
| 10 | según está escrito: “No hay justo, ni siquiera uno; |
| 11 | no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. |
| 12 | Todos se han extraviado, a una se han hecho inútiles; no hay quien haga el bien, no hay ni uno siquiera. |
| 13 | Sepulcro abierto es su garganta, con sus lenguas urden engaño, veneno de áspides hay bajo sus labios, |
| 14 | su boca rebosa maldición y amargura. |
| 15 | Veloces son sus pies para derramar sangre; |
| 16 | destrucción y miseria están en sus caminos; |
| 17 | y el camino de la paz no lo conocieron. |
| 18 | No hay temor de Dios ante sus ojos”. |
| 19 | Ahora bien, sabemos que cuanto dice la Ley, lo dice a los que están bajo la Ley, para que toda boca enmudezca y el mundo entero sea reo ante Dios; |
| 20 | dado que por obras de la Ley no será justificada delante de Él carne alguna; pues por medio de la Ley (nos viene) el conocimiento del pecado. |
| 21 | Mas ahora, aparte de la Ley, se ha manifestado (cuál sea la) justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas: |
| 22 | justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos lo que creen —pues no hay distinción alguna, |
| 23 | ya que todos han pecado y están privados de la gloria de Dios—, |
| 24 | (los cuales son) justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es por Cristo Jesús, |
| 25 | a quien Dios puso como instrumento de propiciación, por medio de la fe en su sangre, para que aparezca la justicia suya —por haberse disimulado los anteriores pecados |
| 26 | en (el tiempo de) la paciencia de Dios— para manifestar su justicia en el tiempo actual, a fin de que sea Él mismo justo y justificador del que tiene fe en Jesús. |
| 27 | ¿Dónde, pues, el gloriarse? Excluido está. ¿Por cuál Ley? ¿la de las obras? No, sino por la Ley de la fe. |
| 28 | En conclusión decimos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. |
| 29 | ¿Acaso Dios es solo el Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles; |
| 30 | puesto que uno mismo es el Dios que justificará a los circuncisos en virtud de la fe y a los incircuncisos por medio de la fe. |
| 31 | ¿Anulamos entonces la Ley por la fe? De ninguna manera; antes bien, confirmamos la Ley. |