Sirach 18
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| v | Platense1951 |
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| 1 | El que vive eternamente, creó todas las cosas sin excepción. Solo Dios será hallado justo, y Él es el rey invencible eternamente. |
| 2 | — |
| 3 | 18:2 ¿Quién es capaz de referir todas sus obras? |
| 4 | 18:3 ¿Quién puede investigar sus maravillas? |
| 5 | 18:4 Y su omnipotente grandeza, ¿quién podrá jamás explicarla? ¿O quién emprenderá contar sus misericordias? |
| 6 | 18:5 No hay que quitar ni que añadir en las admirables obras del Señor, ni hay quien pueda investigarlas. |
| 7 | 18:6 Cuando el hombre hubiere acabado, entonces estará al principio; y cuando cesare quedará absorto. |
| 8 | 18:7 ¿Qué es el hombre? ¿Y en qué puede ser útil? ¿Qué importa su bien o su mal? |
| 9 | 18:8 El número de los días del hombre, cuando mucho, es de cien años, que son como una gota de las aguas del mar; y como un granito de arena, tan cortos son los años a la luz del día de la eternidad. |
| 9a | Por eso Dios aguanta a los mortales, y derrama sobre ellos su misericordia. |
| 10 | Está viendo la presunción de sus corazones, que es mala, y conoce el trastorno de ellos, que es perverso. |
| 11 | Por esto les manifestó de lleno su clemencia, y les mostró el camino de la equidad. |
| 12 | La compasión del hombre tiene por objeto a su prójimo; pero la misericordia de Dios se extiende sobre toda carne. |
| 13 | Él tiene misericordia, los amaestra, y los guía cual pastor a su grey. |
| 14 | Él es benigno con los que escuchan la doctrina de la misericordia, y son solícitos en la práctica de sus preceptos. |
| 15 | Hijo, no juntes con el beneficio la reprensión; ni acompañes tus dones con la aspereza de malas palabras. |
| 16 | ¿No es verdad que el rocío templa el calor? Así también la palabra vale más que la dádiva. |
| 17 | ¿No conoces que la palabra vale más que el don? Pero el hombre justo acompañará lo uno con lo otro. |
| 18 | El necio prorrumpe ásperamente en improperios, y la dádiva del hombre mal criado saca lágrimas de los ojos. |
| 19 | Antes del juicio asegúrate de tu justicia, y antes que hables aprende. |
| 20 | Antes de la enfermedad toma medidas preventivas, y antes del juicio examínate a ti mismo, y así hallarás misericordia ante Dios. |
| 21 | Antes de la dolencia humíllate, y en el tiempo de tu enfermedad has conocer tu conversión. |
| 22 | Nada te detenga de orar siempre, ni te avergüences de justificarte hasta la muerte; porque la recompensa de Dios dura eternamente. |
| 23 | Antes de la oración prepara tu alma, y no quieras ser como quien tienta a Dios. |
| 24 | Acuérdate de la ira en el día final, y del tiempo de la retribución, cuando Él aparte su rostro. |
| 25 | Acuérdate de la pobreza en el tiempo de la abundancia, y de las necesidades de la pobreza en el día de las riquezas. |
| 26 | De la mañana a la tarde se cambiará el tiempo, y todo esto se hace muy presto a los ojos de Dios. |
| 27 | El hombre sabio temerá en todo, y en los días de pecados se guardará de la negligencia. |
| 28 | Todo hombre sensato sabe distinguir la sabiduría, y alaba al que la ha hallado. |
| 29 | Los hombres juiciosos se portan con prudencia en el hablar, y entienden la verdad y la justicia, y esparcen como lluvia proverbios y sentencias. |
| 30 | No vayas en pos de tus concupiscencias, y apártate de tu propia voluntad. |
| 31 | Si satisfaces los antojos de tu alma, ella hará que seas gozo de tus enemigos. |
| 32 | No gustes de andar en los bullicios, ni aun en los de poca monta; porque ocurren en ellos continuos conflictos. |
| 33 | Mira, no te empobrezcas con tomar dinero a usura para seguir disputas con los otros, teniendo vacío tu bolsillo; pues serás injusto contra tu propia vida. |