Sirach 25
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | En tres cosas se complace mi corazón, las cuales son de la aprobación de Dios y de los hombres: |
| 1a | 25:2 La concordia entre los hermanos, el amor entre los prójimos, y un marido y mujer bien unidos entre sí. |
| 1b | 25:3 Tres especies de personas aborrece mi alma y su proceder me es sumamente enfadoso: |
| 2 | 25:4 el pobre soberbio, el rico mentiroso, el viejo fatuo e imprudente. |
| 3 | 25:5 Lo que no juntaste en tu juventud, ¿cómo lo has de hallar en tu vejez? |
| 4 | 25:6 ¡Oh qué bello adorno para las canas el saber juzgar, y para los ancianos el saber dar un consejo! |
| 5 | 25:7 ¡Cuán bien parece la sabiduría en las personas de edad avanzada! ¡Y en las que están en alto puesto la inteligencia y el consejo! |
| 6 | 25:8 Corona de los ancianos es la mucha experiencia, y la gloria de ellos el temor de Dios. |
| 7 | 25:9 Nueve cosas raras he tenido yo en mucha estima en mi corazón; y la décima la anunciaré con mi lengua a los hombres. |
| 7a | 25:10 Un hombre que halla consuelo en sus hijos, y uno que ya en vida ve la ruina de sus enemigos. |
| 8 | 25:11 Dichoso el que vive con una mujer juiciosa, el que no se deslizó en su lengua, y el que no ha sido siervo de personas indignas de sí. |
| 9 | 25:12 Dichoso él que ha hallado un verdadero amigo; y aquel que explica la justicia a oídos que escuchan. |
| 10 | 25:13 ¡Oh cuán grande es el que adquirió la sabiduría, y el que posee la ciencia! pero ninguno supera al que teme a Dios. |
| 10a | 25:14 El temor de Dios se sobrepone a todas las cosas. |
| 11 | 25:15 Bienaventurado el hombre a quien es dado tener el temor de Dios. ¿Con quién compararemos al que le posee? |
| 12 | 25:16 El temor de Dios es el principio de su amor; mas debe unírsele el principio de la fe. |
| 12a | 25:17 La tristeza del corazón es la mayor plaga; y la suma malicia, la malignidad de la mujer. |
| 13 | 25:18 Sufrirá uno cualquiera llaga, mas no la llaga del corazón; |
| 13a | 25:19 y cualquiera maldad, mas no la maldad de la mujer; |
| 13b | 25:20 y toda aflicción, mas no la que viene de aquellos que odian; |
| 14 | 25:21 y cualquier castigo, mas no el que viene de los enemigos. |
| 15 | 25:22 No hay cabeza peor que la cabeza de la culebra, |
| 16 | 25:23 ni hay ira peor que la ira de la mujer. Mejor habitar con un león, y con un dragón, que con una mujer malvada. |
| 17 | 25:24 La malignidad de la mujer la hace inmutar su semblante y poner tétrico aspecto, como el de un oso, y la presenta tal como un saco de luto. |
| 18 | 25:25 Gime su marido en medio de sus vecinos, y oyéndolos suspira un poco. |
| 19 | 25:26 Toda malicia es muy pequeña en comparación de la malicia de la mujer; caiga ella en suerte al pecador. |
| 20 | 25:27 Lo que es para los pies de un viejo el subir un monte de arena, eso es para un hombre sosegado una mujer habladora. |
| 21 | 25:28 No mires el buen parecer de la mujer, ni codicies a una mujer por su belleza. |
| 22 | 25:29 Grande es la ira de la mujer, y su desacato y su ignominia. |
| 22a | 25:30 Si la mujer tiene el mando, se rebela contra su marido. |
| 23 | 25:31 La mujer de mala ralea aflige el ánimo, y abate el semblante, y llaga el corazón. |
| 23a | 25:32 La mujer que no da gusto a su marido, le descoyunta los brazos, y le debilita las rodillas. |
| 24 | 25:33 De la mujer tuvo principio el pecado, y por causa de ella morimos todos. |
| 25 | 25:34 No dejes ni aun el menor agujero a tu agua, ni a la mujer mala le des licencia de salir fuera. |
| 25a | 25:35 Si ella no camina bajo tu dirección, te afrentará delante de tus enemigos. |
| 26 | 25:36 Sepárala de tu lecho, porque no se burle siempre de ti. |