Tobit 2
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| v | Platense1951 |
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| 1 | Después de esto, un día festivo del Señor, estando preparada una buena comida en casa de Tobías, |
| 2 | dijo este a su hijo: “Vete y trae aquí algunos de nuestra tribu, temerosos de Dios, para que coman con nosotros.” |
| 3 | Se fue (el hijo), y cuando volvió, contó cómo uno de los hijos de Israel, que había sido matado, yacía en la plaza. Al instante se levantó (Tobías) de la mesa, y dejada la comida, sin probar bocado, fue adonde estaba el cadáver, |
| 4 | cargó con él y lo llevó secretamente a su casa, para darle sepultura cautelosamente, después de puesto el sol. |
| 5 | Ocultado el cadáver, comió el pan entre lágrimas y temblando; |
| 6 | pues se acordaba de aquellas palabras que el Señor había dicho por el profeta Amós: “Vuestros días festivos se convertirán en lamentos y luto.” |
| 7 | Puesto ya el sol, fue y le dio sepultura. |
| 8 | Reprendíanle entonces todos sus parientes, diciendo: “Precisamente por esto se dio la orden de quitarte la vida, y apenas escapaste del poder de la muerte; ¿y ahora vas nuevamente a enterrar los cadáveres?” |
| 9 | Pero Tobías, temiendo a Dios más que al rey, robaba los cadáveres de los que habían sido muertos, los escondía en su casa, y a medianoche los enterraba. |
| 10 | Un día, después de volver a su casa fatigado de enterrar, se echó junto a la pared, y se adormeció. |
| 11 | Mientras dormía, le cayó de un nido de golondrinas estiércol caliente sobre los ojos, y se quedó ciego. |
| 12 | El Señor permitió que le sobreviniese esta prueba, para que, como el santo Job, diera a los venideros un ejemplo de paciencia. |
| 13 | Pues, como desde su niñez vivió siempre en temor de Dios, guardando sus mandamientos, no se quejó contra Dios por la desgracia de la ceguedad que había venido sobre él; |
| 14 | sino que permaneció inquebrantable en el temor de Dios, dándole gracias todos los días de su vida. |
| 15 | Así como los reyes insultaban al santo Job, del mismo modo los parientes y los amigos se burlaban de la conducta de Tobías, diciendo: |
| 16 | “¿Dónde está tu esperanza, por la cual hacías limosnas y dabas sepultura a los muertos?” |
| 17 | Mas Tobías los reprendía, diciendo: “No habléis de esa manera. |
| 18 | Porque nosotros somos hijos de santos y esperamos aquella vida que Dios ha de dar a los que le sirven fielmente.” |
| 19 | Ana, su mujer, iba todos los días a tejer, y traía el sustento que podía ganar con el trabajo de sus manos; |
| 20 | y así sucedió que trajo a casa un cabrito que había recibido. |
| 21 | Su marido, al oír el balido del cabrito, dijo: “Mirad que no sea acaso hurtado; restituidlo a sus dueños; porque no nos es lícito comer cosa robada, ni siquiera tocarla.” |
| 22 | A lo que su mujer, irritada, respondió: “Es evidente que ha fracasado tu esperanza; ahora se ve el fruto de tus limosnas.” |
| 23 | Con estas y otras semejantes palabras, lo zahería. |