Sirach 11
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | La sabiduría ensalzará al humilde, y le dará asiento en medio de los magnates. |
| 2 | No alabes al hombre por su bello aspecto, ni desprecies a nadie por su sola presencia exterior. |
| 3 | Pequeña es la abeja entre los volátiles; mas su fruto es el primero en la dulzura. |
| 4 | No te gloríes jamás por el traje que llevas, y no te engrías cuando te veas ensalzado en alto puesto; porque solo las obras del Altísimo son admirables; gloriosas son ellas, pero ocultas e invisibles. |
| 5 | Se sentaron en el trono muchos tiranos; y un hombre, en quien nadie pensaba, se ciñó la diadema. |
| 6 | Cayeron en grande ignominia muchos potentados; y magnates fueron entregados en poder de otros. |
| 7 | A nadie reprendas antes de informarte; y habiéndote informado, reprenderás con justicia. |
| 8 | Antes de haber escuchado, no respondas palabra; y mientras otro habla, no le interrumpas. |
| 9 | No porfíes sobre cosa que no te importa nada, ni te sientes para juzgar con los pecadores. |
| 10 | Hijo, no quieras abarcar muchos negocios; porque si te hicieres rico, no serás exento de culpa. Yendo tras de muchas cosas, no llegarás a alcanzar ninguna; y por mucho que corras, no te escaparás. |
| 11 | Hay hombre que, estando falto de piedad, trabaja y se afana y se duele, y tanto menos se enriquece. |
| 12 | Hay otro lánguido y necesitado de amparo, muy falto de fuerzas y abundante de miseria; |
| 13 | y a este Dios le mira con ojos benignos, le alza de su abatimiento y le hace levantar cabeza; de lo cual quedan muchos maravillados, y glorifican a Dios. |
| 14 | De Dios vienen los bienes y los males, la vida y la muerte, la pobreza y la riqueza. |
| 15 | De Dios son la sabiduría, la disciplina y la ciencia de la Ley; y del mismo son la caridad y las obras que hacen los buenos. |
| 16 | El error y las tinieblas son connaturales a los pecadores; y los que se glorían en el mal, envejecen en la malicia. |
| 17 | El don de Dios permanece en los justos; e irá creciendo continuamente con feliz suceso. |
| 18 | Hay quien se hace rico viviendo con escasez; y el único fruto que tiene por recompensa, |
| 19 | es el decir: Yo he hallado mi reposo, y ahora comeré de mis bienes yo solo. |
| 19a | 11:20 Mas él no sabe cuánto tiempo le resta; y no piensa que se le acerca la muerte, y que todo lo dejará a otros y morirá. |
| 20 | 11:21 Persiste en tu pacto, y de este trata, y acaba tus días cumpliendo con aquello que te está mandado. |
| 20a | 11:22 No fijes tu consideración en las obras de los pecadores; confía en Dios, y mantente en tu puesto. |
| 21 | 11:23 Porque fácil es a Dios el enriquecer en un momento al pobre. |
| 22 | 11:24 La bendición de Dios se apresura a recompensar al justo, y en breve tiempo le hace crecer y fructificar. |
| 23 | 11:25 No digas: “¿Qué me queda ya que hacer? ¿Y qué bienes me vendrán en lo venidero?” |
| 24 | 11:26 Tampoco digas: “Yo me basto a mí mismo; ¿y qué mal puedo temer para en adelante?” |
| 25 | 11:27 En los días buenos no te olvides de los días malos, y en el día malo acuérdate del día bueno. |
| 26 | 11:28 Porque fácil es a Dios el dar a cada uno, en el día de la muerte, el pago según sus obras. |
| 27 | 11:29 Una hora de mal hace olvidar los mayores deleites; y en el fin del hombre se manifiestan sus obras. |
| 28 | 11:30 No alabes a nadie antes de su muerte; porque al hombre se le ha de conocer en sus hijos. |
| 29 | 11:31 No introduzcas en tu casa toda suerte de personas; pues son muchas las acechanzas de los maliciosos. |
| 30 | 11:32 Porque así como un estómago fétido arroja regüeldos, y como la perdiz es conducida a la trampa, y la corza al lazo; así sucede con respecto al corazón del soberbio, el cual como de una atalaya está acechando la caída de su prójimo; |
| 31 | 11:33 y convirtiendo el bien en mal, está poniendo acechanzas; y pondrá tacha en los mismos escogidos. |
| 32 | 11:34 Por una chispa se levanta un incendio, y por un hombre doloso se vierte mucha sangre; porque el pecador asecha la sangre. |
| 33 | 11:35 Guárdate del hombre corrompido, pues está fraguando males; no sea que te cubra de perpetua infamia. |
| 34 | 11:36 Si admites en tu casa al extranjero, te trastornará como un torbellino, y te alejará de los tuyos. |