Zechariah 11
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | OH Líbano, abre tus puertas, y queme fuego tus cedros. |
| 2 | Aúlla, oh ciprés, porque el cedro cayó, porque los magníficos son talados. Aullad, encinas de Basán, porque el fuerte monte es derribado. |
| 3 | Voz de aullido de pastores, porque su magnificencia es asolada; estruendo de rugidos de cachorros de leones, porque la soberbia del Jordán es destruída. |
| 4 | Así ha dicho el SEÑOR mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza; |
| 5 | A las cuales mataban sus compradores, y no se tenían por culpables; y el que las vendía, decía: Bendito sea el SEÑOR, que he enriquecido; ni sus pastores tenían piedad de ellas. |
| 6 | Por tanto, no más tendré piedad de los moradores de la tierra, dice el SEÑOR: porque he aquí, yo entregaré los hombres, cada cual en mano de su compañero, y en mano de su rey; y quebrantarán la tierra, y yo no libraré de sus manos. |
| 7 | Apacenté pues las ovejas de la matanza, es a saber, los pobres del rebaño. Y me tomé dos cayados; al uno puse por nombre Gracia, y al otro Ataduras; y apacenté las ovejas. |
| 8 | E hice matar tres pastores en un mes, y mi alma se angustió por ellos, y también el alma de ellos me aborreció a mí. |
| 9 | Y dije: No os apacentaré; la que muriere, muera; y la que se perdiere, se pierda; y las que quedaren, que cada una coma la carne de su compañera. |
| 10 | Tomé luego mi cayado Gracia, y quebrélo, para deshacer mi pacto que concerté con todos los pueblos. |
| 11 | Y fue deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miran a mí, que era palabra del SEÑOR. |
| 12 | Y díjeles: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron para mi salario treinta [piezas] de plata. |
| 13 | Y díjome el SEÑOR: Échalo al alfarero, hermoso precio con que me han apreciado. Y tomé las treinta [piezas] de plata, y echélas al alfarero en la casa del SEÑOR. |
| 14 | Quebré luego el otro mi cayado Ataduras, para romper la hermandad entre Judá e Israel. |
| 15 | Y díjome el SEÑOR: Toma aún los aperos de un pastor insensato; |
| 16 | Porque, he aquí, levantaré un pastor en la tierra, [quien] no visitará a ellas que están cortadas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni alimentará la que está sola; sino que comerá la carne de la gruesa, y despedazará sus uñas. |
| 17 | ¡Ay del pastor inútil que deja el rebaño! La espada [será] sobre su brazo, y sobre su ojo derecho; y su brazo será secado del todo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido. |