Codex Sacra scripture, aligned

Tobit 12

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vPlatense1951
1 Entonces Tobías llamó aparte a su hijo, y le dijo: “¿Qué podemos dar a este santo varón que ha ido contigo?”
2 Respondiendo Tobías, dijo a su padre: “Oh padre, ¿qué salario le daremos? ¿O qué cosa podría considerarse como equivalente de sus beneficios?
3 Pues él me ha llevado y traído sano, cobró el dinero de Gabelo, me proporcionó esposa y ahuyentó de ella al demonio, causando alegría a sus padres; él me libró del pez que me iba a tragar, a ti te ha hecho ver la luz del cielo, y hemos sido colmados por medio de él de todos los bienes. ¿Qué podremos darle que corresponda a tantos favores?
4 Mas yo te pido, padre mío, que le preguntes si por ventura se dignará tomar para sí la mitad de todo lo que hemos traído.”
5 Llamándolo aparte el padre y el hijo empezaron a rogarle que se dignase aceptar la mitad de todo lo que habían traído.
6 Entonces el ángel, estando solo con ellos, les dijo: “Bendecid al Dios del cielo, y glorificadle delante de todos los vivientes, pues ha mostrado en vosotros su misericordia.
7 Porque así como es bueno guardar el secreto del rey, así es cosa honorífica revelar y pregonar las obras de Dios.
8 Buena es la oración con el ayuno, y mejor la limosna que acumular tesoros de oro;
9 porque la limosna libra de la muerte, y es ella que borra pecados y hace hallar misericordia y vida eterna.
10 Mas los que cometen pecado e iniquidad, son enemigos de su propia alma.
11 Por eso voy a manifestaros la verdad, sin encubriros lo que ha estado oculto.
12 Cuando tú orabas con lágrimas y enterrabas a los muertos y dejabas tu comida y escondías de día los muertos en tu casa y los sepultabas de noche, yo presentaba tu oración al Señor.
13 Y por lo mismo que eras acepto a Dios, fue necesario que la tentación te probase.
14 Ahora el Señor me envió a sanarte a ti, y a librar del demonio a Sara, mujer de tu hijo.
15 Porque yo soy el ángel Rafael, uno de los siete que asistimos delante del Señor.”
16 Cuando oyeron estas palabras, quedaron turbados y temblando cayeron en tierra sobre su rostro.
17 Pero el ángel les dijo: “La paz sea con vosotros, no temáis.
18 Pues cuando estaba yo con vosotros, estaba por voluntad de Dios. Bendecid a Él y cantad sus alabanzas.
19 Vosotros creíais por cierto que yo comía y bebía con vosotros; más yo me sustento de un manjar invisible y de una bebida que no puede ser vista de los hombres.
20 Ya es tiempo de que me vuelva al que me ha enviado; vosotros, empero, bendecid a Dios, y pregonad todas sus maravillas.”
21 Dicho esto desapareció de su vista, y no pudieron ya verlo más.
22 Entonces, postrados sobre su rostro durante tres horas, bendijeron a Dios. Después se levantaron y contaron todas estas maravillas.